Los Beatles tienen su primer museo en Buenos Aires

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Pelucas, botas, cartas y hasta condones con la imagen de John y Yoko, integran la colección.

2.500 objetos sobre la vida y discografía de los Beatles se exhibe en Buenos Aires, meca mundial del tango, en el primer museo de América latina dedicado a los Cuatro de Liverpool.

La colección, aunque desprovista de objetos personales o instrumentos que hayan pertenecido a los Beatles, logró miles de visitantes en pocas semanas desde su apertura en un centro cultural a metros del Obelisco, sobre la céntrica avenida Corrientes, en un territorio que alguna vez fue tanguero.

“Muchas personas te consideran un neurótico, pero coleccionar es una pasión que cuando te atrapa es bastante difícil de controlar”, confiesa a la AFP,  Rodolfo Vázquez, de 53 años que hace diez ingresó al librode los Guinness récords por poseer la mayor ‘memorabilia’ Beatle del mundo, con más de 8.500 piezas.

Menos de un tercio de su colección privada se exhibe en la muestra que será permanente y renovará su contenido cada año “para mantener viva la llama Beatle”, según su mentor.

En las vitrinas, recorridas con avidez por un puñado de turistas, se mezclan como en botica autógrafos, fotografías, pelucas, miniaturas de los Cuatro Fabulosos, porcelanas con sus rostros, partituras y las tapas de sus primeros discos.

Sobre una pared pende para el asombro de fans, la colección completa de los primeros discos lanzada en los años 60 en Estados Unidos por el sello Vee-Jay Records, cuando el frenesí por la banda integrada por John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr cruzó el Atlántico y estremeció a toda América.

También hay piezas ‘históricas’ como uno de los 5.000 ladrillos subastados tras la demolición en 1983 del mítico club The Cavern, donde el grupo saltó a la fama en 1961, en Liverpool.

O una baldosa de ‘Strawberry Fields’, el orfelinato que inspiró la canción de Lennon editada en 1967 en un legendario simple junto a ‘Penny Lane’, y hasta un trozo del escenario del ‘Star Club’ de Hamburgo, Alemania, donde la banda dio sus primeros recitales, todavía con Pete Best como baterista.
Para los que urgan por detalles más personales, el museo exhibe una carta de ‘Mimí’ Smith, la tía de Lennon donde se refiere a su sobrino cuando era niño y otra de Luisa, la hermana de Harrison, en la que alude a una presentación del grupo en el Paladium de Londres.

Pero también hay lugar para cientos de piezas banales que el fanatismo coloca en lugar de culto como prendedores, figuritas, lapiceras, relojes, goma de mascar y los más insólitos objetos conmemorativos, testimonios del frenesí comercial que desató la ‘Beatlemanía’ desde su irrupción en los años 60.
“Para un coleccionista todos los objetos son importantes, pero en la muestra la pieza más valiosa para mí es un autógrafo de Lennon de 1972”, dice Vázquez.

El coleccionista es además propietario de The Cavern Argentina, un bar contiguo al museo inspirado en el legendario pub inglés y que organiza desde 2001 la llamada ‘Semana Beatle’, donde bandas de toda América latina que emulan a los músicos compiten por un viaje para tocar en el club de Liverpool.

Cada año se presentan medio centenar. “Sólo con los Beatles es posible eso y los integrantes son cada vez más jóvenes”, asegura Vázquez, que sucumbió a los Beatles a los diez años, cuando llegó a sus manos el disco ‘Rubber Soul’ y escuchó por primera vez los acordes de ‘In My Life’, considerada una de las canciones más bellas de todos los tiempos por la revista Rolling Stone.

“Siempre hay cosas que faltan, la colección es infinita, pero lo que más desearía es poder estrechar la mano de Paul o Ringo, algún día”, dice con resignada ilusión quien dedicó la mayor parte de su vida a los Cuatro Fabulosos.

Fuente: Eltiempo.com