Juan Gabriel Vásquez presenta ‘El arte de la distorsión’, su primera antología de ensayos

166 0

“La lectura es una actividad para descreídos sociales; el lector, un escéptico social, diríamos -literalmente- un antisocial”, asegura Juan Gabriel Vásquez en El arte de la distorsión, su primera antología de ensayos.

Y agrega: “El pacto de la ficción (por el cual los lectores deciden creer en lo que leerán, incluso a sabiendas de que todo es una gran fabricación) es la cosa más rara que existe. Pero ¿por qué dedicamos entonces nuestro tiempo, como lectores y novelistas, a estos personajes, estos mundos nacidos de algo tan parecido al capricho? Es la pregunta más recorrida que existe, y sin embargo no hay novelista o lector digno de ese nombre que no se la haya hecho alguna vez”.

Vásquez, quien con Los informantes e Historia secreta de Costaguana se ha situado en unos cinco años como uno de los escritores más importantes de su generación, ahora nos presenta otra faceta de su labor literaria: 17 exploraciones que revelan a un lector agudo, original, apasionado. De Joseph Conrad a Julio Ramón Ribeyro, de las verdaderas razones para lanzar la bomba atómica a una vehemente defensa del cuento como género, de los malentendidos alrededor del Quijote a una nueva manera de leer Cien años de soledad: en El arte de la distorsión vemos a un narrador inmerso en un combate cuerpo a cuerpo con sus lecturas.

“La lectura de ficción es una droga; el lector de ficciones, un adicto. Como toda adicción, cualquier intento por explicarla es necesariamente limitado, porque tarde o temprano se topará con el muro de lo irracional. «Leer novelas», dice Philip Roth, «es un placer profundo y singular, una apasionante y misteriosa actividad humana que no necesita más justificación moral o política que el sexo». Yo tenía once años cuando Roth dijo esas palabras; había crecido en un ambiente donde leer novelas era un placer que no exigía ninguna explicación aparente, y la lectura nunca me fue presentada, por fortuna, como algo saludable o provechoso, en el sentido en que son provechosos o saludables el ejercicio o el brócoli. Hoy ha pasado casi un cuarto de siglo, y en este tiempo uno ha constatado sin pánico -está bien: con un poco de pánico- las formas en que la actividad de marras se ha modificado. A los adjetivos apasionante y misteriosa hay que añadir minoritaria, y acaso recurrir a algún adverbio; hay que conceder, sin ningún afán apocalíptico y sin caprichosos lamentos por-el-estado-de-la-cultura, que el interés de estas sociedades por la escritura imaginativa -el laborioso recuento de cosas que nunca ocurrieron a gente que nunca ha existido- se ha visto desplazado a la periferia de sus preocupaciones, al penúltimo escalafón de sus prioridades. La población para la cual el contacto rutinario y sostenido con esas invenciones es parte fundamental e irreemplazable de sus vidas toma cada vez más el cariz de una secta. Y la cuestión que nadie se permite considerar, y menos un escritor de ficciones, es si eso tiene alguna importancia real”, asegura el autor en el prólogo de esta obra.

Juan Gabriel Vásquez nació en Bogotá en 1973. Es autor del libro de relatos Los amantes de Todos los Santos (Alfaguara, 2001) y de dos novelas: Los informantes (Alfaguara, 2004), que fue elegida en Colombia como una de las novelas más importantes de los últimos veinticinco años y ha quedado finalista del Independent Foreign Fiction Prize en el Reino Unido, e Historia secreta de Costaguana (Alfaguara, 2007), que ha obtenido el premio Qwerty a la mejor novela en castellano (Barcelona) y el premio Fundación Libros & Letras (Bogotá). Sus libros se han traducido en Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Holanda, Italia, Alemania, Polonia, Israel y Brasil. Ha vivido en París y en las Ardenas belgas, y en 1999 se instaló definitivamente en Barcelona. Ha traducido obras de John Hersey, Victor Hugo y E. M. Forster, entre otros. Su labor periodística también es destacada: Vásquez fue ganador del Premio dePeriodismo Simón Bolívar en el 2007 con el ensayo «El arte de la distorsión». También es autor de una breve biografía de Joseph Conrad, El hombre de ninguna parte.

Fuente: Santillana