Vuelve La familia Telerín, los dibujos animados, famosos entre los años 50 y 70

Madrid acoge una exposición sobre los míticos Estudios Moro, creadores de la publicidad de dibujos animados en España entre los 50 y los 70

La familia Telerín, aquella que mandaba a los niños a la cama en los años sesenta desde TVE, ha entrado en los museos de la mano de una exposición sobre los míticos Estudios Moro, un homenaje a los hermanos José Luis y Santiago Moro, creadores de la publicidad de dibujos animados en España.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha inaugurado hoy esta exposición, El anuncio de la Modernidad. Los míticos Estudios Moro, que reúne 200 anuncios publicitarios que salieron de esa “fábrica” de animación desde los años 50 a finales de los años 70.

Una labor que no ha sido nada fácil, según ha explicado el comisario de la exposición, Lluis Fernández, debido a que no había prácticamente material, pues se destruyó o se perdió.

“Nadie se había dado cuenta, lo haría Walt Disney años después, de que todos esos dibujos que sirven para hacer las películas se pueden vender a precio de oro”. Por eso, almacenaban el material, lo cargaban en un camión y lo arrojaban a las afueras de Madrid.

Posteriormente, un problema de ampliación de capital al que los hermanos Moro no pudieron hacer frente provocó que se perdieran casi todos sus originales. “Y respecto al material cinematográfico, no sabemos dónde están los negativos”, ha indicado el comisario.

Pero los que se conservan, la grabación de los anuncios que se emitían en televisión y los objetos y juguetes de algunos hitos publicitarios de entonces, cuna del merchandising, componen una exposición que podrá verse en la Sala Comunidad de Madrid-El Águila hasta el próximo 6 de mayo.

En esta muestra, según la presidenta madrileña, “los más jóvenes podrán conocer cómo era la España que sentó las bases de la modernidad y los no tan jóvenes recuperarán los años de su infancia”.

Aguirre ha recordado a los hermanos Moro como dos pioneros que comenzaron prácticamente desde cero y convirtieron “un pequeño estudio casero dedicado a los dibujos animados en un centro puntero de publicidad”.

Y es que José Luis y Santiago comenzaron con escasos medios: limpiaban en la bañera de su casa radiografías usadas y las reutilizaban para sus dibujos animados, mientras que la primera cámara la compraron en el Rastro madrileño.

Los modernos Estudios Moro nacieron en 1955 para el cine y su expansión fue “fulgurante”, ha recordado Esperanza Aguirre.

Así, montaron estudios en Madrid, Barcelona, Lisboa y Estados Unidos y sus anuncios de Profidén, el zapateado de las botellas de Tío Pepe, la canción del Cola-Cao, la Quina San Clemente o el striptease de la Gallina Blanca, entre otros muchos, se hicieron famosos.

Llegaron a concentrar en los años 50 el noventa por ciento de la producción nacional publicitaria y fueron galardonados con numerosos premios nacionales e internacionales.

Pero su gran popularidad procede de la familia Telerín y su mítico separador televisivo Vamos a la cama, reconocido como uno de los hitos de la televisión española.

Después llegaría la popular mascota Ruperta, realizada para el programa de TVE Un, dos, tres de Narciso Ibáñez Serrador. También realizaron carteles de cine y las cabeceras animadas de las dos primeras películas de Marisol.

Pero también son suyos los primeros programas de variedades televisivas como Gran Parada y películas tan populares como Los chicos con las chicas y Dame un poco de amor, de Los Bravos.

Fuente: Larepublica.com

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