El sentido del humor de Germán Dehesa dijo adiós en México

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Durante casi 17 años, el escritor mexicano Germán Dehesa plasmó su estilo juguetón, bromista y desenfadado en su columna Gaceta del Ángel, publicada en todos los diarios de Grupo Reforma —Reforma, Norte y Mural—, así como en otros 50 periódicos del país.

El autor, quien falleció este jueves en la Ciudad de México, fue emblema de Grupo Reforma y una de las firmas más leídas de sus publicaciones, de acuerdo con fuentes cercanas a la compañía.

Humberto Musacchio, periodista, señala que en 1993, cuando Reforma comenzó a circular en la capital mexicana, Dehesa y otros colaboradores del diario se organizaron para acudir a las calles para fungir como voceadores.

“Destacó en esa función Germán Dehesa, quien organizó un grupo de ‘baboseadores’ —así les llamó— que se distinguieron en la venta del diario”, escribe Musacchio en su reciente libro Granados Chapa. Un periodista en contexto, una biografía del comunicador Miguel Ángel Granados Chapa, otro columnista de Reforma.

Dehesa nació en la Ciudad de México el 1 de julio de 1944, en una familia conservadora. Estudió con la congregación católica de los hermanos maristas y, más tarde, ingeniería química y letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Con la UNAM también lo unió su afición por el equipo de futbol de la institución, los Pumas.

Se casó en dos ocasiones y tuvo cuatro hijos, a los que hacía protagonistas de algunas de las historias que narraba en Gaceta del Ángel. Entre sus amigos estaban los periodistas José Ramón Fernández y Carmen Aristegui, el actor Héctor Bonilla, el escritor español Arturo Pérez-Reverte, la analista política y escritora Denise Dresser y Josefina Vázquez Mota, actual coordinadora de la bancada del PAN en la Cámara de Diputados.

Una de sus actividades fue impartir clases de literatura. Al respecto, el también escritor René Avilés Fabila ha dicho en varias ocasiones que la gracia de Dehesa, no su apariencia física, le hacía atractivo para las mujeres que tomaban sus cursos.

Algunos de los libros que publicó en su carrera son Fallaste corazón, La música de los años, Hablan los amorosos —en coautoría con el intelectual Federico Reyes Heroles—, No basta ser padre, Las nuevas aventuras del Principito, Los PRIsidentes y ¿Cómo nos Arreglamos? Prontuario de la corrupción en México.

En 2008 fue galardonado con el cuarto Premio Don Quijote de Periodismo Rey de España y, apenas el 11 de agosto, recibió el reconocimiento como Ciudadano Distinguido de la Ciudad de México de parte del Gobierno del Distrito Federal (GDF).

“Mi gran virtud es mi capacidad para ser metiche, estar en todos lados y preguntar, y ha sido muy divertido porque para platicar ¡qué buenos somos! Desde tempranito estamos en eso”, dijo durante ese acto.

Antes de su muerte, la UNAM programó un homenaje para el 3 de septiembre, pero este jueves anunció que lo pospondrá.

El 25 de agosto, escribió sobre su salud: “Creo que no les he contado que estoy enfermo, seriamente enfermo. Tengo cáncer, pero hasta ahora la enfermedad no me ha producido ningún dolor insoportable. Trato de vivir sobre las puntitas de los pies, pues en mis delirios, imagino que si casi no hago ruido, la enfermedad no se va a percatar de mi presencia y me permita colarme a la vida que es a donde me gusta estar”.

Tras conocerse la noticia de su muerte, usuarios de la red social Twitter expresaron que una de sus grandes lecciones se resume en la frase “Somos lo que leemos”.

Fuente:Cnnméxico