Rosario Tijeras en reseña breve, desde el comienzo

LA NOVELA: “Rosario Tijeras” (Plaza & Janés, 1999). “Como a Rosario le pegaron un tiro a quemarropa mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de la muerte”. Así empieza el libro pero también culmina una historia tumultuosa que retrata las andanzas trágicas de quien vivió siempre al borde del marasmo, en actitud defensiva y atraída por la fatalidad. Quien cambió las minifaldas y las botas arriba de las rodillas por sudaderas, cada vez que mataba solía engordarse por miedo y tristeza. A la bella Flora Martínez no se le sometió a semejante antidieta sino que cuando asesina en la película se corta el brazo. EL PERSONAJE: nacida en las laderas nororientales de Medellín, fue violada a temprana edad y acostumbraba superar su carga de rencores con venganzas implacables. De sangre helada, naufragó entre los dos grandes amores de su vida –sicario motorizado y zángano adicto de clase alta–; mantuvo con su madre una relación distante y sintió por su hermano de sangre un respeto desmedido. Pocas veces se le vio reír puesto que… “creó a su alrededor un cerco de bala y tijera, de sexo y castigo, de placer y dolor”.

OTROS PERSONAJES. El narrador (Antonio), el amigo incondicional, protector o ‘parcero’, confidente y enamorado en secreto aunque nunca pudo confesárselo. Emilio, el amante de buena familia, se atrevió a meterse con una hembra de estrato bajo para convertirse en su segundo dueño –la poseyó cuantas veces quiso pero no aprendió a conocerla–. Ferney, un poco torpe, el novio siniestro de las comunas y eterno rival del anterior. Johnefe, el hermano de certera puntería, protegido por un escapulario y contratado por La Oficina para matar policías. Doña Rubi, la madre, modista de profesión, con varias uniones conyugales y un racimo de hijos de diferentes padres.

CONFLICTOS: la eterna rivalidad entre Emilio y Ferney por el cuerpo de Rosario, una cierta complicidad entre este último y el narrador por haber sido desplazados de sus afectos íntimos, y los ajustes de cuentas suscitados por el asesinato de John F. Es que Rosario solía perderse varios días de su hermano y de sus tres buenos amigos para frecuentar a los duros del cartel quienes la mantuvieron viviendo con bastantes lujos.

LA CIUDAD: Medellín (Colombia). Del medio marginal y violento de las comunas, a los placeres y ostentaciones de El Poblado. Una discoteca de moda como punto de enlace entre los emergentes de abajo y los decadentes de arriba (¿redundante?). Una relación de amor y odio… porque “esta ciudad a la que tanto queremos nos va a matar”. Cabe esperar los resultados fotogénicos para saber qué tan bien o tal mal sale librada.

EL AUTOR: Jorge Franco (Medellín). Alumno privilegiado del escritor Manuel Mejía Vallejo; estudió cine en el London International Film School. Obtuvo el premio internacional de novela policíaca Dashiell Hammett, en Gijón (España). Otras de sus publicaciones: “Maldito amor” (recopilación de cuentos), “Mala noche” (relato anterior en el 97) y “Paraíso Travel” (novela posterior de 2001).

LA PELÍCULA: “Rosario Tijeras” (Eduardo Maillé, Colombia – México – España, 2005). Una coproducción internacional, que mezcla técnicos extranjeros y actores de tres diferentes nacionalidades. Cuenta por lo demás con la asesoría de Víctor Gaviria para el manejo de los actores naturales como aconteció en La virgen de los sicarios. Algo muy interesante de la novela es su estructura narrativa, basada en una serie sucesiva de evocaciones trágicas y sentimentales, mientras que la protagonista se desangra en el quirófano con el cuerpo destrozado por las balas”

FICHA TÉCNICA. Dirige el mexicano Emilio Maillé (42 años), con guión de Marcelo Figueras supervisado por Jorge Franco Ramos. Entre los productores se destacan Mathias Ehrenberg y Gustavo Ángel –este último antioqueño radicado desde hace varios años en el D.F.–. Casi todos los técnicos principales son de afuera, salvo el sonidista César Salazar; música del reconocido compositor español Alberto Iglesias, en el montaje Iván Aledo y como director de fotografía Pascal Martí.

REPARTO: las expectativas se centran en el sensual protagonismo encarnado por Flora Martínez –la revelación de “Soplo de vida”–. Acompañada Flora del debutante en la pantalla grande Manolo Cardona (Emilio), del vasco Unax Ugalde (Antonio), de Rodrigo Oviedo (Johnefe), y del paisa Juan David Restrepo (el Wilmar de “La Virgen de los sicarios”). Al parecer todos menores de 30 años aunque sin predecir sus resultados actorales. Oigo decir que… Alejandra Borrero brilla con luz propia como doña Rubiela, madre de Rosario.

NOTA FINAL: no sobra advertir que el presente comentario se refiere a su novela sin conocerse aún la correspondiente traducción en imágenes visuales que será estrenada a comienzos de agosto. Ya habrá tiempo para referirme a la película como tal, después de su primera presentación a la prensa especializada en el transcurso de esta semana. “Y si alguien le fallaba, sabía que sería recompensado con un beso y castigado con un tiro a quemarropa” –así fue como le enseñó el tal Ferney–.

Texto: Mauricio Laurens | El Tiempo | Blog

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