Medida de restricción a la venta de licor en Bogotá es un contrasentido

Estamos a muy pocos días de la llegada de un mundial de fútbol a la capital y adicionalmente, cercanos a las celebraciones de mitad de año correspondientes a los días patrios y la Alcaldía de Bogotá equivocadamente salió ayer a indicar que el consumo de alcohol en sitios diferentes a los bares y restaurantes, son la causa de la violencia en los barrios de la ciudad. Indicando que estos pequeños negocios son los responsables de atracos, riñas callejeras y diferentes acciones violentas en la capital colombiana.

Nos unimos a la postura de Fenalco y varios comerciantes, quienes coinciden en que la norma que empezará a regir a partir del día de mañana, es claramente un decisión contradictoria en cuanto que el crecimiento de la economía local en muchos casos está ligado a la venta de licores y acompañantes como cigarrillos y comida empaquetada, justamente en las horas que se hace más fuerte la restricción, es decir, entre las 11 de la noche y las 3 de la mañana.

Es una medida equivocada en cuanto que las restricciones como el pico y placa o la hora zanahoria, son medidas que demuestran que nuestros gobernantes no son capaces de adecuarse a los nuevos ritmos de la ciudad y que para suplir sus deficiencias, restringen a los ciudadanos en su locomoción o en este caso en su capacidad de usar su libre albedrío.

Es increible que en Bogotá exista esta clase de medidas y que además, en vez de generar espacios de convivencia, se tenga que llegar a restringirla y obligar a un “toque de queda” por cuenta de esta clase de normas arcaicas y poco propositivas para el bien de los ciudadanos. Ciudades como Caracas, Buenos Aires, Rio de Janeiro o Brooklin, que pueden llegar a tener los mismos índices de violencia que los bogotanos, tienen una ciudad abierta a la diversión las 24 horas del día, pero en la ciudad se restringe la apertura de estos sitios hasta las 3 de la madrugada.

La libre locomoción en la ciudad, está en peligro al paso que vamos, aumentaron la restricción de pico y placa y ahora nos quieren imponer que el consumo de licor debe ser solamente según las normas de la Alcaldía, es decir, van a poner más fuerza policial en el control de las tiendas de barrio que al cuidado de la ciudadanía.

Conociendo a más de un tendero y a nuestra consabida manía de evitar a toda costa las leyes, los más beneficiados serán los policias que al hacer sus rondas para controlar la medida, recibirán propinas, sobornos o dádivas para que los establecimientos no sean multados u obligados a cerrar a determinadas horas de la noche.

La alcaldesa encargada, en sus pocas semanas como burgomaestre, tras el profundo estudio que le pudieron dar unas pocas horas de deliberación con su equipo, heredado por Samuel Moreno, llegó a la conclusión que los bogotanos deben ser amordazados, confinados a sus casas y considerarles de alta peligrosidad si consumen una sola gota de licor, para ello lo mejor es restringir la venta de licor, en vez de generar más puestos de trabajo, mejorar las condiciones de las vías o hacer planes de mejoramiento urbanístico, que obliguen a los bogotanos a mejorar sus condiciones de convivencia y eviten pelearse en la calle.

Las campañas pedagógicas, los momentos de debate y la libre opinión con esta medida han sido atropellados de la peor manera y sobre todo por un partido que está en tela de juicio por sus integrantes y miembros en puestos públicos.

Hechos curiosos

A la vez que se dan esta clase de medidas, el candidato a la alcaldía del movimiento MIRA da palos de ciego aún más grandes, al afirmar que hay que controlar aún más los horarios de consumo y que la medida se debería extender a los bares y restaurantes, es decir, aumentar la hora zanahoria.

Los más beneficiados con la medida son los propietarios de bares, quienes tendrán que recibir a más usuarios en sus establecimientos. Pregunta capciosa: será esto parte de algún otro carrusel de contratos en el Distrito?

En enero de 2009, la fallida Alcaldía de Samuel Moreno también trató de imponer la medida y tuvo que darle marcha atrás por la inconviencia económica para la ciudad y la falta de criterio de la misma, ya que restringe pero tampoco ofrece a los ciudadanos más o mejores oportunidades para pasar su tiempo libre en horas de la noche.

Mauricio Cubaque

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