El director de la cinta ‘Steve Jobs‘, Danny Boyle habla sobre lo que significó su trabajo y la llegada a las salas de cine de su obra en pocos días, habla sobre la forma en que se acercó a la historia propuesta por Aaron Sorkin, el guionista de la cinta y las decisiones que fue tomando en la medida que fue haciendo las audiciones para los papeles principales, los cuales llevan una gran carga dramática que casi no existía en la vida de Jobs. Una entrevista que aclara mucho sobre el porqué centrarse en los tres momentos elegidos en la vida de Jobs y la forma en que se concibieron los diálogos.

Díganos qué pasó por su mente cuando recibió el guión de Aaron Sorkin y lo leyó por primera vez. ¿Qué lo hizo querer hacer esta película?

Leí el guión y sentí que sería una locura no hacerla. Me robó el aliento. Sentí que nunca antes había hecho algo como esto. Los retos del guión—lo reservado que era… ¡Qué ejercicio de lenguaje más impresionante!—me atrajeron mucho. Al mismo tiempo, el personaje de Steve Jobs que Aaron creó—el Steve que existe en el guión, quien de alguna forma coincide a veces con la figura histórica y a veces no—era enormemente atractivo para mí. Es un personaje de proporciones shakesperianas. Él es cautivador, tirano y divertido. En el guión de Sorkin vi a mucha gente girar alrededor de este extraordinario planeta, el cual es el personaje de Steve Jobs. Hay gente en la vida alrededor de la cual terminamos orbitando; nuestras vidas son vividas de alguna forma a través de su reflejo, y somos incapaces de alejarnos de ellas. Tienen una fuerza gravitacional. Son personas que inspiran una devoción. Esa clase de personaje es fascinante de examinar. Hay personas en la vida de este personaje que claramente son profundamente devotas a él. Otros personajes se refieren a él como un monstruo. Y, de alguna forma, es un monstruo bello gracias al lenguaje… y a dos mujeres.

Usted ha dicho que la película no es biográfica y que no intenta contar una historia rígida basada en los hechos de la vida de Jobs, pero retrata personajes de la vida real. ¿Qué elementos de los personajes reales—de Steve Jobs y varios miembros de su equipo—incorporó en la historia?

Estamos profundamente agradecidos con el libro de Walter Isaacson y con la profundidad de su investigación, pero queríamos que la película fuera una travesía diferente. Sorkin describe la película como un “retrato impresionista”. Hay ideas que claramente salen de la vida real, pero la película es una abstracción. Toma eventos—algunos de ellos reales, algunos de ellos imaginarios—y los acomoda en tres actos estructurados alrededor del lanzamiento de la Macintosh en 1984, del NeXTcube en 1988, y de la iMac en 1998. Seis personajes aparecen en tres ocasiones, 40 minutos antes de que cada producto sea lanzado, y simplemente se enfrentan entre ellos. Eso no es la vida real; es una versión exacerbada de la vida real.

El guión de Sorkin trata acerca de mucho más que Steve Jobs como persona. Él ha cambiado una de las cosas más preciadas y vitales de nuestra vida: la forma de comunicarnos, la forma de interactuar—y aún así muchas de sus interacciones personales eran profundamente disfuncionales. La película trata también acerca de los equipos—y me refiero con eso a que es acerca de una persona que fue capaz de impulsar a individuos y a grupos para crear. Hay ingenio y humor en nuestro personaje de Steve, y un entendimiento de cómo la gente ama encontrar a alguien que los inspire a superarse. Él era una locura en su determinación para transformar a la gente.

Antes de comenzar la filmación, usted presupuestó tiempo para extensos periodos de ensayo, y usted ensayó y filmó cada acto por separado, en secuencia. ¿Nos puede hablar un poco acerca de por qué usó esa estrategia y en qué forma la película terminada y las interpretaciones se beneficiaron de ella?

Una de las cosas extraordinarias acerca del lenguaje de Aaron es su ritmo, la propulsión del mismo, y a mí me emocionaba ver a los actores hablando este lenguaje, pero también sabía que sería algo muy retador para ellos.

Debido a que hay tres lanzamientos, nos concentramos en uno a la vez, ensayando y luego filmando cada acto por separado y en secuencia. Pero en última instancia, le dio fuerza a las actuaciones y a la historia. Permitió a los actores remitirse sólo a ese acto y concentrarse en la forma en la que se verían y sonarían en esa época de la vida de sus personajes. Les permitió tomar una pausa y hacer un balance.

