Diomedes Díaz felicitó a Karoll Márquez por su trabajo en ‘Oye Bonita’

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Hace tres meses el actor vive en una burbuja, alejado de la realidad. Está sumergido entre grabaciones en Girardot (Cundinamarca) y Coello (Tolima), las dos poblaciones elegidas para la realización de la novela.

El actor no tiene en su cabeza la dimensión real del ‘boom’ en Colombia de la novela que protagoniza. Sabe que ‘Oye Bonita’ es una locura en estas locaciones. Solo pudo dimensionar algo del éxito, el día que recibió una llamada de Diomedes Díaz, personaje en el cual está basado el ‘Monchi’ Maestre, lo dejó feliz.

“No conozco personalmente a Diomedes, pero me dijo un piropo muy bonito. Me dijo que voy a llegar lejos porque tengo un especial don de gente”, recuerda Karoll.

Cuando no actúa es feliz en la misma moto del ‘Monchi’, su personaje, con la misma alegría del niño que recibe un dulce. De estos 90 días solo estuvo en Bogotá un domingo, en la víspera del estreno. Es decir: vive en una burbuja. Pero el arrollador rating noche tras noche y la renovada fiebre por el vallenato aún lo sorprenden. “Aún no me ‘como el cuento’. Siempre deseaba hacer un gran producto, pero recibo llamadas de muchos amigos en Colombia que me cuentan del éxito de la novela. En la moto sí ‘testeo’ el recibimiento de la gente con la producción: eso es lo mejor de grabar en exteriores”, dice.

Su voz al otro lado del teléfono celular es clara, transparente, inocente y feliz. Pero, sobre todo, segura. Ahora uno entiende porque triunfa. No hay ínfulas sino humildad. ¿Y el acento? Más costeño que nunca: “Ajá, pásame ahí algo pa’ secarme las manos”, dispara a un asistente de producción en plena charla. Karoll observó el primer termómetro de lo que se avecinaba: “La novela no había salido al aire y ya la gente, en las poblaciones donde se graba, ya me llamaba ‘Monchi’. Eso fue muy bonito, muy emocionante”.

Este cartagenero esperó con la paciencia del cirujano el momento justo para regresar a la actuación. Tres discos y seis años de cuerpo y alma en la música lo tenían alejado de las cámaras. Pero él mismo sabía que la ausencia no sería larga. “Siempre esperé el momento justo, la oportunidad exacta para regresar con un proyecto tentador y encantador”.

Karoll repite hasta el cansancio una frase en cada respuesta que suena a muletilla: “Hay que echarle ganas al trabajo, a las cosas”. Dos preguntas obligadas antes de despedirse. La primera, quién es la bonita de su vida: “Es Mariela, mi mamá. Está muy orgullosa, cada capítulo le parece muy corto y está feliz por mí”.

Y la segunda, qué le gusta más: actuar o cantar. Es talentoso para responder a quemarropa: “Me gusta actuar cantando o cantar actuando”. Nada que hacer: Karoll Márquez es talento puro.

Via: El Vallenatero / Caracol TV

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