Odds & Sods de The Who no es otra cosa más que una recolección de buenos recuerdos. Algunos de los momentos más entretenidos en la historia del conjunto inglés aparecen recogidos en esta meritoria antología.
Una extraordinaria colección de Lados B es este Odds & Sods de The Who, publicado originalmente en 1974. Se trata de una selección hecha a criterio del bajista John Entwistle, donde encontramos una buena cantidad de demos nunca antes publicados, así como otros clásicos célebres que en la mayoría de los casos solo habían sido conocidos por sus versiones al vivo durante los directos esenciales de la banda británica. La banda rechazó casi todas estas canciones en su momento por diferentes razones. La edición remasterizada de 1998 incluía casi una decena canciones nuevas que no aparecieron en la versión original en acetato, ya que algunas de ellas hacían parte de otras recopilaciones; otras se incluyeron a manera de bonus tracks en la reedición de algunos discos elementales del grupo.
El corte de apertura, “I’m The Face”, grabado en junio de 1964, fue el primer sencillo lanzado por la banda. Su aparición tuvo lugar un mes después; para entonces, la banda todavía era conocida bajo el nombre de The High Numbers. A lo largo de todo el álbum aparecen distintas versiones de clásicos de R&B o de Tamla Motown, grabadas por la banda en diferentes oportunidades, entre ellas “Leaving Here” y “Baby Don’t You Do It”, originales de Holland/Dozier/Holland, “Summertime Blues” (se recuerda especialmente la versión al vivo de Live at Leeds, pues la de estudio aquí incluida no había tenido disponibilidad comercial anteriormente) y “My Way”, ambas escritas por Eddie Cochran y Jerry Capeheart. También es destacable “Under My Thumb”, original de los Rolling Stones, que grabara The Who en junio de 1967 como un gesto solidario cuando Mick Jagger y Keith Richards fueran puestos temporalmente en prisión bajo cargos de drogas.
Igualmente recomendables son otras rarezas como la divertida “Cousin Kevin Model Child”, en voz del desaparecido baterista Keith Moon, “Water” (canción habitualmente interpretada durante sus actuaciones de 1970, aunque no sería grabada formalmente hasta 1973), así como otros cortes alternos en estudio de clásicos como “Naked Eye”, “Love Ain’t For Keeping” o su famosa versión de “Young Man Blues”, de la autoría de Mose Allison.
La mayoría de las canciones son notables, pero el disco probablemente resulta más valioso por su significado anecdótico y sentimental. Según palabras de Pete Townshend, cada una de ellas hizo parte de ideas mayores, de sueños que no logaron ver la luz del día: “Es grandioso mirar atrás, y recordar aquella época cuando éramos capaces de cometer errores sin preocuparnos demasiado”, añadió. Todos los temas serían organizados de manera cronológica en la entrega de disco compacto de 1998.
Colaboración de Iván Darío Torres G.


