Hoy se celebra el Día Mundial de la Lengua Materna y Día Nacional de las Lenguas Nativas

Hoy, en el marco de la celebración del Día Internacional de la Lengua Materna y el Día Nacional de las Lenguas Nativas, la Dirección de Poblaciones del Ministerio de Cultura hace un llamado a la importancia de reconocer y preservar las 67 lenguas nativas que se hablan en Colombia y recuerda que existe una Ley que las protege.

Pocos países tienen, en relación a su tamaño, una variedad tan grande de lenguas como la tiene Colombia. Además del español, en el país se hablan 65 lenguas indígenas americanas, 2 lenguas criollas (desarrolladas por comunidades de afrodescendientes en San Basilio de Palenque, de Bolívar, y en las Islas de San Andrés y Providencia) y el romaní, lengua del pueblo gitano, de origen indoeuropeo introducida por migrantes más recientes y hablada por unas 6 mil personas.

Estas lenguas son extremadamente variadas en su estructura, tipo y origen (se piensa que las lenguas indígenas pertenecen a 13 familias distintas más 8 lenguas aisladas) y son el resultado de la adaptación de distintos grupos humanos entrados al territorio nacional a lo largo de los últimos 15 a 20 mil años y representan, por lo tanto, un patrimonio cultural y espiritual y una memoria invaluable para los colombianos.

El Día Internacional de la Lengua Materna fue proclamado por la Conferencia General de la UNESCO en noviembre de 1999. Anualmente, desde febrero de 2000, esta fecha es observada con el objetivo de promover el multilingüismo y la diversidad cultural.

La fecha conmemora el día en 1952, cuando estudiantes que se manifestaban por el reconocimiento de su lengua, Bangla, como uno de los dos idiomas nacionales de la entonces Pakistán, fueron muertos a tiros por la policía de Dhaka, la capital de lo que hoy se conoce como Bangladesh.

En Colombia, el 21 de febrero, se convirtió en un día decisivo para las lenguas nativas pues, en el 2010, el Consejo Nacional Asesor de Lenguas Nativas estableció los instrumentos que se desarrollarán durante el proceso de implementación de la Ley 1381. Esta Ley, expedida en enero del mismo año, tiene como objeto garantizar el reconocimiento, la protección y el desarrollo de los derechos lingüísticos, individuales y colectivos de los grupos étnicos con tradición lingüística propia, así como la promoción del uso y desarrollo de sus lenguas.

En este sentido, el Ministerio de Cultura ha realizado un proceso de acompañamiento a las comunidades indígenas, gitanas, palenqueras y raizales para realizar autodiagnósticos de la situación actual de las lenguas nativas (hasta el momento se ha realizado la I y II campaña que se ha desarrollado con 22 lenguas nativas) y se han empezado a diseñar estrategias para dar a conocer e implementar los contenidos de la Ley en las diferentes regiones del país.

El Programa de Protección de la Diversidad Etnolingüística PPDE de Mincultura, desarrolla acciones dirigidas a la representación, reconocimiento y difusión de las lenguas nativas y contribuyen tanto a la promoción de la diversidad lingüística y a la educación multilingüe como a la sensibilización de las poblaciones y pueblos y a la opinión pública general sobre las tradiciones lingüísticas y culturales del país.

La mitad de las lenguas habladas en Colombia (34) lo son por grupos de menos de mil personas y están, por tanto, en una situación de precariedad preocupante. Este tamaño demográfico que podía no ser problemático en épocas de aislamiento cuestiona la sostenibilidad de la lengua en nuestra época de intercambios intensos. A este factor de riesgo conviene añadir las condiciones de vida más frecuentes de estas poblaciones, es decir la pobreza, la irrupción brutal de la modernidad con las explotaciones consabidas, los conflictos armados, entre otros, que las hacen frágiles en exceso y suelen llevar en muchos casos a la pérdida de transmisión de las tradiciones que organizaban su vida colectiva, entre ellas su lengua.

La importancia del tema de la diversidad lingüística nace de la conciencia de una amenaza: la de la uniformización de las mentalidades y del reconocimiento de la injusticia que han sufrido históricamente los grupos étnicos. Toda lengua es también el resultado de una larga historia, una creación cultural altamente compleja, un sistema simbólico de cohesión e identificación colectiva, de expresión creadora autónoma, de memoria milenaria. La pérdida de una lengua es la desaparición de una de las aventuras de adaptación del espíritu humano al mundo.

Algunos de los resultados arrojados por los diagnósticos que se han realizado, son:

• Cinco lenguas están casi extintas pues ya no tienen casi hablantes. Estas son las lenguas: tinigua (1 hablante), nonuya (3 hablantes), carijona (más o menos 30 hablantes pasivos), totoró (4 hablantes activos, 50 hablantes pasivos), pisamira (más o menos 25 hablantes).

• Por lo menos otras 19 lenguas están en serio peligro. Estas son : achagua, hitnü, andoke, bora y miraña, ocaina, cocama, nukak, yuhup, siona, coreguaje, sáliba, cofán, muinane, cabiyarí, guayabero, ette o chimila, kamëntsá y criollo de San Basilio de Palenque.

• Al otro extremo, muchas lenguas tienen una buena vitalidad y se transmiten a las nuevas generaciones pero hay señales de peligro y se debe construir su sostenibilidad. Entre estas están las 15 lenguas siguientes: wayúnaiki, kogui, ika, wiwa, tule o cuna, barí, uwa, sikuani, curripaco, puinave, cubeo, tucano, wounan, embera, ingano.

• Entre el gran peligro y la buena salud relativa de estas últimas, la mayoría de las otras lenguas (unas 30) está en una situación de equilibrio inestable y su suerte se va a definir en los veinte o treinta años que vienen. Entre estas están las siguientes: uitoto, ticuna, yukuna, yukpa, muchas lenguas del Vaupés, piapoco, cuiba, etc.
Fuente: Mincultura

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