El Fondo de Cultura Económica tendrá una filial en Quito

Durante una visita oficial del presidente Enrique Peña Nieto a Quito, Ecuador, que inició este lunes, y en el marco de su encuentro con el presidente del país andino, Rafael Correa, el director del Fondo de Cultura Económica de México suscribió un convenio de cooperación con el Ministerio de Cultura y Patrimonio de Ecuador a través del cual se acordó la apertura de una filial de esta casa editorial en dicha nación.

Esta filial se incluirá un Centro Cultural, una librería, un centro distribuidor de libros en la región y una editorial.

El presidente Peña Nieto refrendó así su voluntad de fortalecer y ampliar la presencia de la editorial mexicana en los países de habla hispana del mundo y, en especial, en los de América Latina.

Con esta nueva delegación, el Fondo completará su cadena de filiales a lo largo del litoral del Pacífico de América del sur: de Colombia a Chile y se da un nuevo paso en la vía de integrar un verdadero mercado del libro latinoamericano.

En palabras del director del FCE, José Carreño Carlón, este convenio se inscribe “en la tradición de arraigada vocación latinoamericana que ha marcado a esta editorial del Estado mexicano desde sus tiempos fundacionales”, justo ahora que se conmemora el 80 aniversario de esta casa de los libros de nuestra América. “Para nosotros –agrega– abrir una filial del Fondo en Ecuador es una de las formas más gratificantes de celebrar el cumpleaños de esta institución global con acta de nacimiento latinoamericana”.

La de Ecuador será la filial número diez del Fondo y se sumará a las que ya existen en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, Perú y Guatemala y Venezuela.

En una reunión con representantes de la cultura y del mundo del libro de Ecuador, celebrada tras la firma del convenio, el director del FCE manifestó que la editorial mexicana no vendrá a desplazar, ni siquiera a competir con las editoriales del país —ni por autores, ni por lectores— como llegaron a hacerlo, compulsivamente, en el pasado, las grandes editoriales transnacionales.

“Al Fondo no le interesa –destacó Carreño Carlón– pelear por los todavía exiguos mercados de lectores locales de nuestros países, sino ampliar en ellos la base de lectores. Tampoco quiere simplemente atraer a los autores de otros sellos, sino abrirles el mercado a los autores de la región y a los exponentes del conocimiento y la literatura universal que no suelen ser publicados por no garantizar una taza alta y rápida de retorno”.

“Están dadas las nuevas condiciones para que América Latina de nuevos pasos en la vía de integrar un verdadero mercado del libro latinoamericano: un gran mercado de 20 países y casi 600 millones de habitantes en busca de superar la incomunicación y el aislamiento”.

“El Fondo viene a concurrir –concluyó– con las editoriales ecuatorianas en el interés común de ampliar la circulación de sus contenidos, a tratar de sacar a los escritores de Ecuador y del resto de nuestros países de las fronteras locales en que muchos han permanecido confinados, al margen de un verdadero mercado hispanoamericano del libro. Y en el caso de las librerías, sin duda numerosas y de calidad en varias ciudades del Ecuador, el Fondo se propone servirles como un canal más de distribución a fin de diversificar la oferta de libros a los lectores nacionales, con productos de los sellos de mayor prestigio, y no sólo con los grandes best sellers que suelen concentrar los mercados de nuestros países”.

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