Conversaciones con mamá reflexiona con humor sobre la muerte

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La comedia del argentino Santiago Carlos Oves está protagonizada por Eduardo Blanco. De sopetón, una mujer de 82 años le espeta a su hijo: “¿Vos vas a llorar cuando yo me muera? ¿Y tu suegra?”. Preguntas como ésta se repiten constantemente en Conversaciones con mamá, una comedia del argentino Santiago Carlos Oves que con “naturalidad y humor” reflexiona durante hora y media sobre la muerte y la solidaridad. La cinta, que se estrena mañana, está protagonizada por Eduardo Blanco, el amigo chistoso de El hijo de la novia.

Esta producción argentino-española está lista para su premier internacional y pinta una historia que llama la atención para la prensa internacional. Conversaciones con mamá nació de unos diálogos entre una madre y un hijo que Santiago Carlos Oves escribió hace tres años para teatro. Gustaron mucho, y el director, animado por varios productores, decidió sumar personajes y rodar una humilde comedia que ha costado tan sólo 400.000 euros, una cantidad insignificante para los presupuestos que normalmente se manejan. Eso sí, por el momento ha proporcionado beneficios no sólo de taquilla sino de reconocimiento de la crítica. La cinta se estrena con el respaldo de seis premios internacionales, entre ellos el especial del jurado en el Festival de Peñíscola, el del público en Los Ã?ngeles y el de la mejor película latinoamericana en Montreal.

Mamá (China Zorrilla), una viuda de 82 años, tiene una vida desconocida para su hijo Jaime (Eduardo Blanco), un economista de 50. Desde hace más de un año, la mujer no se acuerda cuándo porque está desmemoriada, vive una historia de amor secreta con Gregorio (Ulises Dumont), un hombre de 69 años que se define como “anarcojubilado” y que pasa el día altavoz en mano pidiendo una subida de las pensiones.

Oves pensó en Eduardo Blanco desde el principio, pero se encontró con dificultades para encontrar a la coprotagonista. “No es fácil dar con una actriz de más de ochenta años y tuvimos suerte de que China participara en esta aventura”, contó ayer en Madrid el director. “Yo pensé que al ser una coproducción con España iban a querer una actriz española y eso no me interesaba”.

“La película toca un tema profundo que es el de la muerte. En una persona de más de ochenta años, que se hable de eso es insoslayable. Pero lo tratamos con una mirada humorística y de forma natural”, explicó el realizador. “Mamá trata de ejercer resistencia al paso de los años. Por eso se niega a dejar su departamento cuando su hijo se lo pide y vive una nueva relación aunque se acerca a la muerte”, prosiguió. Y se reflexiona sobre la solidaridad entre las personas, “algo que hay que rescatar”.

La crisis económica argentina está en el trasfondo de la cinta, pero Oves le quitó importancia: “Los jubilados no ganan más de 100 euros al mes y hace 10 años que no suben sus jubilaciones, pero la crisis que afecta a los tres personajes es universal. Cualquiera se reconoce”.

Blanco, un usual de los títulos de Juan José Campanella, con el que ahora rueda una miniserie para Telecinco, tiene una explicación para el boom del cine argentino: “Treinta películas argentinas se quedan en casa y no salen al extranjero, y seis o siete hacen un recorrido por festivales en los que son premiadas. En todas se habla de valores y afectos, y yo, al salir de verlas, reflexiono sobre mi propia existencia. Supongo que eso es lo que les pasa a los espectadores”.

Luisa Matienzo, una de las productoras, piensa que, si son capaces de aguantar las primeras tres semanas en cartelera gracias al boca a boca, permanecerán meses en los cines. Toma como referente El hijo de la novia, de Campanella, que despegó a las cinco semanas de su estreno y al final arrastró a las salas en España a 1.700.000 espectadores.

Fuente: El País

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