‘Gordo, calvo y bajito’ llega con altas expectativas a las salas de cine

Desde ya la crítica, el público especializado e incluso, los que no tienen ni idea, lo están diciendo “Gordo, Calvo y Bajito” es una de las películas más animadas del cine colombiano”.

Los reconocidos actores colombianos Álvaro Bayona, Julio Medina, Jairo Camargo, Marcela Mar, Sandra Reyes, Fernando Arévalo, Ernesto Benjumea y Elkin Díaz esperan que todos los feos de Colombia llenen las salas para que los productores puedan pagarles por su trabajo. No queremos ser excluyentes, los bonitos también están invitados. Asistan bajo su propio riesgo, podrían verse reflejados.

Esta arriesgada propuesta, ópera prima del director Carlos Osuna y el productor Juan Mauricio Ruíz -ambos guionistas-, es una película para todas esas personas que alguna vez sintieron que no hacían parte de la fiesta, que a ellos no les iban a dar postre y estaban seguros de que no los iban a sacar a bailar. Perdedores, patos, fracasados, pelmazos, etc. encarnados por algunos de los actores que han demostrado su gran talento en el cine, el teatro y la televisión nacional.

Éstos últimos, unos verdaderos héroes que le apostaron a verse en la gran pantalla en versión de dibujos animados, muy a pesar del costo que esto pudiese implicar para su imagen. Por ahora, el costo para ellos solo ha sido económico ya que aún esperan se complete el dinero para que dejen de ser los actores peor pagados en la historia del cine colombiano. Conozca a estos personajes que viven la fábula de Antonio Farfán, de los gordos, calvos y bajitos, otros esbeltos, altos y petulantes, pero todos, al final, con un gordito en el corazón.

GORDO, CALVO Y BAJITO relata la vida de Antonio Farfán, un hombre solitario y con pocas habilidades para construir relaciones sociales, quien atribuye su fracaso personal y profesional a su apariencia física: es gordo, calvo y bajito. La llegada del nuevo notario, el Dr. Enríquez, un hombre más gordo, más calvo y más bajito que Antonio, le demuestra al personaje que su falta de éxito no se debe a su apariencia física, ya que el Dr. Enríquez, aunque se ve como él, es exitoso y querido por los demás. Así, Antonio indaga sobre el porqué de su condición solitaria y marginada, dándose cuenta que las vidas de los demás no son necesariamente felices.

Un día conoce a Pedro, su vecino, un anciano senil de más de 80 años, quien sufre de graves problemas cardiacos. Antonio se encarga de cuidarlo como si fuera un amigo cercano, poniendo a prueba su descubrimiento y desarrollando, lentamente, habilidades para relacionarse con los demás. Así, descubre lo importante que es fingir, realizando una serie de experimentos sociales como ingresar a un grupo de autoayuda y hacer los ejercicios aeróbicos de la armada canadiense, los que le reportan algunos aparentes progresos en su vida personal y profesional, aunque su interior se siente igual de triste y estresado.

Una difícil coyuntura lo pondrá cara a cara con sus miedos y complejos, convirtiéndolo en un héroe cotidiano, con su corta estatura, su calva y su sobrepeso, que lucha contra las banalidades del mundo, transformando su vida rutinaria, en una realidad paralela en la que cada pequeña acción se convierte en una importante gesta.