Los colombianos tenemos al año 1985 como uno de los más tristes y caóticos de nuestra historia, ya que dos hechos marcaron nuestra memoria: la toma del Palacio de Justicia y la desaparición de Armero bajo una gran masa de lodo y tierra. No hubo medio alguno que detuviera la tragedia que se había anunciado con anticipación.

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El 13 de noviembre se cumplen 30 años de sucedida la tragedia anunciada de Armero, la peor catástrofe natural de la historia de Colombia. Es por ello que en noviembre llegará a salas de cine EL VALLE SIN SOMBRAS, la nueva película del director Rubén Mendoza, una documental con mirada potente a muchas de las historias que se quedaron sin contar y  una voz necesaria para todos esos sobrevivientes que ya fueron olvidados.

Con el lenguaje sincero y potente que caracteriza la obra cinematográfica de Rubén Mendoza, volver a ver hacia atrás y recordar una tragedia de tal magnitud como lo fue la de Armero  no es para nada fácil. Para el director, la necesidad de poner este documental al servicio de las voces de los sobrevivientes y de revelar todas esas historias que se quedaron sin contar, más allá de los 30 años que pronto se cumplen de sucedida la tragedia, obedece y según explica el director que ¨Es parte de mirar a estos personajes con respeto, como contemplar el hermoso Volcán Nevado del Ruiz. Son gigantes.  Son los dueños de su dolor, aun así, se han impuesto no solo a la avalancha, que solo fue el inicio de la tragedia, sino a una humillación extendida, y un abuso que dura 30 años. Una burla que a quien no lo mata, como a ellos, los hace más fuertes¨.

Sobre el humor que acompaña los dolorosos recuerdos de los sobrevivientes, Rubén comenta ¨Creo que el humor es como un salvavidas en ese mar de dolor, de desastre. Nadie, ni yo, que no haya vivido la tragedia, tiene suficiente imaginación como para entender una montaña inmensa, que se mueve a razón de una cuadra cada 5 segundos, llevando personas, carros, animales, tractores, casas, edificios, tumbándolo todo, sepultándolo todo. Una licuadora apocalíptica revolcando a niños con muros, a ancianos con camiones. El humor viene de su propia fuerza¨.

Una de las revelaciones más dolorosas que expone El Valle sin Sombras, fue narrar la suerte de los niños desamparados que entraron en procesos de adopción por parejas europeas, y esa lucha tan titánica de sus padres por reencontrarlos u olvidarlos. Sobre este suceso el director dice ¨Los niños desaparecidos de Armero son una causa que defienden muchos de los sobrevivientes de la tragedia desde esos días. Unos niños que además de quedar prácticamente sin pasado y sin vínculos, no tuvieron la posibilidad de esperar a que sus familiares salieran de las clínicas, o se confirmaran como muertos para tratar de curar su destino. Es un tema doloroso que sacó de la cordura a muchas familias, a muchos hombres  y mujeres, a los que no se llevó el lodo, sino la ansiedad, el desequilibrio, el remolino de la locura¨

A la pregunta sobre cuál fue para Rubén Mendoza  la mayor dificultad al abordar de nuevo esta tragedia, puntualiza:¨Se multiplicaba, se bifurcaba, se enraizaba, en muchas otras, que no paran, hasta hoy. Cuando una mujer como la gran Edilma habla con ese desparpajo y ese humor, jamás piensa uno que además de que vio morir a sus gemelitos ahogados en lodo mientras se soltaban de sus brazos, decapitada su hijita de 6 años por una teja impulsada por la avalancha, su esposo ahogado, a metros de ella, que tuvo a su hijo pequeño colgado un día de su cuello, que tuvo que soportar que sus hijos se pudrieran a su lado porque quedó sembrada por varios días hasta que con su propia fuerza y mano se tiene que amputar una pierna para sobrevivir y buscar a su pequeño, que había sido traficado. Jamás pensaría uno que el estado además se le burlaría con su recuperación, que le negaría los subsidios, que le negaría una casa porque era para personas “con más de un hijo”. Cuando uno ve que esa mujer ha sido ultrajada y humillada desde hace 30 años, como todos los Armeritas que murieron y los que sobrevivieron en una tragedia anunciadísima, le hierve la sangre una vez más por ser colombiano. Por haber tenido la desgracia de habitar este mundo en estas fronteras tan inepta e indiferentemente administradas¨.

Omaira Sánchez  sigue siendo el símbolo de la tragedia de Armero, y sin embargo El Valle sin Sombras quiso examinar otras historias, otros recuerdos, otras verdades.

R.M.  La misión de un cineasta es no ser un turista de un tema. Los Armeritas están hartos de las lluvias de florecitas cada Noviembre, hartos de ver como ya se trafica con su Campo Santo, como con los cientos de hombres y mujeres que estuvieronsembrados por días, y así quedaron, solo queda un nombre. Omaira no es culpable de nada. Omaira es una hermosura de niña que duele en el alma pero como bien dice uno de los personajes de la película, fue el símbolo perfecto para consolidar el olvido: “se hace un símbolo para olvidar”. Su dolor, su visión y su existencia eran luz. Pero la banalización de su imagen, el tráfico de su dolor, el facilismo de la prensa, la han convertido casi en un verdugo del dolor para muchos de los sobrevivientes de Armero.

EL VALLE SIN SOMBRAS es una película escrita y dirigida por Rubén Mendoza, producida por DiaFragma Fábrica de películas, Caracol Cine y Dago García, del cual el director comenta con entusiasmo:

¨Dago hizo posible esta cita. Porque yo siento que esta película era una cita con la vida, con el destino. Lo que me toma 4 o 5 años en mis otras películas, lo logramos consolidar en 4 meses: claro, con personajes y visiones que han madurado 30 años, y que son la base fundamental de la película. Dago se quiso meter porque quisimos empezar a hacer algo juntos, quién lo diría, por un correo equivocado. Contrario a mi prejuicio, cuando le propuse el tema después de haber sido rechazada mi propuesta por un canal público, a los 8 días tenía luz verde. Es un hombre muy generoso que ha hecho a su manera su cine, y ahora se interesa por hacer florecer la obra y la visión de otros. Sin él no habría esta película entera, ni se hubiera podido filmar el Nevado como lo logré, colgando mi existencia de un helicóptero, con humildad y respeto infinitos, como no se hizo jamás por la altura a la que se tenía que volar pero que era lo mínimo que el dolor de esos gigantes merecía e inspiraba¨.

Sinopsis del documental

Uno de los pocos dolores colectivos en la Historia de Colombia es la tragedia de Armero: pueblo borrado por una avalancha en la tenebrosa noche del 13 de Noviembre de 1985 y donde quedaron sepultadas en 15 minutos, más de veintiocho mil personas. Pocos saben que el desastre fue anunciado, y que para muchos la tragedia que empezó ese día, se extiende en una cadena de abandono, abuso y humillaciones hasta hoy. Enterrado el pueblo en donde no llega la luz, este documental escarba entre el dolor de algunos de sus más aguerridos sobrevivientes, en el carácter amargo y hermoso de sus ruinas, en la magnificencia del Volcán Nevado del Ruiz, que logró para esta película ser observado, y honrado, como no fue filmado nunca.

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