El cine colombiano cada vez más cuenta con historias diferentes a las que se acostumbra en las pantallas locales, por lo que ahora el director William González nos trae la ficción de ‘La Sargento Matacho’, víctima y luego victimaria. Una mujer que primero sufrió los vejámenes de la violencia, desplazamiento, maltrato físico y psicológico, y que luego se convirtió en la persona que los causó a alguien más.

Así fue Rosalba Velásquez, la Sargento Matacho. Mujer que inspira la más reciente película del director colombiano William González y que se estrena este jueves.

SINOPSIS

En el año 1948 la violencia partidista azota el campo colombiano. En un paraje del Tolima, sur del país, miembros de las fuerzas oficiales dan muerte a varios campesinos liberales, entre ellos al marido de Rosalba Velasco. La joven presencia la masacre y cae en un proceso de despersonalización que la convierte en instrumento de venganza y muerte.

Durante una década sus acciones dejarán como saldo un sinnúmero de policías y civiles muertos y se convertirá en blanco de la persecución del ejército, de la policía y de las bandas paramilitares de la época. Inicialmente Rosalba actúa por cuenta propia. Sin embargo, los jefes de bandas armadas ilegales, de filiación liberal y opuestas al gobierno conservador, tratan de neutralizar los excesos de Rosalba y la integran a sus filas. La joven se destaca por su arrojo y gana el respeto de sus compañeros. En adelante se le conocerá como La Sargento Matacho. Aunque por su condición síquica Matacho es incapaz de conectarse emocionalmente con sí misma o con los sentimientos de los demás, genera a su alrededor una suerte de atracción inevitable. Los distintos jefes de las bandas a las que se une la convierten en su compañera y ella, paradójicamente, engendra vida en su vientre mientras siega la de sus enemigos. Muere a manos del ejército colombiano cuando está a punto de dar a luz un hijo de Desquite, famoso bandolero de la época.

En entrevista con El Colombiano, Fabiana Medina habló sobre su protagónico y lo que siginificó hacer este papel.

¿De qué trata la película?

“Es la historia de una mujer involucrada en un conflicto social que mira el ejercicio de la violencia con desconcierto. Tal vez la primera mujer bandolera y guerrillera de Colombia. No tiene una visión partidista o ideológica, es una víctima a la que se le cercena su capacidad de amar, de relacionarse y de tener un espacio dónde vivir. Lo pierde todo por la violencia, pero luego pasa a ser victimaria. Esa mirada le da un toque diferente a la película, le permite entender más la guerra”.

¿De qué forma llegó a ese personaje principal?

“El historiador y crítico de cine, Augusto Bernal, tenía el sueño de que los directores colombianos realizáramos varias películas de personajes fuera de la ley. Un día nos reunió y nos mostró una lista, entre ellos estaba Rosalba, y me interesé por esa historia de una mujer involucrada en un conflicto social. Ya para el guion nos basamos en un libro que todavía no se publica de Pedro Claver Téllez sobre la vida de la Sargento Matacho”.

¿Cómo eligió a la protagonista de la película?

“Cuando pensé en quien podría interpretar a la Matacho de entrada la imaginé en Fabiana Medina. Con ella había trabajado en televisión antes, sin embargo, la directora de casting realizó el proceso de selección donde vimos actrices muy buenas, pero al final mantuve mi obsesión de que fuera ella. Una persona idónea con cualidades actorales para este papel. La tuve que desenterrar en Japón, pues cuando la contacté estaba allí trabajando en teatro, que es ahora su labor principal. Su formación actoral y experiencia era necesaria porque por ejemplo el personaje no habla, pierde esa capacidad que la desconecta de la realidad y su entorno. Ella lo hizo bien”.

Afiche Oficial de La Sargento Matacho

¿Cuánto duró el rodaje?

“Fueron nueve semanas de rodaje, mucho tiempo para el estándar de una producción colombiana, pero era la exigencia de una película ambientada en los años 50, la mal llamada época de la violencia en Colombia. Tuvimos dificultades climáticas y como los personajes eran nómadas, debíamos movernos mucho. La hicimos toda en el Valle del Cauca porque allí teníamos facilidades de pisos térmicos diferentes: podíamos pasar del nivel del mar a lugares altos sin problema. Nueve eternas, pero maravillosas semanas”.

¿Qué significa la película en este momento del país en el que se habla de posconflicto y acuerdos de paz?

“La historia del filme, que sucede en la época en nacieron muchos de los conflictos que se conocen ahora, confluye con el momento actual de Colombia, con ese proceso de paz y reconciliación. Para nuestro equipo de trabajo resulta importante que el filme sirva como espacio de reflexión, para ello la producción viene realizando el programa Reflexionando con Matacho: sembremos un nuevo país.

Este proyecto queremos aprovecharlo para que la película sea ese espacio para debatir y reflexionar, para que las nuevas generaciones conozcan cuál fue la raíz de esos conflictos. Si la película puede aportar al análisis del proceso de paz y para que este mejore, que así sea. Somos felices que la historia nos haya puesto en este punto”.

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