Alexander López habla de ‘Las rutas del Yagé’

Alexander López, realizador de ‘Las rutas del Yagé’, documental ganador de la convocatoria DOCTV Colombia de la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura, nos habla de su experiencia recorriendo los diversos territorios de la selva y los Andes colombianos siguiendo la difusión, el intercambio cultural y el traslado de rituales curativos con Yagé, ocasionado por la movilización de los médicos tradicionales del Alto y Bajo Putumayo a sitios rurales y urbanos del país.

Esta experiencia visual surge en la dimensión del hombre con lo sagrado, mostrando el impacto en la ciudad y la innovación de las concepciones del mundo, siguiendo el paso de tradiciones orales e historias ocultas a lo largo de los tiempos.

¿Cuál es el propósito principal de este documental?

El documental fue concebido para darle la voz a los taitas y sabedores de la tradición del yagé, nuestro interés se enfocó en dar a conocer, en la voz de quienes preservan ese saber, cómo funciona ésta medicina, cuáles son los problemas que enfrenta la tradición y porque se está desplazando hacia las ciudades; Quisimos contribuir en ese sentido ya que lastimosamente la medicina con yagé ha sido malentendida por la falta de información y la promoción de la visión exótica del indio y del viaje psicodélico, por parte de los medios de comunicación y algunos trabajos audiovisuales; todo eso conduce al romanticismo turístico por el que mucha gente se acerca, sin comprender la dimensión cosmogónica de ésta práctica curativa milenaria.

¿Cómo surge el proyecto documental sobre Las Rutas del Yagé?

Con Oliver Velásquez, el investigador, nos conocemos desde hace varios años, yo sabía de sus exploraciones e investigaciones en el alto putumayo sobre la tradición del yagé, veníamos hablando del tema relacionando conceptos, describiendo experiencias y buscando preguntas y respuestas, él proponía tratar de entender porque una tradición que permaneció oculta durante tanto tiempo ahora se abría con tanta fuerza hacia las ciudades.

¿Por qué era necesario hacer un proyecto documental sobre este tema?

La mayoría de la información que se difunde sobre el yagé termina en análisis lógicos de la ciencia positivista, lo cual es una contradicción con el conocimiento y la cosmovisión de las comunidades indígenas que son los verdaderos conocedores de esta planta sagrada y preservan su sabiduría desde otra lógica, donde el lenguaje, el canto, el mito y las formas de relacionarse con lo invisible tejen relaciones que no corresponden con las explicaciones que el dominio académico de occidente pretende dar simplificando las cosas.

¿Cómo fue el proceso de investigación y acercamiento a los Taitas Inga y Kamentsä?

Se puede dividir en dos partes, la primera etapa es realizada enteramente por Oliver en su trabajo como antropólogo y experimentador, él nos abre el camino y la orientación en el alto putumayo con las comunidades Inga y Kamentsä, después viene la etapa de acercamiento como equipo de trabajo y el enfrentamiento a la experiencia de tomar remedio, curarse, abrirse a la guía de los taitas, conocer los personajes y adquirir la confianza necesaria antes de intentar grabar algo; el mecanismo en cada territorio, con cada taita y cada comunidad era ponerse a disposición del remedio tomando con ellos, así decidirían si era conveniente la grabación. No fue fácil pero si muy gratificante.

¿Cuál es la gran conclusión después de tener una experiencia documental en este tema y en cada uno de los lugares que se visitaron?

Cada conclusión abre nuevas preguntas y mayores compromisos de apoyo a esta labor de curación que vienen haciendo los taitas. Creo que la gran conclusión es la necesidad de apoyar y fortalecer todos estos procesos curativos que se han invisibilizado por la ignorancia reinante, o se opacan por la fiebre de consumo y desenfreno que dejó atrás la sabiduría de los médicos tradicionales.

Colombia, vista desde los lugares que visitamos se muestra cada vez más como un país en crisis, individuos en crisis, amplios vacíos y necesidades, los taitas, con su remedio y actitud responsable vienen aportando desde sus prácticas cotidianas a equilibrar esas falencias con las que vivimos.

La gran conclusión es no dejar atrás este conocimiento, respetar la tradición y los territorios.

¿Cuál es el origen del Yagé para las comunidades indígenas y para qué se utiliza?

El Yagé es una planta sagrada de conocimiento que enseña el manejo de la medicina, su uso es completamente curativo y es el pilar, el fundamento y la columna vertebral sobre la que se basa el concepto de vida de las comunidades indígenas, por eso con ella se toman decisiones y se piensa el futuro de la comunidad, es el modo de preservar su tradición y el enlace con la historia.

¿Cuál es la diferencia del rito del Yagé en el Putumayo y en los otros lugares (ciudades, municipios, etc.)?

En primera instancia creo que tomar en el territorio de la planta le da un valor agregado que no se puede describir sino experimentar tomando yagé. Ahí toda descripción esta fuera de lugar. Sólo al tomar remedio en la selva, con la tranquilidad, el silencio y el debido respeto y orientación de los médicos tradicionales, se dimensiona la importancia de preservar la naturaleza, el territorio, la selva con todas sus energías y presencias, además sientes y comprendes toda la diversidad botánica que en ninguna medida vas a tener en la ciudad.

Creo importante resaltar que cuando el taita llega a la ciudad trae en su remedio esas fuerzas de la selva, con las que nos entrega la enseñanza, el mensaje y la curación, el taita es capaz de transformar el espacio y enfrentarnos a otra lógica, otro punto de vista con respecto a la vida y otros sentidos que la ciudad está opacando con caos y cemento, lo más importante al desplazarse el ritual hacia las ciudades es que se están reviviendo fuerzas ancestrales y así se está curando, y eso no tiene un valor descriptivo.

Fuente: Ministerio de Cultura

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