‘El desempleo mató a mi Franky’, asegura la viuda del actor Franky Linero

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“Vivió los 365 días del año estresado y angustiado. No soportaba que tuviéramos que vivir de mi pensión”, relata Martha Lucía Rojas en entrevista exclusiva para un pequeño diario de la capital colombiana.

“El 2007 sí va a ser mi año”, le dijo Franky Linero a su esposa la noche del pasado 31 de diciembre. Tres días después, un paro cardiaco fulminante acabó con su vida y con la ilusión de volver a la televisión. “El 31 de diciembre estuvo muy contento. Como hace rato no lo veía”, cuenta Martha Lucía.

Según la viuda del actor, Franky vivió los últimos días sumido en una profunda depresión.

“No soportaba la idea de estar lejos de la televisión. Se la pasaba llorando. El 2006 fue el peor año de su carrera. Pese a presentar varios casting, no tuvo trabajo”, relató.

“Lo único que hizo fue una pequeña escena en ‘El amor en los tiempos del cólera’. Apareció 3 minutos en la película y no más. De resto no tuvo más empleo. Eso lo mantenía a él muy triste y deprimido. Vivía angustiado los 365 días del año. Le preocupaba ver que pasaba el tiempo y no salía ninguna oportunidad.

“¡Mija, cada vez se olvidan más de mi!”, me decía. Le dolía que la televisión prefiriera pintarle el pelo a un actor joven, antes que llamar a un viejo con experiencia. Amaba su oficio. Cada día repetía lo mismo. Me siento acabado. ¡Imagínese a estas horas de la vida, después de 50 años de profesión, yo todavía presentando casting! Eso me lo mató”, agregó la esposa del actor samario.

Paradójicamente el mismo día de su muerte, en horas de la mañana, recibió la llamada que tanto había esperado: un trabajo. La noticia le alegró el corazón, el mismo que a las 4:30 de la tarde se apagaría para siempre.

“Lo llamaron de Caracol para un empleo. Dago García, que era muy amigo de él, quería darle un muy buen papel. Estaba muy contento. ¡Después de tanto tiempo se acordaron de mí, me dijo.

Apenas colgó el teléfono habló de muchos planes y de cómo iba a cambiar la situación de la familia con el nuevo trabajo. Empezaba a grabar el 15 de enero. Habíamos planeado regresar el sábado a Bogotá. La semana entrante él concretaría todo y firmaría el contrato”.

Sin embargo, Franky nunca se presentará a ese trabajo. Su débil corazón no pudo soportar la difícil situación económica que enfretaba como consecuencia de tantos días de ayuno laboral. En el último año las cosas se hicieron más difíciles. En marzo pasado, la falta de dinero lo obligó a cerrar su estudio de teatro. “Eso lo afectó muchísimo”.

Su esposa cargó con la responsabilidad y los gastos de la familia. Sostuvo el hogar con la pensión que le quedó después de varios años de servicio en Ecopetrol.

Sin embargo, Franky vivía atormentado. Solo pensaba en trabajar y pasaba los días encerrado en su casa leyendo libros, periódicos y añorando los viejos tiempos en los que conoció la gloria de la fama.

“Económicamente, el último año fue espantoso para nosotros. Franky lloraba de tristeza. De ver la carga tan grande que yo tenía. Se inventaba trabajos en la casa para no aburrirse. No se levantaba de la cama hasta no leer el periódico desde la primera hasta la última página. Se veía todos los noticieros y el programa del Congreso. Le gustaba vivir enterado de todo lo que sucedía en el país. Desde hace algunos meses estaba escribiendo un libro con el diario de su vida”.

En los últimos papeles que el actor interpretó en la televisión tuvo que actuar su propia muerte. Y en medio de su buen humor a eso también le sacó chiste. “Decía que era un actor ‘light’, porque no pasaba del tercer capítulo y lo mataban”, recuerda Martha, su compañera.

En vista de la falta de oportunidades Franky Linero planeaba, en compañía de su esposa, dedicarse a otras actividades. Había pensado en la posibilidad de abrir una escuela de teatro en Paipa. Pero todo se quedó en planes.

Fuente: eltiempo.com / Diario Hoy

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