El director de Cine Roman Polanski quedó en libertad

La Confederación Helvética rechazó extraditar al cineasta franco-polaco Roman Polanski a Estados Unidos, donde está acusado de haber mantenido relaciones sexuales con una menor hace 33 años, por falta de pruebas concluyentes sobre el proceso judicial que tuvo lugar en 1977.

La ministra suiza de Justicia, Eveline Widmer-Schlumpf, informó en rueda de prensa de la decisión de rechazar la demanda de extradición. Según explicó la ministra, las autoridades helvéticas pidieron información complementaria sobre el proceso al que fue sometido Polanski en Los Ángeles cuando sucedieron los hechos, una petición que fue rechazada por Washington alegando la confidencialidad del proceso.

Las autoridades suizas pidieron a las estadounidenses el pasado 3 de marzo un documento judicial en el cual, supuestamente, el juez encargado del caso aseguraba a las partes que con la pena impuesta a Polanski de 42 días de prisión en la división psiquiátrica de una prisión californiana, la condena quedaba saldada. “En estas condiciones, no podemos excluir con total certidumbre que Roman Polanski ya ha purgado su pena y que por tanto la demanda de extradición sufre de un vicio grave”, señaló Widmer Schlumpf.

Dicho lo cual, la ministra anunció que la demanda de extradición se rechazaba y que Polanski quedaba “libre”. Después de más de dos meses en prisión, el cineasta consiguió la libertad condicional tras haber depositado la fianza de 4,5 millones de francos (4,2 millones de dólares) establecida por los jueces suizos y haberse comprometido a no salir “en ningún momento” de los límites de su propiedad en la localidad de Gstaad y a llevar un brazalete electrónico.

Widmer-Schlumpf dijo durante la rueda de prensa que dichas medidas de seguridad quedaban levantadas, por lo que el cineasta podrá abandonar la prisión domiciliaria en cuanto lo desee.

El realizador, de 76 años, está acusado de haber mantenido relaciones sexuales con una menor de 13 años en 1977, cuando él tenía 43. Polanski llegó años después a un acuerdo económico con la joven y su familia, la que retiró todos los cargos y se pronunció públicamente por el cierre definitivo del caso, pero los jueces estadounidenses consideran que el delito no ha prescrito y debe ser juzgado por el mismo.

La ministra especificó que Suiza no ha juzgado si Polanski es o no culpable, dado que no era su misión. Por ahora no se ha producido ninguna reacción desde el entorno del chalet donde el cineasta cumple su pena, una residencia que posee en la exclusiva estación de esquí de Gstaad.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos indicó a la AFP que no hacía “comentarios” luego de la decisión de las autoridades suizas de rechazar la extradición de Roman Polanski a Estados Unidos y de dejarlo en libertad.

“El departamento no hizo comentarios”, indicó simplemente en respuesta a una pregunta de la AFP.

El ministro suizo de Justicia Widmer-Schlumpf anunció que a Roman Polanski ya se le quitó el brazalete electrónico que llevaba desde su arresto domiciliario en diciembre de 2009 en su casa de Gstaad.

Una empleada del director, que pidió no ser identificada, aseguró que Polanski había abandonado el lugar. “El ya no está aquí”, insistió.

El cineasta francés de origen polaco Roman Polanski es un artista complejo, seductor y frágil, cuya vida se ha visto sacudida por varias tragedias.

Este director de cine excepcional, guionista y productor, de 76 años, construyó en unos 40 largometrajes una obra inconformista con visos de cinismo, marcada por grandes filmes como “Cul de sac” (1966), “El baile de los vampiros” (1967), “El bebé de Rosemary” (1968), “Chinatown” (1974), “El inquilino”, 1976), “Tess” (1979) y “El pianista” (2002), entre otros. Espíritu sarcástico que cultiva el humor negro, Polanski se definió durante mucho tiempo como ateo, ciudadano de un mundo cuyo horror latente y aspecto fantástico han marcado profundamente sus obras.

Nació en 1933 en París de padres judíos polacos que regresaron a Polonia dos años antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Su infancia tras los alambres de púas del gueto de Cracovia, y la deportación de sus padres a Auschwitz, de donde su madre no regresó, lo marcaron para siempre. Se encontró solo a los ocho años y sobrevivió en los bosques junto con otros niños. Luego fue recogido por campesinos y estuvo a punto de morir al caer un obús. De esta experiencia se nutre su filme más personal, Palma de Oro en el Festival de Cannes en 2002: “El pianista”, donde Adrien Brody interpreta a un superviviente del gueto de Varsovia.

Polanski se graduó en el Instituto de Cine de Lodz en 1959. En 1962 terminó su primer largometraje, el thriller sicológico “El cuchillo en el agua”. Primero se instaló en París y luego en Londres. Hollywood le abrió las puertas luego del éxito de su película de horror “Repulsión”, en la cual Catherine Deneuve interpreta a una asesina demente, y de “Cul de sac”.

Su aventura estadounidense dura diez años, alternando momentos de felicidad -boda con la actriz Sharon Tate, filmes de carrera internacional- y pesadillas, como el salvaje asesinato de su esposa embarazada, en 1969, por satanistas discípulos de Charles Manson.

Ocho años más tarde, en 1977, Roman Polanski, que llevaba una vida agitada con numerosas relaciones, se encontró encerrado durante un mes y medio en la misma cárcel donde estuvieron los asesinos de su esposa, por el caso que condujo a su detención en Suiza en septiembre de 2009.

El caso se inició con una denuncia de haber mantenido relaciones sexuales con Samantha Geimer, quien entonces tenía 13 años, durante una sesión de fotos en la mansión de Jack Nicholson. Aunque pronto se demostró que la víctima parecía tener 18 años, y que el juez encargado del caso pensaba sobre todo en su publicidad personal, Polanski, aún en libertad bajo fianza, huyó de Estados Unidos.

Dos años más tarde, confesaba sin embargo al periodista francés Paul Giannoli su atracción por “los frutos verdes”. “Me gustan las chicas muy jóvenes, primero porque son más hermosas, evidentemente, pero sobre todo porque satisfacen mi deseo de pureza y romanticismo”, declaró.

Roman Polanski, que en 1976 adoptó la nacionalidad francesa, regresa a París y filma menos que antes, continuando su accidentada carrera entre éxitos (“Tess”, en 1979), fracasos (“Piratas”, en 1984) y creaciones erótico-tristes (“Lunes de fiel”, en 1992, con su compañera Emmanuelle Seigner). Sus puestas en escena de obras de teatro o de ópera, como “Lulu” de Berg en Italia y “Los cuentos de Hoffman” de Offenbach, en París, fueron aplaudidas por su talento.

“Para muchas personas, yo soy una especie de gnomo y de libertino, pero mis amigos -y las mujeres de mi vida- conocen la verdad”, afirmó en su autobiografía “Roman”, publicada en 1984.

No se atrevió a volver a cruzar el Atlántico por temor a la justicia estadounidense y recibió su Oscar al mejor director por “El Pianista” con cinco meses de atraso, en 2003, en el Festival de Deauville (norte de Francia).

Fuente: Vive In

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