Colombia es pasión por el dinero o de cómo se quiere hacer patria cobrando

Categorías: Sin categoría |

Hace ya varios meses que se hizo pública la campaña “Colombia es pasión”, campaña que ha sido patrocinada por varias de las oficinas del Alto Gobierno, empresas del Estado y prestigiosas empresas que se propusieron mostrar una mejor cara del país en varias partes del mundo. Algo que empezó como una nueva estrategia de mercadeo y reconocimiento de nuestro país en el exterior por parte del Gobierno nacional ha empezado a mostrar su cara menos amable y parte de ello es la misma actitud que han tomado hacia algo que ya no tiene ese tinte de ser “mejor colombiano”. Ser colombiano es todo lo que hablan en todas las campañas que hemos visto en televisión, radio o prensa, es verdad, pero en ningún lado de la campaña dice que para poder ser colombiano, se debe pagar más, hacer parte de una franquicia cedida por el Gobierno y al mismo tiempo cuidarse de una gran sarta de abogados que buscan a través de escudos como los derechos de autor y el uso de marcas y patentes para caerle a ingenuos que consideran bueno apoyar causas nacionalistas. Es absolutamente claro que usar, mencionar o creer en tal campaña, no puede ser algo positivo, porque según sus propias condiciones comerciales, se violaría los derechos de uso de la marca.

De la forma en que lo veo, tener el apellido “Soy de Colombia”, “Vengo de Colombia”, “Huelo a Colombia”, no debería costarnos y que ese hecho debería hacernos sentir realmente incluidos dentro de una una raza o clase de persona que ama su tierra. Ahora lo que parece es que ser orgulloso de esto y hacerlo público, puede significar una jugosa cantidad de dinero para los abogados y los “dueños” de la marca. Vaya timo.

En el sitio web de la campaña “Colombia es pasión”, se asiente abiertamente que para hacer uso del logo en un sitio web cualquiera, se debe pagar por ello, es más, consideran que solo aquellos sitios web o empresas con fines “sin ánimo de lucro” pueden hacer parte de la campaña sin pagar un céntimo, sin embargo, no he visto a la Fundación Teletón o a la Fundación Corona haciendo parte de ésta. Todo aquel que desee participar, colaborar o dar su grano de arena, debe estar dispuesto a participar dentro de una campaña de mercadeo y pagar regalías por el uso de la misma.

¿No es un poco ilógico este planteamiento? ¿No fue el Gobierno el que llamó a licitación esta campaña y no es él mismo quien entregó las directivas para realizar la campaña? De acuerdo con esto, los colombianos que amamos nuestra tierra estamos excluidos para apoyar nuestro país, (con el apoyo del mismo Gobierno central), si no tenemos dinero. En pocas palabras, nuestros impuestos apoyan las ideas del Gobierno, pero los terceros que se ganan las licitaciones se ganan un dinero gracias a nuestros propios impuestos.

Si eso es ser patriota, entonces ser APATRIDA tiene mucho sentido. Tiene más intención de ser una sola nación los que hacen software libre, que estos “patriotas” que quieren una mejor cara nacional. Los primeros regalan todo por tan solo decir que tales o cuales lo hicieron o lo auparon, aqui estos “patriotas”, cobran por el uso de algo que es propiedad de los colombianos y que ya pagamos con el impuesto de renta, IVA, Retefuente y demás.

En el sitio web se publica solamente lo que se hace con la marca a nivel de mercadeo o de quienes pagaron por tener el famoso logo en sus productos, donde estuvieron y lo que hacen con las grandes compañías que “apadrinaron” su idea. Que mala idea apoyar algo que es tan visible como quisiéramos y que además nos cuesta!

¿Es realmente necesario que el Ministerio de Relaciones Exteriores comprometa a una empresa privada para manejar el tricolor nacional, el escudo y los símbolos patrios y que además le de derechos para cobrar por el uso de los mismos o de campañas que son pagadas por nuestros impuestos? ¿Eso es una política anticorrupción para el Gobierno? ¿Acaso eso no es función del Ministerio del Interior y sus subordinados el hacer esta función y de forma gratuita y eficiente? ¿Que pasa con el viceministerio de Cultura, ellos no pueden hacer una campaña de esta naturaleza? Considero que si. Se puede hacer algo bueno y sin cobrar “regalías”, sin ánimo de lucro o de hacer una “marca”, prueba de ello es el Instituto de Cultura y Turismo que da su información a quien la requiere y sin pedir por más que los créditos por la fuente de la informacion, eso es ser conciente de lo que se posee: un patrimonio cultural y de todos los colombianos.

