La primera vez que Liliana González se vio en pantalla con su nueva apariencia fue “espantoso”. Nunca pensó que podía ser capaz de engordar tanto.
No era para menos. La actriz, que se hizo popular con el personaje de Vicky, la famosa ‘Pajarita’ de Hasta que la plata nos separe y que lucía un cuerpo torneado y trabajado, es ahora una gorda. Todo para interpretar a Margarita, el personaje central en la nueva telenovela de RCN, Valentino, el argentino.
Pero es que le gustó tanto la oferta que no dudó en aceptar el reto. “Después adelgazo”, se dijo, y se puso en manos de especialistas para subir de peso. Con una nutricionista, tuvo una alimentación sana, pero con excesos. No quería llenarse de postres y grasas porque tenía claro que podía enfermarse. “Sabía que eso iba a llenarme de azúcares y subirme los triglicéridos y no era la idea”.
A eso le agregó sedentarismo y eliminó de su rutina habitual en el gimnasio los de cardio. Hasta que se empezó a ver como nunca le hubiera gustado. Le entró una angustia terrible y hasta se deprimió. La ropa no le entraba y cada vez que llegaba a la casa intentaba no mirarse al espejo, tuvo la intención de no volver a salir a la calle.
Pero se dio cuenta de que su cara y su tronco no engordaban. Trató de negociar con los productores para no subir los 10 kilos exigidos desde el principio.
La vieron, le hicieron pruebas y aceptaron. Ya lleva casi nueve meses de grabación y aún le faltan 20 días. Y todavía se sigue sintiendo mal. “No me gusta estar como estoy. No es que esté acomplejada, no baso mi vida en eso, pero sé que tengo que trabajar para estar como era antes, o por lo menos parecida”, dice.
Si definitivamente se le dificulta volver a su peso normal, hará efectiva la garantía que le dieron en la producción de “devolverla como la encontraron” y, entonces, recurrirá a una liposucción.
Belleza sacrificada por un papel
Charlize Theron sufrió cambios radicales en su apariencia física para ponerse en el cuerpo de Aileen Wournos, la asesina en serie de la película ‘Monster’.
Kate Winslet, la protagonista de ‘Titanic’, sacrificó su belleza y con grandes dosis de maquillaje envejeció varias décadas para darle vida a una anciana nazi en la película The Reader.
Ana María Orozco, para su papel de Beatriz Pinzón en ‘Yo soy Betty, la fea’, ocultó su belleza detrás de unos lentes gigantes, frenillos y capul con gomina.
Salma Hayek encarnó a la trágica pintora Frida Kahlo, con sus cejas unidas, tenue bigote en su rostro y la silla de ruedas a la que estaba condenada, consiguió una primera nominación al Oscar como Mejor actriz.
Fuente: El tiempo





