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Son muchas las cosas que preocupan ahora a los directivos del cuadro merengue, ya que a pesar de haber recibido varias voces de aliento como entrenador del Real Madrid, Jose Mourinho podría ser retirado de su cargo antes de terminar su contrato, siendo lo más destacado de esta decisión el haber logrado tanta discordia entre los jugadores por sus decisiones y forma de juego.

Aunque el equipo está en las posiciones de privilegio en el campeonato español a mitad de temporada, el cuadro se encuentra en la tercera casilla a 16 puntos del puntero (Barcelona) y en su último enfrentamiento cayó ante el Málaga por 3-2 y adicional, la prensa y los aficionados le critican mucho el hecho de dejar en la banca al símbolo del equipo, Iker Casillas.

A pesar de los resultados el técnico nunca ha manifestado menos preocupación por el tema, aunque en recientes declaraciones dijo que los equipos que le han superado en los últimos encuentros han encontrado una forma de superarse un poco emocionalmente ya que el Real siempre tiene la ventaja sobre ellos.

Por esta razón, Florentino Pérez, quien se encuentra en una verdadera encrucijada debe empezar a superar la tensión entre cuerpo técnico y el grupo de jugadores. “La tensión no es buena”, dijo en la comida de Navidad con la prensa. Aseguran en su entorno que, cuando José Mourinho lo escuchó, se puso furioso porque sintió que el directivo cuestionaba su estilo de gestión basado en la agitación, lanzándole a través de los medios el ataque que no se atreve a dirigirle personalmente.

El mánager del Madrid siempre sospechó que nadie le decía la verdad a la cara. Y con razón. La lista de personas dentro del club que han mantenido una línea hablándole con total franqueza es breve: Pedro León, Lass, Carvalho, Cristiano, Zidane y Casillas. Paradójicamente, Mourinho no mantiene con ninguno de ellos más trato que el estrictamente profesional, si es que existe algún trato. Mourinho, que exige una sinceridad brutal, es incapaz de ocultar su repugnancia por quienes le contradicen. Conocedor de ello, Florentino Pérez le ha manifestado su apoyo con más fuerza cuanto más ha sopesado la posibilidad de destituirle de manera fulminante.

Hace un mes que Florentino Pérez emprendió una ronda de consultas entre sus hombres dentro y fuera del club. Algunos le recomendaron que mantuviera a Mourinho a cualquier precio, porque de otro modo perdería su gran escudo. Otros asesores, los más conectados con el equipo, le advirtieron de que el tiempo se agotaba y que era preciso tomar medidas drásticas para tener alguna posibilidad de salvar la temporada. Le informaron de que al mánager se le había escapado el control del vestuario y que sería prácticamente imposible conquistar un título si antes no lo destituía.

Dos factores han persuadido a Florentino Pérez para no echar a Mourinho en el último mes. El primer motivo de cautela es que, según reflexiona el presidente, la destitución supondría el reconocimiento de un grave error del que él es el máximo responsable. Más que un violento giro en su política deportiva, la destitución significaría que el hombre a quien el propio Pérez concedió más poder que a ningún entrenador en la historia del club, fue el hombre equivocado.

El otro factor que inspira cautela en el presidente es la indemnización por la rescisión unilateral del contrato, que asciende a 20 millones de euros. En el Madrid aseguran que la cantidad está reservada desde hace semanas por si, finalmente, se produce lo inevitable. Los 20 millones de la rescisión se sumarían así a los 20 que pagaron al Inter por su fichaje, totalizando gastos por 40. El propio Pérez observa que esta cantidad es difícilmente justificable por un técnico que solo ganó una Copa y una Liga.

Zidane se encuentra entre los colaboradores que han invitado a Pérez a plantearse la destitución de Mourinho si el equipo no funciona. Algunos de estos asesores sostienen que, aunque suponga el reconocimiento de un error, tomar decisiones es un deber del presidente en momentos de crisis. Le han avisado de que, de no echarlo, lo más probable es que se encuentre en marzo fuera de todas las competiciones.

El presidente sabe desde hace un mes que los futbolistas desean liberarse de Mourinho para poder reivindicarse. Pero desconfía de esta solución.

Según fuentes del club, Zidane le sugirió al presidente que Marcello Lippi sería un técnico provisional magnífico. Le avala su don de gentes tanto como su maestría para gestionar eliminatorias a doble partido (ningún otro técnico ha dirigido más finales de Champions).

Fascinado ante la posibilidad de dar con la tecla, Florentino investigó la posibilidad de contratar al italiano con resultados decepcionantes. Lippi es el entrenador mejor pagado del planeta y tiene dos años más de contrato con el Guanghzou chino. Su fichaje es una quimera y los rastreadores del club no descubren otro candidato que ofrezca garantías suficientemente tranquilizadoras para un presidente que no encuentra la salida.

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