Este domingo ‘en el vientre materno: Gatos’

Los gatos tardan apenas 63 días en pasar de embriones a adorables mascotas, en una transformación sorprendente. En sólo nueve semanas, cada recién nacido recrea una versión en miniatura del ciclo evolutivo que sufrió a lo largo de milenios. Ahora, National Geographic Channel (NGC) abre una ventana hacia un mundo íntimo en donde todavía hay rastros evidentes de temibles leones durante la transformación de los embriones en mimosos gatitos.

El domingo 15 a las 9.00 P.M. Nat Geo estrena “En el vientre materno: Gatos”, un documental que muestra por primera vez en televisión imágenes ecográficas 4D de un embrión de gato y uno de león desde el momento de la implantación en el útero hasta el nacimiento.

En el vientre materno: Gatos comienza con la dolorosa realidad de la cópula en los felinos. Tanto para las gatas domésticas como para las leonas, quedar preñada puede ser una tortura. El órgano sexual de los machos está cubierto de más de cien diminutas espículas hechas de la misma proteína fibrosa presente en uñas y garras. El fuerte roce contra el órgano sexual femenino estimula la segregación de hormonas que provocan la ovulación. Las leonas copulan hasta cien veces por día con un individuo seleccionado de su manada para asegurar la fecundación. Las gatas domésticas se aparean con una variedad más amplia de machos, lo que a veces conduce a que la camada esté compuesta por hijos de diferentes padres.

Una vez que los embriones se implantan en la pared uterina, el útero se contrae y se expande varias veces, espaciando a los embriones regularmente para que cada uno tenga suficiente lugar para desarrollarse. Hasta las tres semanas de desarrollo, la mayoría de los embriones de mamíferos son difíciles de distinguir entre sí pero luego, las diferencias en los órganos y las extremidades separan a los animales de los seres humanos.

El gato doméstico se adaptó a las complejidades de la morada de los hombres; el león, a los desafíos de la sabana. Cada rasgo, cada órgano, cada músculo, cada detalle es esculpido en ese fascinante mundo que llamamos útero. Al día 28, tanto en el embrión del gato como en el de león se forman las zarpas, que contienen unas vellosidades que les permiten detectar las más ínfimas vibraciones producidas por las presas cercanas, y al día 38, se puede observar que los fetos de gatos y leones practican movimientos que necesitarán en su vida extrauterina. Sin embargo, hacia el día 50, las diferencias físicas del gato y el león ya son evidentes, tales como la serie de huesos que conectan la lengua con la laringe. En los leones, los huesos son largos y elásticos, de manera que cuando rugen, el aire vibra dentro de una cavidad mayor produciendo un sonido más grave y profundo. Los gatos no tienen esta capacidad, de modo que ronronean, lo que les hace liberar endorfinas y los relaja.

Fuente: New Link Comunicaciones Estratégicas

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