‘El río que se robaron’, el documental sobre la extinción de la tribu Wayuu

El periodista Gonzalo Guillén reconocido por haber hecho grandes revelaciones sobre la política colombiana, ahora presenta un documento fílmico que por la crudeza de su relato, se ha convertido en prueba del juicio de la comunidad Wayuu contra el estado Colombiano y sus acusaciones de parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La proyección de este documental se llevará a cabo el día Martes 13 de Septiembre a las 5:30 P.M. y 7:30 P.M. en la Sala Sekisano Calle 12 Número 2 -65, con la presencia de Gonzalo Guillén y el productor Alex Vernot.

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En el desértico y peninsular departamento colombiano de La Guajira, región de los ancestros maternos que inspiró el realismo mágico en la obra del premio Nobel de Literatura Gabriel García-Márquez, ha ocurrido algo que, de acuerdo con expertos, marca el proceso de exterminio de la nación indígena más grande de Colombia: se robaron un río entero. El único río de esa región del país.

El gobierno de Colombia represó el río Ranchería y destinó el agua para regar enormes cultivos industriales y servir las operaciones multinacionales de Cerrejón, la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo.

Durante los últimos cinco años allí han muerto de hambre y sed más de 7,000 niños indígenas de la marginada etnia Wayúu y cerca de 37 mil están siendo consumidos por la desnutrición.

“El Río que se robaron” fue admitido en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Organización de Estados Americanos, como prueba judicial principal en un litigio contra el Estado de Colombia en demanda de la recuperación integral y urgente del río Ranchería para los Wayúu con el objeto de frenar su acelerado e infrahumano proceso de exterminio.

En diciembre de 2015 La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a favor de los niños, niñas y adolescentes de las comunidades de Uribia, Manaure, Riohacha y Maicao del pueblo wayuu, en La Guajira, frente a temas que los aquejan como la desnutrición infantil, la falta de agua y el acceso a un buen servicio de salud.   Solicitó al Estado colombiano que adopte las medidas necesarias para preservar la vida e integridad personal de los menores wayuu de dichas poblaciones y socialice las medidas que se adoptarán con los beneficiarios y sus representantes.