Los actores están siempre en movimiento a través de estos actos. Por supuesto, esto es en parte debido a que esta gente se encuentra en medio de los preparativos finales de un lanzamiento, y hay cosas de última hora de las que se deben ocupar, pero también es intencional porque era parte de la filosofía de Jobs. Él caminaba y hablaba. No quería sentarse en juntas aburridas. Él siempre quería caminar y hablar porque le daba cierta fuerza a la tarea, cualquiera que fuera. Hicimos los ensayos y la filmación de tal forma que los actores se sintieran físicamente liberados; no quería crear espacios confinados en el set, sino proveer de una sensación de libertad y apertura. No quería que los actores se preocuparan demasiado por saber dónde debían pararse o a dónde debían ir. Al principio del ensayo, dejamos que todo el mundo se moviera como quisiera. Gradualmente, conforme nos acercábamos al día de la filmación, encontramos la manera de planear las escenas. La libertad de movimiento que nosotros perseguíamos también nos fue dada por nuestro uso de la Steadicam, la cual normalmente se usa para secuencias de acción o de persecución. La Steadicam dio esa sensación de libertad y movimiento perpetuo. Nuestro operador de la Steadicam, Geoff Healey, es un artista, y junto con la iluminación de Alwin Küchler, su trabajo nos permitió construir maravillosas y fluidas escenas mientras los actores se movían a través de los tres espacios y actos.

¿Por qué decidió filmar toda la película en San Francisco?

San Francisco es el Belén de la Era Digital, la casa de la segunda Revolución Industrial. Yo vengo del norte de Bretaña, Manchester, la cual es conocida por ser el lugar donde nació la Revolución industrial hace 200 años. Y al igual que ese lugar, San Francisco tiene su propia historia y su propio mito. Yo me identifiqué inmediatamente con la idea de hacer esta película en San Francisco. Uno espera que la película, por alguna clase de ósmosis, absorba algo de eso. Yo siempre he sentido que si honras el lugar acerca del que estás haciendo una película, te recompensará… a través del entendimiento y apreciación tuya y de los actores hacia el lugar. También había gente que estuvo en los tres lanzamientos originales que conocimos a propósito o por accidente durante la producción.

Usted marcadamente diferencia los tres espacios en sus tres actos. ¿Por qué?

Lo que me resultó atractivo del guión en primer lugar era el reto de cómo presentar tres escenas tras bastidores dinámicamente y con la mayor tensión posible. Y nos decidimos por tres locaciones diferentes, cada una de ellas aporta algo particular—alguna sensación, alguna historia—a cada uno de los actos.

¿Cómo se decidieron por el Auditorio Flint como la locación para el lanzamiento de Macintosh en el Primer Acto?

El Auditorio Flint en el De Anza Community College, en el corazón de Cupertino, fue donde el lanzamiento real de Macintosh se realizó en 1984. En ese escenario Steve Jobs presentó la Macintosh ese día. Estábamos siguiendo sus pasos, literalmente. Filmamos el Primer Acto en 16mm porque se sentía más crudo, casero y básico y lo hicimos en un teatro sencillo y funcional. Como si tuviera una apariencia barata…  la época de los primeros lanzamientos. El Primer Acto, el lanzamiento de la Mac, es nuestra creación-mito de la época actual. Es Steve Jobs conjurando el futuro de la computación—la primera computadora verdaderamente personal, la primera computadora humana—salida de la nada. Por primera vez, alguien creó una computadora que se sentía parte de ti. Como dice Steve en la película, para ese momento, en 1984, Hollywood había hecho de las computadoras algo aterrador, pero él quería que se sintieran como algo propio. Aunque claramente la época no estaba lista para eso, porque todavía no estaba en funcionamiento; él logró su cometido después.

¿Por qué eligió la Ópera de San Francisco como locación para el Segundo Acto? ¿Qué encontró en la Ópera que la hiciera el lugar perfecto para esa parte de la historia, el lanzamiento de NeXT?

Se puede debatir en qué medida Steve Jobs, en la vida real, se propuso hacer la computadora NeXT como acto de venganza en contra de Apple, pero finalmente, el sistema operativo de NeXT fue su boleto de vuelta a Apple. Él fue capaz de vender NeXT a Apple cuando Apple necesitaba un nuevo sistema operativo, que es exactamente lo que NeXT tenía para ofrecer. Jobs fue capaz de tomar algo de NeXT que todavía está en el corazón de los sistemas operativos en todos los productos actuales de Apple.

