Mirandés, el equipo pequeño que sueña con la Copa del Rey

El Mirandés continúa haciendo historia en la Copa tras derrotar al Espanyol (2-1) y acceder a semifinales. Los pericos se adelantaron en el marcador por medio de Rui Fonte. Pablo Infante dio esperanzas a su equipo con un gol a media hora del final. En el tiempo añadido, Caneda clasificó al Mirandés.

Como si de un guion de una película de Hollywood se tratase, Miranda de Ebro (una localidad burgalesa que no llega a los 40.000 habitantes) continúa con su sueño copero. El Mirandés está a tan solo tres pasos de convertirse en el primer equipo de Segunda B de la historia del fútbol español en alzarse con el torneo del KO.

Y gran parte de ello se lo deben al hombre de moda, Pablo Infante, un pluriempleado que por las mañanas trabaja en un banco y por las tardes golpea el balón como los ángeles. Por caprichos del fútbol, Infante jamás ha conseguido jugar en algún conjunto de una categoría superior. A sus 31 años, al banquero de moda en el fútbol español le ha llegado su momento y ha vuelto a ser decisivo en un nuevo milagro de su equipo en la Copa del Rey.

Después de la remontada ‘in extremis’ del Espanyol en el partido de ida (con tres goles en apenas cinco minutos), el Mirandés necesitaba ganar para clasificarse. La afición del Mirandés volvió a responder arengando a los suyos de principio a fin .’Esto es Anduva’. Al más puro estilo Anfield, el cartel que reza la entrada del estadio burgalés ya hacía presagiar una noche complicada para el conjunto de Pochettino.

Un empleado bancario es el pichichi y el héroe de la jornada

El tanto dio alas al Mirandés, que se agarró a la casta encomiable de su capitán, que suma siete goles en la Copa del Rey, pichichi de la competición con el doble de goles que Cristiano Ronaldo Messi juntos (cuatro). Nauzet también fue decisivo al enviar a saque de esquina un fuerte cabezazo de Moreno. La machada aún era posible.

Y entonces llegó el milagro. En el tiempo añadido y con Nauzet subiendo a rematar, Pablo Infante colgó una falta que Caneda (el único jugador del Mirandés que ha jugado en Primera división) cabeceó el balón al fondo de la portería. Media España celebraba el tanto como si fuera de su equipo.

Tras el pitido final, la afición de Anduva saltó al campo para celebrar con sus jugadores una nueva y espectacular gesta lograda en la Copa del Rey. La única vez que ocurrió algo parecido fue en 2002 cuando el Figueres, también equipo de Segunda B, se metió en semifinales del torneo del K.O. Entonces el Deportivo acabó con el sueño del conjunto catalán.

Pero el Mirandés ya no está soñando. La realidad es que Athletic o Mallorca deben temer cruzarse con el equipo revelación del fútbol español, que ya ha dejado fuera del torneo del KO a Racing, Villarreal y Espanyol. Y no se conforma con haber llegado a semifinales ni con liderar su grupo de Segunda B. Quieren más. Y lo más encomiable es que el humilde Pablo Infante mañana acudirá a trabajar al banco. Con ojeras, eso sí.

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