El Papa Francisco hace un llamado a salvar a la tierra en su primera Encíclica

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papa-enciclicaEl Vaticano publicó la primera Encíclica del Papa Francisco en la que hace un llamado a salvar el planeta. Desde que inició su pontificado el Papa Francisco ha demostrado su interés por la protección del medio ambiente y hoy su primer documento pontificio sobre ecología  advierte sobre los problemas ecológicos, sobre el cambio de vida y critica al capitalismo.

“Laudato si” (Alabado seas) la encíclica, de 191 página tiene un primer capítulo demoledor titulado Lo que está pasando en nuestra casa. El análisis descarnado del papa Francisco aborda la interconexión entre la contaminación y el cambio climático, la mala gestión del agua, la pérdida de la biodiversidad, la gran desigualdad entre regiones ricas y pobres o la debilidad de las reacciones políticas ante la catástrofe ecológica.

Esta carta del papa Francisco, conocida también como “encíclica verde” por estar dedicada al medio ambiente, se llama “Laudato si” (Alabado seas) por ser la frase inicial del Cántico de las Criaturas de san Francisco de Asís, nombre que eligió Bergoglio al ser elegido pontífice en 2013, un santo vinculado por los católicos a la paz, la pobreza y la protección de la Creación.

Las encíclicas son cartas solemnes sobre asuntos de la Iglesia o determinados puntos de la doctrina católica dirigidas por el papa a los obispos y los fieles católicos de todo el mundo.

Tienen su origen en las epístolas del Nuevo Testamento y son los documentos más importantes que escribe el Pontífice.

El texto suele estar redactado en latín, el idioma oficial de la Santa Sede, y traducida a las principales lenguas del mundo, y su título se toma de las primeras palabras del documento.

Según el Papa, el calentamiento originado por “el enorme consumo de algunos países ricos tiene repercusiones en los lugares más pobres de la Tierra, especialmente en África, donde el aumento de la temperatura unido a la sequía hace estragos en el rendimiento de los cultivos”. De ahí que Francisco señale muy claramente la responsabilidad del actual sistema económico mundial: “La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro”.

El Papa atribuye gran parte del problema a la voracidad de las grandes compañías, pero también a la falta de una respuesta valiente por parte de los gobernantes: “Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional”. Bergoglio se muestra aquí especialmente duro con los políticos que “enmascaran” los problemas ambientales o subestiman las advertencias de los ecologistas.

“Las predicciones catastróficas”, advierte, “ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía. A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad”. El Papa cree que detrás de esa displicencia de la política hay algo más grave: “El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares. Y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos”.

 

 

 

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