Queríamos que esta locación fuera un reflejo de este sentimiento de venganza operística, por lo cual elegimos la Ópera, con sus cortinas de terciopelo y su glamour. El Segundo Acto demandaba una sensación más indulgente, casi romántica. Filmamos ese acto en 35mm, el cual es más líquido, bello y fino—todo esto para describir algo así como una obra de venganza. Queríamos que el público gradualmente descubriera este plan de venganza orquestado por Steve como un mecanismo de relojería en el transcurso de este acto. Todo se construye en torno a la venganza y está detrás de cada movimiento hasta llegar a la confrontación climática entre Steve y John Sculley.

¿Qué consideraciones—en el diseño o la fotografía—tomó en su estrategia para el Tercer Acto, el lanzamiento de iMac?

El tercer acto trata más acerca del futuro, las limpias líneas de comunicación de nuestro control de datos moderno. La iMac realmente introdujo el Internet a nuestra vida diaria. Filmamos este acto en el futurista Davies Symphony Hall en el centro de San Francisco. Y lo filmamos con la ALEXA—una moderna cámara digital que casi tiene una resolución de infinitos pixeles. Estábamos entrando en un sinfín de posibilidades en el Tercer Acto, en el cual Jobs regresa a Apple, y mostramos el significado de la iMac—el producto que auguró su regreso.

Hemos comentado la filosofía detrás de sus extensos periodos de ensayo pero, ¿podría comentarnos acerca de su proceso con Michael Fassbender? ¿Qué había en él que le hiciera creer que era el indicado para darle vida a este personaje?

Nunca había trabajado con un actor que pasara por una travesía como lo hizo Michael o que tuviera tal fiereza y compromiso. Ni una vez lo vi mirar el guión o las notas, y él tenía líneas como las de Lear en Hamlet que tenía que recitar cada día. Él absorbió el guión de una forma que no tenía nada que ver con el aprendizaje memorístico. Nunca fue una cuestión de recordar: “¿Debo decir esto ahora?” Él conocía el guión como si lo hubiera escrito,  lo cual le dio a su actuación una fuerza que lo hacía parecer que era capaz de crear algo virtualmente de la nada. Siempre he pensado que hay algo muy ‘jobsiano’ en Michael. Él tiene esa habilidad de aplicarse intensamente en lo que hace. Es un actor verdaderamente intimidante.  Pero tiene un ingenio genial, gracias a Dios. El guión era ingenioso y Michael sabía extraer el humor con increíble detalle y comedia cuando se lo proponía. Pero él es muy intimidante en su dedicación, cosa que mostró durante su preparación. Fui afortunado al poder reunir el guión de Sorkin con un actor como éste; mi trabajo era asegurarme de que nada entorpeciera eso.

Kate Winslet pasa por una transformación en su papel de Joanna Hoffman. ¿Puede comentarnos cómo ella se acercó a este papel?

Bueno, si tienes a Fassbender, lo mejor es que tengas a alguien igualmente buena para trabajar con él. Y eso hice. Kate es extraordinaria. Ella tiene un talento único, por supuesto, pero nunca me percaté de lo comprensiva que fue su interpretación. Ella es una gran socia en el set de cine y es incansablemente positiva acerca de todos los elementos de la filmación, ¡incluso reorganizando a los extras entre las tomas!. Joanna Hoffman es una guardiana y una sanadora cuando trata de organizar a este hombre imposible, y Kate brillantemente vivió ese papel en cada detalle—ya fuera en el set o en la historia.

Al igual que Michael, Kate absorbió el lenguaje del guión con una avidez tal que lo hizo verse fácil. Para los grandes actores—la musicalidad de la escritura de Sorkin es el reflejo de la humanidad inherente a ellos. La pueden sentir inmediatamente y uno puede escucharla inmediatamente. Es como escuchar a un gran músico—les presentas un poco de Mozart, y hacen maravillas con eso.

