Estereofonica

Candem judío elevó a Amy Winehouse a condición de mito

27 jul 2011

Mitch Winehouse durante el de su hija

La familia había pedido despedir a su hija en la intimidad, pero cientos de personas, en el más respetuoso silencio, les acompañaron para despedir a esta niña-cantante descarriada en las tres ceremonias que se celebraron ayer en el norte de Londres. Fue el padre de , Mitch, quien tomó la palabra durante el funeral privado, celebrado en el cementerio de Edgwarebury, perteneciente a la sinagoga del Oeste de Londres, donde se recitaron oraciones en hebreo y en inglés. «Buenas noches, mi ángel, que duermas bien, tus padres te quieren todavía más», dijo de forma tranquila ante los más de 300 invitados, que rieron con sus anécdotas de la niña testaruda de origen humilde que llegó a estrella del pop.

El funeral terminó con «So far away», una canción de Carole King que era, al parecer, la preferida de la cantante. El padre invitó a los presentes a cantarla, y la música de una diva del soul despidió por fin a Winehouse, la inglesa blanca con voz de negra.

La familia emitió un comunicado en el que afirmaban que «Amy era la mejor hija y amiga que se podía tener», y dijeron compartir su tranquilidad porque murió en una etapa «feliz». También anunciaron que establecerán una fundación para ayudar a jóvenes que luchan contra las drogodependencias.

Entre los asistentes se mezclaron familiares y figuras de la industria musical británica como Mark Ronson, productor del disco «Back to Black», de Winehouse; su ahijada y cantante Dionne Bromfield, su amiga , hija del cantante de Black Sabbath, Ozzy Osbourne; el manager de la cantante, Raye Cosbert —criticado por algunos por permitir que Amy subiera borracha a un escenario en Belgrado hace unas semanas—, o el estilista Alex Foden, «autor» del característico peinado de la cantante muerta. Junto a la madre de ésta, Janis, y su hermano Alex, estaba también su novio, Reg Traviss, con quien —según explicó el padre en la homilía— la cantante quería pasar un «futuro juntos».

Un estilo que todavía ayer chicas de todas las edades, y algún chico también, lucían en las inmediaciones del domicilio donde el sábado murió la cantante. Un rincón en el barrio londinense de Candem, que alberga el conocido mercado de ropa y música de segunda mano, que se ha convertido ya en un lugar de peregrinación. Además de flores, velas, botellas y mensajes, muchos fans han dejado las entradas de los conciertos en los que vieron, llena de energía y talento musical, a su princesa del soul. Un recuerdo arrancado del corcho donde un adolescente expone sus bienes más preciados, que muchos han preferido dejar en las calles donde vivió, y sufrió, la cantante. Tras el funeral, Amy Winehouse fue incinerada a las dos de la tarde (hora local) en el crematorio de Golders Green, el más antiguo de la ciudad y situado frente a otro cementerio judío. La cantante pidió en su día este lugar por ser donde fueron incinerados los restos de su abuela Cynthia.

Por otro lado, ayer se supo que, el viernes por la noche, un miembro de la seguridad de la cantante le recomendó irse a la cama cuando tocaba la batería avanzada la noche. A la mañana siguiente, el guardaespaldas pensó que seguía durmiendo al verla en la cama.

El Reino Unido alberga la quinta comunidad judía más grande del mundo, compuesta por menos de 300.000 personas. La religión también de los padres de la cantante, que presidió por tanto la cremación, con cientos de personas agrupadas en las inmediaciones y apartadas por un cordón de seguridad, y el funeral que se celebró ayer por la tarde.

Fuente: ABC

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