Édgar Rentería el héroe de las grandes ligas

Una vez más, el héroe de una Serie Mundial del béisbol de las Grandes Ligas es un pelotero latinoamericano, en esta ocasión un veterano colombiano, el barranquillero Edgar Rentería, que a sus 35 años, protagonizó con su bate otro capítulo histórico en el Clásico de Otoño.

Después de confirmar que guarda sus momentos memorables para la Serie Mundial, Rentería también demostró que ante las adversidades de las lesiones su espíritu de lucha es incansable.

Después de conectar el imparable que ganó el título en 1997 para los Marlins de Florida y de realizar el último “out” para los Cardenales de San Luis, que sufrieron la humillación de la barrida por 4-0 ante los Medias Rojas de Boston, en el 2004, esta vez volvió a ser el triunfador.

Su jonrón cambió por completo la historia de los Gigantes que llevaban 56 años persiguiendo un nuevo título de la Serie Mundial y el primero desde que en 1958 llegaron a San Francisco tras dejar la sede de Nueva York.

El cuadrangular de tres carreras del pelotero colombiano contra el zurdo estelar Cliff Lee en la séptima entrada destrozó a los Vigilantes y a sus fanáticos que llenaban el Ball Park, de Arlington (Texas).

Su batazo les abrió el camino por completo a los Gigantes para lograr la victoria por 3-1 en el quinto juego. Su inesperada ofensiva en el octavo sitio del orden al bate le valió además ser nombrado Jugador Más Valioso (MVP) de la Serie Mundial, distinción que todavía no tenía en su poder.

Un logró que muy pocos podían imaginarse, incluido el propio Rentería, cuando vio que comenzó la serie de división contra los Bravos de Atlanta desde la banca.

“Fue un año difícil para mí”, admitió Rentería. “Pero me dije a mi mismo que tenía que seguir trabajando duro y mantenerme en forma porque algo bueno iba a ocurrir esta temporada y no me equivoqué”.

Además cuando se vio en la banca al comienzo de la fase final, Rentería también comenzó a pensar que la opción de la retirada después de 15 años en las Grandes Ligas podría ser tenida en cuenta.
A pesar de ser la gran estrella del quinto partido y estar en plena celebración por el título conseguido, Rentería habló con los periodistas de esa posibilidad.

“No sé. Voy a pensarlo y ver qué sucede”, comentó Rentería. “No es una decisión fácil y menos ahora que estoy viviendo una gran noche con el resto de mis compañeros y en mi querida Barranquilla también están ya de fiesta”.

Visitación, la madre; Evert y Edison, los hermanos y otros familiares de Rentería siguieron el partido en una pantalla gigante para ver como el “Niño de Barranquilla”, se convertía en MVP y ponía de nuevo en lo más alto al deporte colombiano y especialmente al béisbol, que en el área del Caribe goza de enorme popularidad.

Por lo pronto, puede presumir de una carrera con momentos únicos y si decide la retirada su último recuerdo deportivo no puede ser más ideal, nada menos que campeón y MVP de la Serie Mundial.
En los cinco juegos de la serie, Rentería bateó para .412 (siete hits en 17 turnos). Disparó dos jonrones, remolcó seis carreras y anotó otras seis.
Apenas disputó 72 partidos esta campaña, en la que salía de una lesión y caía en otra. Acusó molestias en el muslo, codo y la ingle, inclusive al inicio de la fase final.

Rentería conectó sólo tres cuadrangulares e impulsó 22 carreras en una temporada regular plagada de lesiones que envió al campocorto a la lista de inhabilitados en tres ocasiones y lo llevó a considerar abiertamente la retirada.
El domingo admitió que no fue sino hasta hace una semana y media que empezó a sentirse saludable, lo que el manejador de los Gigantes, Bruce Bochy, aprovechó para darle entrada en la novena campeona.

Entre los triunfos de su trayectoria figuran dos campeonatos de Serie Mundial, el primero con los Marlins (1997) y ahora como MVP, cinco selecciones al Juego de Estrellas, dos Guantes de Oro y siete participaciones en la fase final.

Rentería fue campocorto de los Marlins entre 1996-98, y quien conectó el hit decisivo que remolcó a Craig Counsell con la carrera de la victoria en el undécimo episodio del séptimo y decisivo partido del Clásico de Otoño de 1997 para vencer a los Indios de Cleveland y llevarse la Serie Mundial.

El partido fue el cuarto de una Serie Mundial que tuvo que decidirse en extra innings y cuando Rentería tenía solamente 21 años y estaba en su segunda temporada en las Grandes Ligas.

Siete años después, Rentería fue a otra Serie Mundial con los Cardenales, pero esta vez su rola por tierra al lanzador se convirtió en el último “out” y los Medias Rojas completaron una barrida para conquistar su primer Clásico de Otoño en 86 años.

Su protagonismo en ambos partidos lo convirtieron en el segundo jugador en la historia de las Grandes Ligas que conectó un imparable para terminar la Serie Mundial y ha sido el último “out” de otro Clásico de Otoño.

Se unió a Goose Goslin, quien se ponchó por Washington contra Pittsburgh en 1925, y después bateó un sencillo por Detroit contra los Cachorros de Chicago en 1935.

Fuente: Elespectador.com

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