Sorkin estuvo profundamente influenciado por su época y por las conversaciones con la real Joanna Hoffman, e hizo de su personaje una persona crucial en el guión, aún cuando ella sólo aparece en pocas páginas en el libro de Walter. En nuestra historia, también es su historia. Joanna de percata de su propia culpa al no haber forzado a Steve a arreglar su relación con Lisa antes de que ella saliera de la universidad. Eso hace que sea una pieza de escritura en movimiento y una maravillosa interpretación de Kate; ella se percata de su propia complicidad en el asunto.

¿Nos puede comentar un poco acerca del acercamiento de Seth Rogen a su papel de Steve Wozniak?

Fue más que valioso tener al Steve Wozniak real alrededor durante el ensayo para hablar con nosotros acerca de su experiencia con Jobs y con Apple. Seth captó la esencia de Woz desde el principio. No puedo verbalizarlo; hay algo en la interpretación de Seth que llega a la raíz del personaje de Woz. Al igual que a veces tienes la suerte de encontrarte con gente muy divertida, también hay un muy serio, ambicioso e instintivo actor ahí.

Woz cree que uno puede ser decente y dotado al mismo tiempo, y esa es una idea que corre como un hilo conductor a través de la película. La cruz que debe cargar Woz en el curso de la historia es que él trata de que Steve entienda la importancia del pasado—él está tratando de que Steve acepte que el pasado juega un papel importante en el proceso de la creación, de la misma forma que la innovación. Pero Steve sólo tiene cabeza para una cosa: la innovación. Para Steve sólo existe el futuro, y ahí es a donde está apuntando. Lo que dice Woz es: sí, la innovación tiene un papel en la creación, pero la creación también depende de la gente que llegó antes que tú. Uno siempre está parado en los hombros de otra persona, y la gracia de observar eso te permite contarte como uno de ellos. Que su mejor amigo en el mundo, y el hombre con quien él soñó la computadora personal, no pueda entender esto, le causa un tremendo conflicto. Seth bellamente le da un inagotable optimismo y una angustia a esta amistad.

¿Qué historia soporta la música en cada uno de los actos? ¿Nos puede comentar acerca del acercamiento que tuvo usted y Daniel Pemberton con respecto a la música?

El Primer Acto estuvo influenciado por los primeros sonidos de las computadoras. La mayoría del público—y esto se ve más y más conforme pasa cada año—son nativos digitales. Ellos no recuerdan cómo eran los primeros tiempos de la revolución digital, el nacimiento del sonido digital que—en ese tiempo—parecía casi futurista. Esa noción me interesó, y Daniel usó bellamente ese sonido retro.

Hay dos movimientos musicales en el Segundo Acto. Uno es como una ópera ligera—un alegro al principio, el cual es desenfadado y casi caprichoso. El segundo movimiento es también operático, pero tiene más peso conforme el acto se acerca a su poderosa conclusión. Este acto también se intercala con varias escenas que tienen juntos Sculley y Jobs en los años intermedios. El Tercer Acto es escaso pero elegante. Es minimalista y sencillo… un poco como los productos de Jobs.

Steve en cierto punto de la película compara su papel con el de un director de orquesta, siendo esa la analogía, aunque él no es un músico y no toca ningún instrumento, su trabajo no es tocar un instrumento—su trabajo es hacer que toque la orquesta. ¿Puede ahondar en lo que él quiso decir con esto?

Jobs no era un ingeniero ni un programador. Sus habilidades como ingeniero eran muy básicas. Pero él era capaz de sintetizar todas esas otras habilidades. De hecho, eso es lo que uno hace como director. Yo no entiendo las cámaras o la iluminación de la forma en que un jefe de departamento o un especialista lo entiende. Ciertamente no puedo confeccionar un vestuario, pero lo que sí hago es sintetizar las habilidades de todos esos expertos.

¿Qué espera que la gente se lleve al ver la película?

Espero que cuando el público vea la película vea cómo el mundo ha cambiado gracias a lo que este personaje ha logrado a través de su impulso feroz, inteligencia, dedicación y pasión—pero también los costos personales en los que incurrió. A pesar de ser un genio visionario, su conocimiento real de sí mismo y su humanidad llega sólo cuando logra comprender que él mismo está pobremente hecho.

Al final, ¡no puedo decirte qué hacer con nuestra película como Steve Jobs podría decirte qué escribir en tu iPad! Como narrador, quieres trabajar en algo bello, después quieres entregárselo a la gente, y luego la belleza o el horror de este trabajo depende de ellos, de lo que encuentren ahí.

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