Reynier Ferrer, la pintura en el fascinante mundo de la abstracción

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La magia visual que se desprende del exquisito mundo artístico del pintor cubano Reynier Ferrer lo ha posicionado como una de las más renombradas figuras del denominado arte abstracto a escala internacional.

“El Monstruo Sonríe Conmigo”, Reynier Ferrer (2014)
“El Monstruo Sonríe Conmigo”, Reynier Ferrer (2014)

“Mi abstracción es una pintura de acción, más allá del proceso mismo. En las series me doy el lujo de ser más conceptual. Mis piezas contienen aspectos de mi personalidad, reúnen mi explosividad, la energía y la pasión, el espectador solo debe ser libre y fantasear. Que vea lo que quiera y lo que pueda. Mirar mis cuadros es como mirar a las nubes, se pueden ver muchas cosas”, expresa Ferrer al definir su lenguaje encantador que a través de la plástica se ha ganado el respeto en el mercado mundial.

Nacido en La Habana (Cuba), cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Alejandro, y es miembro de la Asociación Hermanos Saíz, una organización no gubernamental dedicada a promover el trabajo de jóvenes artistas y estudiosos.

En el mundo de la pintura, lo describen como un artista abstracto, con una obra cargada de texturas y colores, que sorprenden al espectador, con un gran estallido dentro y fuera de su propio ser.

“En nuestro panorama actual proliferan muchísimos artistas dentro de dicha vertiente [la abstracción], pero se pueden contar con los dedos de una mano aquellos nombres que hacen de la abstracción un arte de rigor y consistencia, a la altura de su legado histórico y de las exigencias de los tiempos actuales. Dentro de esa reducida nómina se ubica el joven artífice Reynier Ferrer Pérez, cuyas propuestas se inscriben dentro de la abstracción expresionista, y evidencian una madurez admirable para la edad de su autor”, sostiene el crítico de arte y curador Piìter Ortega Núñez en sus “Narraciones furtivas: El arte abstracto masì alláì de sus márgenes”.

Reynier Ferrer

En su arte hechizante, Ferrer no solo le da espacio a la belleza que imprime a cada una de las piezas, sino también a su niñez, su adolescencia, todo lo que ha marcado su vida de forma abrupta, su madre y su abuela. “Estas experiencias codificadas, a modo de símbolos, son las energías que entran y salen de las telas. Me interesa que los espacios queden abiertos, que la imagen no muera, que no sea definitiva. Esa ambivalencia es uno de los encantos de la pintura abstracta, manifestó en una ocasión al diario “Juventud Rebelde”.

A lo largo de su Carrera, ha llevado a los más diversos escenarios exposiciones individuales: “The Roads of Memory”, John Slade Ely House, New Haven, U.S.A. (2013); en el 2011 presentó “The Roads of Memory” en el Lincoln Center y en el Warwick Museum, Warwick, Rhode Island. Ese mismo año mostró “AS 220 Gallery”, en Providence, Rhode Island.

En su Cuba natal ha presentado “Con la Memoria”, Centro Cultural Fresa y Chocolate (2010); “Mater Natura”, Convento San Francisco de Asís (2008); “Vestigios” (Vestiges), Carmen Montilla Gallery (2006), y “A mí manera” (My Way)”, en Díaz Peláez Gallery, San Alejandro Academy, de La Habana.

Otras 37 colectivas le dan peso a su interesante currículo. Sus colecciones han impresionado en el Museo Nacional de Bellas Artes, Cuba; en el American Wind Symphony Orchestra, y en el Regent Seven Seas Cruises, y ha recibido honores como “Artista Residente” por “As 220 Gallery”, en Rhode Island, y en la ciudad de Warwick se llevó a cabo una, el 5 de octubre de 2011, como el Día de Reynier Ferrer.