Pintores primitivistas en la Colección de Arte del Banco de la República

Los hombres y mujeres que hacen parte de esta exposición se convirtieron en artistas sin querer, para ellos pintar fue un oficio que hicieron porque sí y como podían, daba igual si era con acrílico, acuarela o vinilo, si las escenas tenían perspectiva o si las proporciones del cuerpo eran correctas; lo importante era preservar en cada cuadro un pedazo de sus vidas: los paisajes que caminaron, las personas que amaron, las historias que oyeron, los recuerdos que no querían dejar para el olvido…

Desde el 19 de mayo y hasta el 22 de agosto de 2016, en la Biblioteca Luis Ángel Arango se exhibe Aparente ingenuidad. Pintores primitivistas en la Colección de Arte del Banco de la República, una curaduría de la historiadora Sigrid Castañeda, que recoge el trabajo de nueve pintores primitivistas colombianos que se destacaron durante la segunda mitad del siglo XX; artistas tildados de “ingenuos”, que con autenticidad y sencillez supieron plasmar su manera particular de ver el mundo.

 

Arte sin pretensiones

El término primitivo en el arte tomo fuerza en París a principios del siglo XX, un adjetivo con el que se denominó a un grupo de artistas que no contaban con estudios académicos y que, con autenticidad, colores planos, formas simples, poca técnica y mucha sensibilidad, plasmaron en sus obras temas cotidianos. Aunque los especialistas del arte prefirieron el termino francés naïf (ingenuo) para referirse a ellos, lo cierto es que ambas palabras aluden a lo “natural”, “inexperto”, “crédulo” y “simple” que caracteriza la estética de estas obras, y que son al mismo tiempo características emocionales que corresponden plenamente al espíritu de esos pintores.

En Colombia el movimiento primitivista tuvo su época de esplendor entre las décadas de 1960 y 1980; sin embargo se reconocen referentes de periodos anteriores, por ejemplo los imagineros religiosos, pintores y artesanos de la Colonia y el siglo XIX, que sin formación pero con talento, reprodujeron a su manera las láminas y las estampas de los santos de mayor devoción que llegaron desde Europa. “A pedido de la devota clientela de la época realizaron pinturas de santos “mal copiadas” y tallas populares en madera que no cumplían con los modelos de proporción y que circulaban y tenían gran demanda en el territorio que hoy es Colombia”, explica la curadora.

Los artistas que hacen parte de esta exposición son en sí mismos personajes dignos de admiración que parecen extraídos de una historia de ficción. Por ejemplo: María Villa (1909 – 1991) una mujer antioqueña que trabajó como empleada doméstica y boticaria, quien tras enamorarse de un pintor 32 años más joven que ella, empezó a dibujar retratos e imágenes religiosas; Marco Tulio Villalobos (1910-1990) , un reconocido futbolista que ocupó la posición de arquero en el América de Cali por muchos años, y que “buscándose la vida” terminó por convertirse en pintor cuando ya llegaba a los 60 años; o —quizá el más reconocido de todos— Noé León, un santandereano viajero que después de ser policía, zapatero, pintor de brocha gorda y vendedor ambulante, terminó pintando paisajes y escenas del Caribe que, para su buena fortuna, impresionaron al artista Alejando Obregón y a todos los intelectuales que se reunían en el bar La Cueva de Barranquilla.

“Lo que se observa es el carácter individual del artista en cada pintura, su historia personal y su desarrollo autónomo e independiente con respecto a los otros artistas inscritos en este movimiento”, comenta Castañeda.

Sobre la exposición

Con esta exposición se da continuidad al trabajo iniciado por el Banco de la República en 2001 con la muestra Primitivismo: una visión personal curada por Juan Camilo Sierra.

Esta nueva curaduría establece relaciones entre los artistas conocidos como primitivistas con otras piezas de la Colección como La muerte de Sucre (ca.1835) de Pedro José Figueroa o la colección de tallas en madera de las Ánimas del Purgatorio, hechas de manera anónima por campesinos de la región de Córdoba.

En total se exhiben 66 pinturas, entre ellas diez obras de Noé León que, tras permanecer fuera del país por más de cuarenta años y ser expuestas a condiciones que las deterioraron considerablemente, fueron adquiridas por el Banco de la República y sometidas a un riguroso proceso de restauración. Ahora el público las podrá apreciar por primera vez.

Los autores incluidos en esta muestra son: Noé León, Sofía Urrutia, María Villa, Luis Fonseca, Marco Tulio Villalobos, Diógenes Bustos, Darío Benítez, Edison Lara y Alberto Velandia, Marcial Alegría entre otros.

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