‘Pequeñas voces’ recibe apoyo de ACNUR para su premier en Colombia

Jairo Carrillo, el director del filme Pequeñas Voces -a estrenarse mañana en Colombia-, confiesa que todavía se sigue conmoviendo con el relato de uno de los pequeños que entrevistó para hacer su película, a quien la violencia lo obligó a huir de su casa, pero lo que más le duele es la despedida de sus dos mejores amigos, un par de perritos que vivían con él.

“Es desgarradora la tristeza que a los pequeños les causa desprenderse de la naturaleza, del lugar donde crecieron felices, y ante todo libres”, asegura Carrillo, quien añade que todas las historias que se narran en Pequeñas Voces son enternecedoras. Para el director, saber además que son contadas por seres reales que vivieron de primera mano los efectos de la guerra dan mucha fuerza y validez a esta película, la cual fue creada a partir de entrevistas y talleres de dibujo en los que participaron niños y niñas colombianos que han vivido de cerca el horror de la violencia.

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) apoya el estreno de esta película, que se llevará a cabo hoy en el Centro Comercial Andino de la ciudad de Bogotá, en el marco de la campaña “Pongámonos en los zapatos de los refugiados y desplazados y demos el primer paso para entender su situación”, para llamar la atención sobre la vulnerabilidad de la población infantil a sufrir las consecuencias irreparables del conflicto.

¿De dónde nace su interés por la visión de las víctimas infantiles del conflicto armado?

Yo fui profesor de universidades y colegios de Inglaterra por 8 años. Allá hacía muchas animaciones y talleres con los niños ingleses, quienes viven una realidad completamente diferente a la de los pequeños colombianos. Después de esta experiencia sentí que era necesario contar la realidad de nuestros niños, por lo cual decidí devolverme para Colombia a trabajar este tema y realizar la película. Cuando uno vive fuera del país por mucho tiempo ama mucho más esta tierra, y por eso le duele más cualquier cosa que pasa acá.

¿Cuáles fueron los criterios para escoger las 4 historias con las que construyó la película?

Primero, que reflejaran diferentes impactos del conflicto armado en sus vidas, pues era importante abarcar todo el espectro. Segundo, que los niños que entrevistábamos pudieran contarnos toda su historia, pues si no eran fluidos verbalmente no íbamos a lograr que los espectadores vivieran su testimonio. También era fundamental que la historia tuviera un antes y un después.

¿Cuál fue el elemento común que encontró en los cientos de relatos de los pequeños víctimas de la violencia en términos de sus vivencias?

El amor a la naturaleza es muy importante: como ven a sus animales como seres con alma y el estrecho vínculo con la naturaleza se siente en todos ellos, pues extrañan mucho el juego con los animales y su convivencia. El simple hecho de coger una fruta de un árbol sin tener que pagarla, o la libertad de nadar en un río, es algo que ellos aman gracias a la libertad de movimiento. Otra cosa que percibí es que la violencia se ha “cotidianizado” en nuestra gente. Hay un alto grado de tolerancia a lo que pasa y creo que esto es muy difícil para un país, que la violencia no se dimensione lo suficiente y no se entienda en realidad cómo afecta a los niños. Así mismo, es visible en los relatos de los pequeños que, pase lo que pase, lo único que no los deja desmoronarse es la familia, lo único que les queda son sus hermanos o mamás lo que los mantiene unidos. Y por último, que es lo más bonito, es que los niños siempre mantienen esperanza de que esto va a mejorar. Ellos pueden perder todo pero la esperanza nunca la pierden.

En los niños que conoció, ¿qué percibió en aquellos que fueron víctimas del reclutamiento forzado?

Que lo hacen porque no tienen opción en los lugares donde habitan, porque de ello depende su vida o la de los suyos… y porque una persona con un fusil es símbolo de poder.

¿Ha tenido alguna experiencia personal con el tema del conflicto?

Personalmente no, pero me toca mucho ver las noticias todos los días y me afecta que todos terminemos considerando esto como normal.

¿Cuál fue su inspiración gráfica para hacer esta película? ¿Se inspiró en algún filme o director?

La inspiración grafica fueron los dibujos de los niños. También hay varios animadores como Miyazaki, un gran director de animación japonés que me iluminó con su visión sobre el mundo de los niños. Al igual me gustó mucho Persépolis, una película de animación también con conciencia social -que cuenta la historia de una niña iraní que vive en plena época del fundamentalismo islámico.

¿Por qué la gente tiene que ir a ver Pequeñas Voces en su opinión?

Porque es una visión que muy pocas veces se ha visto, de cómo los niños ven esta realidad sin tintes ideológicos, y porque es la primera película colombiana en 3d desde el punto de vista tecnológico.

¿Pequeñas Voces es un filme para adultos, para niños, o para ambos?

Es un film que es para reflexionar en familia. No es una película para niños menores de 7 años, es para las personas que ven algo en el noticiero y les duele el país…

En tu opinión, ¿qué debe hacer la sociedad civil de Colombia para hacer de éste un mejor país para los niños?

Creo que estos problemas están tan enraizados en nuestra cultura que no se pueden resolver en 5 años o 10 años sino en 30 o 40. Por ello, debemos educar a los niños con la idea de perdón, pero no de olvido, y que ellos lo hagan con sus hijos de la misma forma. La verdad es que mi convicción es que estos problemas se van solucionando con educación a largo plazo.

¿Volvería a hacer otra película sobre el mismo tema? ¿Con qué enfoque?

Mi próxima película es con títeres bocones, como los de Plaza Sésamo. Pequeñas Voces es la visión de la realidad del país a los ojos de los niños; la segunda se llama “La Olla” y muestra la visión infantil sobre la ciudad y la modernidad.