‘Soy tan feliz’ del director colombiano Vladimir Durán, tras la Palma de Oro en Cannes

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Este miércoles se exhibió el grupo de nueve cortometrajes de todo el mundo que compiten por la Palma de Oro en esa categoría. Aunque menos cubierta por la prensa internacional, la importancia de esta competencia es tan fuerte como la de los largos y son muchas las grandes figuras del cine mundial que empezaron por acá su andadura profesional.

Tres mil quinientos cortos revisaron los programadores de esta apartado antes de anunciar la muestra. Así que figurar en la selección en ya un notable reconocimiento y alegra saber que esta vez el corto colombo ‘Soy tan feliz’ está en la carrera por el máximo galardón. Se trata de un corto de producció director colombiano Vladimir Durán.n colombo-argentina, con equipo técnico de ambos países, rodado en Argentina y que firma el

Hijo de los conocidos cineastas colombianos Ciro y Joyce Durán, Vladimir se formó en Antropología en Colombia y Canadá, adelantó estudios en la Universidad del Cine en Buenos Airees y luego volvió a esa ciudad para proseguir su preparación en los campos de la puesta en escena y la dirección de actores.

Lo mejor de ‘Soy tan feliz’ es el riguroso trabajo de dirección, con un cuidado destacable en los encuadres de cámara y el sentido visual de la narración, lo que deja confiables esperanzas en el futuro de Vladimir Durán, quien aspira a realizar uno o dos cortos más y a continuar en la preparación de su primer largometraje.

Porfirio en La Quincena de los Realizadores

La presencia del cine colombiano en Cannes en cuanto a películas se completa este año que con la inclusión en la Quincena de los Realizadores de ‘Porfirio’, una película con coproducción nacional y la dirección de Alejandro Landes. Su paso por esa prestigiosa sección ha sido destacad por la dureza del tema y la manera como el director lo ha enfrentado.

Landes se enteró de la noticia de un minusválido que decidió secuestrar un avión en Colombia con dos granadas que llevaba escondidas en los pañales que usaba. A partir de esa noticia el director entró en contacto con el protagonista y a través de ese conocimiento inició un proceso de transformación del guion original, interesándose en la condición humana del protagonista.

Landes se centra en la descripción del cuerpo como la cárcel en la que vive el alma de este hombre, que espera en vano que se le pague la indemnización prometida por su minusvalidez. Alejandro Landes, que ya había hecho una aparición con su trabajo Cocalero, se juega a fondo con una opción discutible pero valiente y que explican los aplausos que cerraron la exhibición de la película.

Fuente: Eltiempo.com