David Manzur, expone en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, ‘Ciudades Oxidadas’

48 obras de gran formato componen la exposición ‘Ciudades Oxidadas’, en la que el artista David Manzur refleja la mezcla entre fantasía y deterioro que han sido característicos en sus obras. Caballos, jinetes y músicos de rasgos indefinidos se unen a un espacio lúgubre que revela la condición de la ciudad desgastada, que en conjunto con sus personajes quijotescos representan la relación de los sitios con los recuerdos.

Las obras son inspiradas en el viaje que el artista realizó hace tres años a la Antártica, en donde encontró una ciudad corroída por el óxido.

“Entonces, vienen estas imágenes, y el recuerdo viene a hacer un papel muy importante, fundiendo ideas: ciudades oxidadas con barcos hundidos; colores de óxido iluminados con luz de sol; espuma de mar blanca, contra el azul que golpea contra el óxido. La alegría, la soledad, el sentirme dueño del barco, el miedo a que la marea suba y me coja”, explica Manzur.

Según el crítico Eduardo Serrano, ‘Ciudades Oxidadas’ “prosigue lo enunciado en su serie de San Jorge y el Dragón, en lo que atañe a la preponderancia que tienen los caballos, y en la construcción de un escenario entre medioeval y contemporáneo”.

Serrano explica que esta exposición retoma en cierta forma la “estética del deterioro” de que hablaron en algún momento Álvaro Mutis y Marta Traba, pero sin que su trabajo tenga ningún punto en común con sus respectivas teorías.

“No se trata de un comentario sobre el arte efímero, sin permanencia, de que hablaba Traba, ni se trata del proceso estético-literario a que aludía Mutis. Se trata más bien del señalamiento de la belleza que puede encarnar la decadencia, de la secreta magia que se encuentra en el peligro, de los reflejos que no alcanza a opacar el desgaste, de la añoranza que logran suscitar las ruinas, de todo eso que puede resultar deleitable aun en medio de temor, de la inminencia del desastre y la devastación, y que puede encontrarse, al igual que en sus pinturas, en la vida cotidiana de este apenas iniciado siglo XXI”, sostiene el crítico.

Y es que Manzur también refleja en esta exposición sus últimos viajes a la India, su preocupación por describir la relación de sus recuerdos en África, en campos de concentración, en choques culturales, entre otros.

“Hay un presente siempre, posiblemente una emoción de momento más fuerte, y el presente siempre trata de borrar esos recuerdos, pero no se borran. Tal vez lo que uno hace es una mínima parte de lo que hay en el cerebro, pero el paso que viene no es otra cosa que, con esos pedazos, construir las nuevas formas”, confiesa el artista.

‘Ciudades Oxidadas’ de David Manzur se puede apreciar hasta el 15 de enero de 2012 en las salas Marta Traba y Alejandro Obregón del Museo de Arte Moderno de Bogotá (Calle 24 # 6-00).

La entrada cuesta $4.000 para particulares, $2.000 para docentes y estudiantes, y el parqueadero todo el día tiene un valor de $1.000.

Fuente: Elespectador.com

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