Estereofonica

El Mono Núñez se quedó en el Valle

mono_intJuan Consuegra Arellano, sobrino de Gerardo Arellano, logró para el Valle del Cauca el Gran Premio Mono Núñez, categoría vocal.

La voz fresca y espontánea de Juan Consuegra Arellano confirmó su ancestro familiar de artistas dedicados a la música colombiana y, de paso, le devolvió al Valle del Cauca la bandola del Gran Premio Mono Núñez, en la modalidad vocal, del Festival de Música Andina Colombiana que se realiza en Ginebra.

El bugueño logró lo impensable para muchos: derrotó las voces clásicas del Dueto Vivir Cantando (Valle) y las académicas de competidores como Marco Fidel Castro (Caldas), María Mónica Mondragón (Valle) y Diana Marcela Soler (Boyacá), que recibieron amplia acogida entre el público asistente a la velada final del domingo.

Además del Gran Premio Vocal, Juan Consuegra Arellano fue elegido como el mejor solista vocal del país en la versión número 35 del Festival, en el cual se homenajeó a su tío Gerardo Arellano, fallecido hace 20 años, y con cuyo nombre fue bautizado el Coliseo de Ginebra.

Hijo de Teresa, la mayor de los hermanos Arellano, y quien le enseñó a Gerardo a tocar el tiple, y sobrino de Beatriz y Eugenio Arellano, reconocidos en el medio artístico vernáculo, Juan y su ensamble Oí, llegaron al Festival a mostrar su apuesta musical y ganaron.

En cinco festivales prestó su voz para defender obras inéditas. ¿Por qué este año sí se animó a concursar como solista?

Porque conformamos el Ensamble Oí con la idea de oxigenar la música andina colombiana a nuestra manera, con una sonoridad diferente, una armonía distinta, una forma interpretativa que proponía otras cosas. Y sentimos que el Mono Núñez como símbolo y bandera de los festivales de música vernácula del país debía ser nuestro escenario.

Al formarse en una familia musical, podría decirse que ha tenido maestros y jurados propios…

Todo el tiempo. Sobre todo mi tía Beatriz, quien está muy pendiente y siempre me da consejos, y mi tío Eugenio en el tema de la composición.

Su propósito es fomentar la música andina y darle un nuevo aire. ¿Por qué no ha empezado esa tarea en su propia casa, en el Valle del Cauca?

Vivo en Bogotá, allá es donde he hecho mi carrera musical y donde encontré mis dos amigos del Ensamble, Luis Hermida y Faber Grajales. Sin embargo, quise venir al Festival representando al Valle del Cauca. Las raíces llaman, especialmente en la música, porque ella y la tierra están muy unidas y la música se le debe a la tierra. En mi caso, se la debo a Buga y al Valle del Cauca.

Hermida es del Huila y Grajales de Bogotá. ¿Qué ha salido de esa fusión de culturas e influencias musicales?

Todo eso ha enriquecido la propuesta. Cada uno de ellos, en su seno familiar tuvieron desde niños el acercamiento a la música andina. Por ejemplo, el papá de Faber es bandolista y la mamá toca el tiple; mientras que Lucho ha estado festivaliando desde muy ‘pelao’. Y al unirnos, cada uno puso su gotica.

¿Cuál es la fórmula para internacionalizar la música andina?

El primer paso es transmitir de una forma un poco oxigenada lo que quieren decir los compositores. Si uno logra transmitir a nuevos públicos de una forma menos lejana, quizás menos lírica, creo que se puede popularizar, tocar fibras más fácilmente y llegar a gente de otras culturas y desprevenida.

¿Habrá gente para escucharlos?

Esta es una apuesta que hacemos, con el trabajo en escena y otros elementos que le vamos agregando. Por ejemplo, queremos poner a sonar un videoclip en HTV en mitad del maremagnun de reggaetones. Si es al estilo ‘Oí’, maravilloso; si es otro colega , bienvenido. Queremos generar cosas como un ‘Bambutour’, una gira del bambuco por toda Colombia, y cometer el sacrilegio de tocar el género en la Costa Atlántica. Ahí tenemos un plan al que le estamos apostando.

¿Después del ‘Mono’ qué sigue?

Más festivales. Vamos al Festival de San Pedro, Huila, donde la canción ‘Ennietecer’, está entre las finalistas. Y también a Elías, Huila. Pensamos ir a ‘Antioquia le canta a Colombia’, al festival del Bambuco en Pereira y del pasillo en Aguadas. Y así vamos a empezar a revolucionar un poco más las cosas.

¿Su Gran Premio Mono Núñez significa que nos estamos abriendo a una nueva era de la música andina?

Sí, definitivamente, esa es la apuesta y la que gana es la música. Más que ganador, me siento comprometido con ese cambio y transformación de la

música colombiana.

Arellano de sangre

# Escuela

“Mi primera escuela musical fue en casa, con mi familia. En el camino he perfeccionado con estudios de técnica vocal, armonía y gramática. Ahora estoy estudiando en el Emat, Escuela de Música Moderna, Audio y Tecnología”.

Musicomunicador

“Soy comunicador social de profesión y músico de sangre y oficio, todos los días respiro música. Me volví musicomunicador, porque la música para mí es la forma de comunicación más excelsa que puede existir”.

Del pop a la música andina “Cuando me inicié como cantautor, hacía pop. Pero he vendido más discos ahora con la música andina”.

Galardón compartido

En la velada final, el bambuco ‘Al caer el sol’, de Luis Fernando Hermida (Bogotá) y que fue interpretada por Juan Consuegra Arellano, fue declarada como la mejor obra inédita vocal.

La pieza se presentó a concurso para ser interpretada por el Ensamble Oí que lo conforman Juan Consuegra (Voz), Luis Hermida (guitarra) y Faber Grajales (tiple). Esta agrupación conformada en la ciudad de Bogotá, creada para internacionalizar el

bambuco, ya tiene un disco en formato EP, con cinco canciones y un ‘bonus track’. En la actualidad está en la producción de su segundo trabajo.

Via: El pais / Cali

  1. Cortometraje colombiano en selección oficial del Festival en Suiza (1)
  2. María Olga Piñeros y el Grupo Ensamble 9 en concierto de música colombiana este 9 de julio (0)
  3. Con pasillos, pasajes y bambucos se realizará una velada en el Planetario (0)

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