‘La Resurrección de los Malditos’ de Gustavo Álvarez Gardeazábal

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El escritor tulueño volvió a tocar las fibras de la violencia que ha sacudido al centro del Valle del Cauca.

En esta nueva novela hace un relato atrevido y audaz sobre la vida de un temible narcotraficante, hijo de un pájaro de los tiempos de La Violencia.

Se llama Ramsés Cruz y detrás de él hay un manojo de personajes que se mueven en el mundo de los traquetos, que violentan a sus enemigos y compran la conciencia de cuanta autoridad se les atraviese. Lo que hace Gardeazábal a lo largo de 215 páginas es dejar al descubierto, con la voz de un abogado del narcotraficante, las entrañas de todos ellos y las dolencias morales de una sociedad que se debate entre la vida y la muerte por cuenta del negocio de las drogas. Además, se mete con la Iglesia, con la Justicia, con Uribe, con los gringos, con los carceleros, con los hombres, con las mujeres, con todo el que se le atraviese.

Como ha ocurrido en buena parte de su extensa obra literaria, el escritor no pierde de vista la médula de los problemas de Tuluá y sus alrededores e insiste en meter el dedo en las llagas de la región a través de personajes irreales pero con condiciones verídicas. Tan reales, que hace un trabajo milimétrico del perfil sicológico y de la vida de cada uno de ellos, lo que le ahorraría tiempo al guionista que decida hacer una adaptación cinematográfica.

En ese ir y venir entre personajes va intercalando la reflexión muy particular de Ramsés Cruz sobre Cristo, las condiciones de su crucifixión y una muy propia argumentación para tirarse la fe de los cristianos, que no es otra cosa que tratar de escudriñar la manera de hacerse el muerto para impedir que lo extraditen a Estados Unidos.

La Resurrección de los Malditos contiene una acertada descripción de lo que le pasa a ese pedazo de país que está metido de cabeza en el narcotráfico.

Hace tres semanas, el novelista repartió 2.000 ejemplares entre amigos, obispos, curas y algunas personas que se lo encargaron. A ese grupo se han sumado los lectores por Internet, que pagan 7,5 dólares por leer la novela (www.azupress.com).

¿Desde cuándo estaba listo el texto?

La novela tuvo inicialmente más de 600 páginas. La corregí por años y siempre sobre la base crítica de que la novela es un género en agonía, a la que cada vez acuden menos los lectores.

¿Cuáles de los personajes son citados con nombre propio, obviamente aparte de Rojas, Gaviria y Uribe?

Solo los del marco histórico. El resto es una mamadera de gallo para confundir a los que creen que la novela no tiene nada de inventado ni de investigación y que es apenas fiel reflejo de la realidad. Hay nombres y apellidos de gentes conocidas, pero trabados para inquietar más al lector. El abogado narrador es de Chaparral, cuna de los grandes abogados de este país, para ver que no todos son tan buenos como Murillo Toro, los Echandía, los Devis o Gómez Méndez. Que hay algunos como el narrador de la novela -González Jaramillo-, que es abogado de traquetos.

Fuente: El Tiempo