Se acercó hasta las puertas de la Ciudad Eterna y no dudó en cruzar sus murallas. Llegó, vio y triunfó. Sobre su trono dorado, con sombrero, bastón y sus altísimas botas de cuero negro, apareció en el escenario ante las más de 60 mil personas que el sábado abarrataron el Estadio Olímpico de Roma.
Y qué mejor lugar para brindar una canción al obispo de la ciudad y Papa de la cristiandad. La reina del pop (y la provocación) dedicó a Benedicto XVI uno de sus grandes éxitos, «Like a Virgin», la banda sonora con la que la artista ha escandalizado en otras ocasiones. «Dedico esta canción al Papa, porque soy hija de Dios. También vosotros sois hijos de Dios», predicó Madonna ante un público extasiado que hizo los coros a la artista. Ese fue el broche al único concierto italiano de su gira «Sticky & Sweet Tour».
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