«Blow by Blow» de Jeff Beck se convirtió en su disco bandera

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Han pasado ya 28 años desde la publicación oficial del álbum Blow by Blow de Jeff Beck. Sujeta a diversas reediciones y versiones de lujo, esta sigue siendo una de las obras más elegantes y multiformes que se han conocido en la historia del rock, y a lo largo de todo su entorno estilístico.

Blow by Blow representó el mayor éxito en ventas en la carrera musical de Jeff Beck durante la década de los setenta. Algo poco usual en la actividad de un músico que jamás se identificó con el concepto del hit single como carnada para la venta multitudinaria de discos. Aunque pasó a la historia como uno de los guitarristas más innovadores y brillantes, jamás le interesó ser conocido como una estrella inmaculada del rock, como si llegarían a serlo Rod Stewart  y Ronnie Wood, célebres rockers universales que también militaron en la alineación del Jeff Beck Group, banda que el guitarrista inglés formó después de separarse de los Yardbirds durante la gira norteamericana que realizara aquel mítico grupo en 1967. De hecho, siempre se supo que Jeff no podía soportar el trajín de un periplo de conciertos.

Jeff tampoco se preocupaba por la realización continua de discos. Era honesto con su realidad como músico y no se ceñía a las exigencias de las compañías. Cuando no se encontraba en el estudio se dedicaba por deporte a la mecánica automotriz, labor que desde hace décadas ha sido su debilidad. Él mismo alteraba los motores de sus autos deportivos para proporcionarles mayor velocidad, y esa osadía terminó costándole caro en una ocasión; después de un grave accidente se vio incapacitado por espacio de 18 meses, lo que ocasionó la desintegración de la primera alineación del Jeff Beck Group. Wood y Stewart, quienes junto a Beck habían dejado para la posteridad dos piezas discográficas magistrales, Truth y Beck-Ola, unieron fuerzas con ex- integrantes de Small Faces para crear a The Faces, al mismo tiempo que Steve Marriot formaba a los Humble Pie en compañía de Peter Frampton. Era, sin duda, una época de grandes guitarristas.

Una vez recuperado, Jeff reune a la segunda formación del Jeff Beck Group, proyecto de menor trascendencia comercial  y mayor orientación al soul, más relajado musicalmente en comparación con ese sonido intempestuoso que había logrado en compañía de Stewart, Wood y Nicky Hopkins. En 1973 dio vida a un nuevo proyecto conocido como Beck, Bogert and Appice, enriquecedora experiencia, musical y conceptualmente relacionada con la idea de los distintos "Power Trio" que se habían consolidado el ambiente del rock durante la década del sesenta, y en la que ya había triunfado en un principio su coetáneo Eric Clapton en las filas de Cream. Pero aquella alineación, al igual que las de sus bandas anteriores, también tuvo corta vida. Sin embargo, antes de la separación de B.B.&A, Jeff había trabajado en algunas composiciones de naturaleza musical diferente que terminaron dando forma al álbum Blow by Blow.

Blow by Blow era hasta entonces la obra más ecléctica, emotiva e intimista de Jeff Beck, y desde luego una de las más fecundas. En este álbum había conseguido una rica amalgama de estilos como el blues, el funk y sobretodo el jazz, aunque también había espacios para arranques más experimentales y vanguardistas, como puede comprobarse en canciones como "Scatterbrain" o "Freeway Jam", o peculiares lejanías reggae en su versión del clásico "She´s a Woman", de la autoría original de Lennon y McCartney. Un carácter estilístico impera a lo largo de todo el álbum; Jeff deja sentir además su faceta más insondable y pletórica en algunos pasajes de temas como "AIR Blower", "Diamond Dust" o la muy pasional "Cause we've Ended as Lovers", dedicada al célebre bluesman blanco Roy Buchanan. Temas cautivadores que conducen al escucha a una especie de letargo delicioso, producto del hipnotismo que transmite la guitarra de Jeff. Hay que destacar también las habilidades de sus compañeros de banda: Max Middleton era el teclista principal y el responsable de buena parte de la autoría del álbum. Su presencia es notable en cada una de las piezas que componen Blow by Blow.  La sección rítmica del proyecto estaba compuesta por el bajista Phil Chen y el baterista Richard Bailey, dos músicos igualmente brillantes.

Blow by Blow como obra constituye todo un crisol de estilos que determinaría los parámetros a seguir por buena parte de los "Guitar Heroes" de las próximas generaciones, entre ellos Steve Morse, Richie Kotzen, Vernon Reid, Blues Saraceno, Joe Satriani o Steve Vai, entre muchísimos más, todos capaces de canalizar su genialidad a través de sonidos diversos en un sólo disco. Sería además el primer trabajo de Beck galardonado con un disco de oro, esto debido también a la participación del productor George Martin, recordado como uno de los principales artífices del éxito que conocerían los Beatles en materia de ventas a lo largo de su actividad artística.

Esta legendaria producción aseguró la autoridad de Jeff Beck en el circuito de la guitarra eléctrica, quien hasta entonces, y a pesar de su ya enorme prestigio, más fortuito que deseado, sólo había explotado un porcentaje de su desbordante genio e inspiración. Se trata de una obra magistral que no sólo continúa satisfaciendo en la actualidad a los entusiastas del sonido guitarrístico, sino también a un público exigente que disfruta conectándose con las piezas musicales más exquisitas y osadas.  Bajo la misma orientación musical trabajaría posteriormente en el álbum Wired, pero desde entonces ya exhibía ante sus seguidores ese carácter evolutivo y despejado que hasta la actualidad le ha distinguido. Blow by Blow pasará a la historia como una de las creaciones más intrépidas y emocionales del rock, y Jeff Beck, como el elemento más inteligente, ecléctico y genuino de la trilogía guitarrística que surgió del núcleo de los Yardbirds; alguien que supo hacer de la guitarra un apéndice de su propia figura.

Colaboración de Iván Darío Torres

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