Supongo que la campaña es tan buena económicamente para quienes la administran, que la Asociación de Hoteleros (COTELCO) no tiene por ningún lado, en ninguno de sus hoteles un solo remuesco del símbolo de la “gran pasión”, escasamente algunos hoteles tienen unos cuantos panfletos de la “gran campaña pro pasión nacional” y eso porque colaron la publicidad a través de un botones ingenuo. Supongo que por esta misma razón de valor económico, la Federación de Cafeteros de Colombia, tampoco ha puesto ese logo en sus productos.

¿Café de Colombia?

Ahora bien, es cierto que la mejor marca que posee Colombia se llama “Café de Colombia”, no por nada ellos se ganaron este año el premio a la marca más reconocida a nivel mundial. Pero ser la mejor marca colombiana, le da derecho a sus protectores a evitar bajo cualquier método el nombramiento del “café colombiano”, “café en colombia”, “café de colombia”, “colombian coffee”, etc. a cualquier marca colombiana?

Si no estoy mal, la Federacion de Cafeteros es propiedad de los colombianos y especialmente de los cafeteros, de los productores de café, no de unos cuantos ejecutivos o abogados que “defienden la marca”. Lo más curioso de todo es que ninguno de sus asociados puede vender su café a otros o producir su propia clase de café, porque al usar el nombre puede llevarse una de las famosas demandas, sobre todo porque están por “fuera” de la misma Federación. En pocas palabras, su producto debe llamarse o nombrar al “Café de Bolivia” para que no le caigan encima a desplumarlo y lo pueda comercializar libremente aquel renegado.

Es decir, al usar el nombre de nuestro país se debe pagar un tributo muy caro para poder hablar de él. Si usted escribe en su etiqueta, esta manzana ha sido cultivada cerca de las laderas donde se produce el delicioso “Café de Colombia”, debe apretar muy bien su trasero porque una serie de demandas, exigencias y papeleos llegarán a su escritorio, demandando que usted elimine por completo el uso de la frase de su etiqueta. ¿No les parece bastante exagerado?

Creamos, aupamos y nos alegramos de una marca que ahora nos exprime por ser tan famosa y poderosa visualmente. Nadie puede hacer uso de la frase “cafe de Colombia” o “café colombiano” en la etiqueta de los cafés que no sean avalados por la Federación, es decir, ningún otro café puede decir que es café de Colombia la Federación solo vende sus cafés y los demás cafés no pueden mencionar que tienen algo que ver con el “Café de Colombia”, aunque su distribución y comercialización sea local. No les parece eso un poco ilógico y falto de moral con el mismo producto que nos lleva a tener una mejor cara ante el mundo y que lo ha hecho desde siempre?

¿Que puede pasar ahora?

No estoy en contra del Gobierno del señor Uribe, pero esta clase de “segmentaciones” de la marca “Colombia” está dándole a unos pocos y elegidos personajes réditos muy altos, por tener las agallas de registrar un nombre compuesto de nuestro país. Lo único que puede seguir pasando es que si alguien quiere ganar dinero con esta clase de abusos de nombre, tan solo debe crear marcas como “Guayabas de Colombia”, “Papaya Colombiana” y listo, ya nadie más podrá escribir tales palabras en ningún sitio para hablar de una ensalada de fruta para exportación. Supongo que la frase “Selección Colombia”, usada por la Federación de Fútbol y que es más reconocida que cualquier otra ‘selección’, le cobra a las demás federaciones deportivas por usar la frase que es más famosa en el deporte colombiano.

Ahora solo espero que nuestra empresa no sea demandada por criticar y comentar el caso. Espero que si hay demandas por difamacion, tergiversación de la verdad y demás demandas colaterales tan solo puedan ser defendidas y tumbadas por el “Derecho a la Libre Expresión”, el cual afortunadamente avala la Constitución.

Textos: Mauricio Cubaque