El 6 de marzo se estrenará ‘El Casamiento de Raquel’

104 0

Cuando Kym (Anne Hathaway) regresa al hogar de la familia Buchman para la boda de su hermana Rachel (Rosemarie Dewitt), trae consigo una larga historia de crisis personal, conflictos familiares y tragedia. La gran cantidad de amigos y conocidos invitados a la boda se reúne para un alegre fin de semana de fiesta, música y amor, pero Kym, con todos sus conflictos y la facilidad que tiene para el drama en serio, es un detonante de tensiones que han estado reprimidas en la dinámica familiar.

Llena con los personajes ricos y eclécticos que son un distintivo de las películas de Jonathan Demme, Rachel Getting Married pinta un retrato familiar sincero, perceptivo y en ocasiones cómico. El director Demme, la escritora por primera vez Jenny Lumet y el estelar ensamble de actores llenan el drama de estas personas difíciles pero convincentes con afecto irónico y generosidad de espíritu.

Rachel Getting Married
Notas de producción

Aproximadamente a los diez minutos de que empieza Rachel Getting Married, hay un momento en que Kym (Anne Hathaway), recién de vuelta en el hogar de la familia Buchman, deambula por un vestíbulo en la parte de arriba y se encuentra con una habitación de niño iluminada por el sol. La música de violín de los músicos que están practicando abajo llena el ambiente. Kym mira la habitación durante unos segundos y sigue adelante. No sucede nada, pero es un momento muy poderoso.

“Quería algo triste flotando por ahí”, recuerda el productor y director
Jonathan Demme. “Tenía puestos los audífonos, mirando al monitor, Declan estaba haciendo esta hermosa toma: Kym se da la vuelta, mira a la cámara, ésa era la clave para que Zafer Tawil empezara a tocar en la parte de abajo. Escuché esa evocadora música y vi cómo respondía la cara de Anne. Fui corriendo tras de Zafer y le dije: “Zafer, ¿qué era esa divina melodía?” Me contestó: “es lo que compuse para ti”. Así nos fue revelado este tema musical mientras hacíamos la película, al igual que para Annie en el personaje de Kym. Todo fue en el momento y ahí está, en la pantalla”.

Esa espontaneidad, captar la química temperamental sin ensayos de la composición de Zafer Tawil, la cámara incansable de Declan Quinn y la mirada privada de Anne, fue el principio guía de la producción de Rachel Getting Married.

“La soltura del guión de Jenny me hizo sentir que esta película no podía dirigirse con ataduras”, dice Demme. “En cada paso del camino, Jenny iba a un lugar inesperado y cada vez más fuera de lo convencional, no retrocediendo jamás. Me sentí fascinado e intrigado por el hecho de que Jenny no trataba de hacer que nadie se identificara con los personajes. Eran personas inteligentes, irritantes y aun así, a la mitad de la lectura del guión sentí como si me hubiera convertido en parte de la familia y me preocupaba tremendamente por todos ellos.

“Hay unos traumas terribles en esta familia, pero la boda resulta muy bella. Quería que Rachel Getting Married explorara ambos lados de esa paradoja: la lucha oscura y la celebración del amor, la familia y la amistad”.

Dejando que se desarrolle la historia
Para plasmar estas polaridades, Demme, el reparto y el equipo de producción dieron un enfoque poco convencional a cada aspecto de la producción de la cinta. Escenas largas y ligeras, acompañadas de música en vivo; la cámara trabajando como si se tratara de un documental y la edición de la historia; por supuesto, actores excelentes se mezclan en la pantalla con novatos del cine, músicos, artistas y bailarines en una mezcla muy creativa.

“Todos estuvimos de acuerdo en dejar que la realidad sucediera frente a las cámaras sin tratar de manipularla demasiado desde atrás de las escenas. Consistentes con que no queríamos hacer ningún ensayo y nadie, ni siquiera Declan, sabía realmente cuál iba a ser la toma hasta que ésta empezaba a tomar forma”.

Conforme se filmaban las largas escenas de principio a fin, el director de fotografía Declan Quinn y su equipo de cámara merodeaban el hogar de la familia con cámaras portátiles, captando al vuelo los intercambios entre los personajes, sus conversaciones, sus gestos y alguna que otra imagen no programada. La acción seguía adelante con pocas tomas y con la menor preparación invasora que pudiera cambiar alguna cosa.

“En las escenas íntimas”, dice el productor Neda Armian, “estaban los personajes principales en una acalorada conversación y Declan. Él fue casi como uno de los actores, parte del equipo de producción y parte del reparto, confiando en sus instintos, habilidades y confianza de saber a dónde dirigir la cámara. Me gusta decir que esta película tiene el corazón de Jonathan y una gran cantidad de la sangre de Declan”.

(O de su sudor, “esa cámara es realmente pesada”, señala Declan Quinn.)

Quinn menciona: “la manera en que trabajamos daba muchas facultades al reparto y sacó todas las emociones a la superficie. Aunque el equipo de producción tuvo que ver las cosas de manera diferente porque todos teníamos que estar con los pies en la tierra y reaccionar en el momento. Como director de fotografía, por lo general no opero la cámara yo mismo, pero me daba la libertad de tomar decisiones inmediatas; traté de ver la acción como espectador en la sala, de ponerme en los zapatos del público”.

Durante las largas escenas de la fiesta de la boda, se colocaron cámaras estratégicas literalmente en las manos de los actores para incrementar el número de cámaras: Joseph González, quien interpreta al primo de Sidney en uniforme, nunca se le ve sin una pequeña cámara; el cineasta independiente Jimmy Joe Roche es la persona encargada de tomar el video de la boda y dos de los invitados que tienen cámaras digitales son el tutor de Demme, Roger Corman y el gran cineasta Charlie Libin.

Fuente: Columbia