Pussy Riot: ‘El gobierno tiene interceptados nuestros teléfonos’

Desde hace unos meses las redes sociales se han visto inundadas de información sobre la captura de estas chicas en la antigua Unión Soviética, por haber hecho un escándalo en las puertas de una iglesia.

Ante este hecho, las autoridades que detuvieron al grupo, las han acusado de forma tal que las han considerado como criminales por haber hecho el acto en la Iglesia y ahora que las ha liberado por diferentes clases de presiones, afrontan otros hechos que las tienen incómodas.

De acuerdo con el cable publicado por la revista NME, Yekaterina Samutsevich asegura estar bajo constante y estricta vigilancia desde el momento que dejó la prisión el pasado 10 de octubre, tras la declaración hecha por su abogado y la estrategia que presentara para pedir la liberación de la chica en la que se demostró que ella no alcanzó a tener tanta participación en el hecho porque no pudo sacar su guitarra de la maleta.

Samutsevich ha afirmado incluso que pretende seguir haciendo la misma clase de activismo ahora que está fuera. ‘No quiero sentarme en casa a hacer nada. Pero la situación que enfrento ahora no es fácil. Debo ser más cautelosa. Ahora escuchan hasta mis teléfonos’.

Cuando le preguntaron sobre su estadía en prisión, dijo: ‘Fue como un día de castigo. Estábamos bajo vigilancia todo el tiempo, leían nuestra correspondencia y cosas asi. En otras cosas como la comida, la ducha una vez por semana y lo demás, era algo aceptable, sin embargo, si tratan de volverme a llevar allá, me volveré loca’.

Samutsevich habla desde la libertad por sus otras dos compañeras en Pussy Riot que ahora han sido separadas y enviadas a diferentes centros de detención lejos de sus familias. Denuncia ahora que sus compañeras son tratadas de la peor forma y maltratadas de formas increíbles.

Nadezhda Tolokonnikova, una de las detenidas, quien tiene una hija de cuatro años llamada Gera, ha sido enviada a Mordovia, a más de 400 kilómetros de Moscú. Mientras tanto, Maria Alyokhina, quien tiene un hijo de cinco años llamado Filipp, ha sido enviada a Siberia a unos 800 kilómetros de la capital. Estas prisiones han sido diseñadas para desconectar a los prisioneros de sus vidas y fueron creadas en la era de la Unión Soviética en su momento más fuerte.

Las tres chicas fueron encerradas por ‘activismo en contra de la religión’ en agosto tras haber realizado una manifestación en contra de la reelección de Vladimir Putin en una de las principales catedrales de Moscú, siendo sentenciadas a dos años en prisión.

Tras la decisión judicial, muchos artistas alrededor del mundo brindaron mensajes de solidaridad con el grupo de activistas, siendo los más destacados  Lady Gaga, Paul McCartney, Bjork y Madonna quienes a través de sus conciertos se manifestaron en contra de la medida tomada por el Gobierno Ruso.