‘Mientras duermes’ con Luis Tosar y Marta Etura se estrena este 27 de abril

Las salas de cine colombianas tendrán dentro de poco este título dirigido por Jaume Balagueró y que cuenta con producción 100% española. La cinta que fuera rodada en 2010 en Cataluña y Barcelona, ha llegado a Colombia a través de Procinal y sus distribución de cine independiente. Un título que promete bastante para el espectador, lleno de suspenso e intriga.

Sinópsis

César trabaja de portero en un edificio de apartamentos. Puede que no sea el mejor trabajo del mundo, pero la verdad es que no lo cambiaría por ningún otro, ya que su trabajo le permite conocer a fondo a todos los inquilinos del inmueble, sus movimientos, sus hábitos. Desde su posición resulta fácil controlar sus idas y venidas, estudiarles, descubrir sus puntos débiles, sus secretos. Si quisiera podría incluso controlar sus vidas, influir en ellas como si fuera Dios, abrir sus heridas y hurgar en ellas. Y todo sin levantar ninguna sospecha. Porque César tiene un secreto, un juego particular: le gusta hacer daño, mover las piezas necesarias para crear dolor a su alrededor. Y la nueva vecina del 5ºB no deja de sonreír. Entra y sale cada día radiante y feliz, llena de luz. Así que pronto se convertirá en el nuevo objetivo de César. Un reto personal. Una obsesión.

El juego de César va a empezar a complicarse más de la cuenta. Pronto se volverá impredecible. Peligroso. Si no tiene cuidado, incluso podría volverse contra él.

Comentarios del director

Tras mi experiencia con [REC] y [REC]2, películas que optaban por una narrativa mucho más cercana a la televisión en directo y al falso documental que a un lenguaje de cine más convencional, me apetecía retomar los elementos más clásicos del thriller. Y entonces llegó a mis manos el guión de MIENTRAS DUERMES.

Enseguida caí rendido ante aquella historia clásica de suspenso y de maldad, tal vez mil veces contada antes, pero confeccionada esta vez a partir de la materia prima de la realidad más cercana y de lo cotidiano. Y esto la hacía para mi profundamente atractiva y aterradora. Nuestro hombre no era un asesino al uso, ni un torturador, ni un secuestrador obsesivo. Éste era distinto: un personaje tan malvado y perturbado como tantos otros, pero con una personalidad y un modus operandi completamente novedosos.

Aquí no era cuestión de matar, de torturar, ni siquiera de abofetear, ya puestos. Porque el nuestro era un psicópata que teje su maldad desde las pequeñas cosas que nos rodean, los elementos más insignificantes de nuestro entorno. Y esto lo hacía mucho más sutil, mucho más retorcido y peligroso. Y, sobretodo, mucho más plausible y cercano.

Y esa era la trampa. El retrato era tan próximo y tan minucioso que de pronto te descubrías encubriendo la maldad, compartiéndola, casi habiendo tomado partido por ella. Y eso era lo más aterrador.  Así que decidí que aquella iba a ser mi siguiente película. Porque suponía un reto para mí: jugar con el suspense en dos direcciones opuestas, a favor de la víctima o del verdugo según el momento. Y porque en el fondo, y esto me fascinaba, aquella historia era en realidad un cuento infantil (un personaje terrible y cruel que acecha a su víctima inocente y pura) reformulado en formato adulto y muy, muy perverso.

Y porque siempre me ha asustado lo que puede estar ocurriendo a mi alrededor mientras duermo.