El éxito de Sean Kingston es más que su historia personal con ‘Beautiful Girls’

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"Beautiful girls" es uno de los éxitos del verano. Pero el tono melancólico de la canción tiene un trasfondo real. Aquí te contamos el drama del cantante Sean Kingston.

Hay dos éxitos indiscutibles en el verano 2008; canciones de esas que suenan a toda hora, en todas las playas y que a todo el mundo gustan. Una es “Umbrella” de Rihanna, cuyo álbum Good girl gone bad se ha transformado en un éxito global. La otra es “Beautiful girls” de Sean Kingston que, en la superficie, parece ser ideal para disfrutar caminando por la playa mirando señoritas. Pero si se profundiza un poco, el oyente se topará con un drama.

“Eres demasiado hermosa/ y es por eso que nunca funcionará/ Me tendrás hecho un suicida, un suicida/ cuando todo se termine”, entona el cantante de 17 años en un estribillo agridulce y definitivamente pesimista. En la primera parte del tema, Kingston habla del nacimiento del romance y que todo comenzó a ponerse mal porque pensaban que el amor duraría por siempre, y porque la gente les decía que no.

En la segunda estrofa, Kingston cuenta “Fue allá por el ´99/ cuando me fui por cometer mi primer crímen/ y nunca pensé que nos íbamos a ver nuevamente/ Después salí/ y mi madre nos mudó al sur/ Oh, estoy con mi chica/ que yo pensé que era mi mundo/ Resultó ser que no era la chica para mí”. Cuando habla de irse, Kingston alude a una temporada en prisión, pero no habla de sí mismo, al menos si nos atenemos a la realidad.

La historia es la siguiente. Sean Kingston nació en Miami, y es el nieto del productor Jack Ruby, una eminencia de la música jamaiquina. A los 14 años vivía con su madre, su hermana y su hermano; pero tanto madre como hermana fueron encarceladas por un crímen. Para él fue un shock que le marcó su vida. Su hermana fue puesta en libertad, pero su madre continúa aún a la sombra, y es por eso que le dedicó una canción de su álbum debut: “Dry your tears” (seca tus lágrimas).

“Beautiful girls” está compuesta en torno a la conocida canción “Stand by me”, un éxito del cantante soul Ben E. King, en los años ´60, que gozaría de un nuevo éxito en la voz de John Lennon en 1975. Vale la pena aclarar que el tema de Sean Kingston no es el primero inspirado en esa célebre página: “Every breath you take”, de The Police, utiliza casi la misma estructura. En el caso de Kingston, se sampleó la línea de bajo y en una hora el cantante le introdujo la letra entera, mezclando la melancolía por la prisión de su madre con las lógicas dudas de amor que tiene un adolescente de su edad.

El trasfondo de la historia del tema “Beautiful girls”, uno de los hits del verano 2008, y a la vez la de Sean Kingston, el cantante nacido en Miami transformado en revelación pese a sus 17 años de edad. Más allá de la letra del tema, que habla de que los romances con las chicas lindas no están destinados a tener larga duración (y mucho menos en verano), la canción está teñida de melancolía porque la madre de Sean Kingston está presa junto a su hermana mayor, la que ya fue liberada.

La pregunta que todo el mundo se hizo fue: ¿Porqué la madre de Sean Kingston está presa? Y aquí tenemos la respuesta: el crímen por el cual se la encarceló es evasión de impuestos. Aparentemente, la madre de Sean Kingston, en colaboración con su hija, cometió un fraude para no pagar los impuestos que le correspondían, las autoridades la descubrieron y no tuvieron clemencia con ellas.

Kingston tenía apenas 14 años de edad cuando lo alejaron de su progenitora. “Siempre tuve a mi hermano”, explicó el artista, “pero cuando se llevaron a mi madre y a mi hermana me quitaron un gran pedazo de mi vida. Pensé que era demasiado y que no iba a soportarlo. La extrañaba como loco, pero utilicé eso como motivación para poder abrirme camino en la música”.

Sean se fue a vivir con su tía, una persona en extremo religiosa, por lo que la convivencia no fue buena. “Cuando me descubrió escuchando hip-hop, me dijo que esa era la música del diablo y que no iba a tolerarla en su casa”, recordó Kingston. “Puesto a elegir me decidí por la música y me largué de allí”. Como no tenía lugar a donde ir, el pequeño deambuló por estaciones de trenes, durmiendo en ellas y comiendo lo poco que podía procurarse. Durante un tiempo vivió en un auto abandonado hasta que apareció su hermano mayor y lo rescató de las calles. El padre de Kingston lo abandonó cuando era pequeño y nunca más se supo de él.

Los problemas de Sean Kingston, en realidad, datan de mucho antes del encarcelamiento de su madre. Nacido en Miami, pero críado en Kingston, capital de Jamaica, el pequeño Kisean Anderson (tal su nombre verdadero), absorbió todo el reggae que escuchaban sus padres, y la influencia de Buju Banton, leyenda de la música jamaiquina, que solía visitar su hogar. A los 11 años, Sean Kingston, enfrentó cargos policiales al ingresar ilegalmente a una propiedad para robar. Estuvo 21 dias en la cárcel.

Tiempo más tarde, cuando quiso iniciarse en la música, se contactó con el productor Jonathan “J.R.” Rotem (Britney Spears, 50 Cent) a quien le pidió una oportunidad para grabar. El hombre vio potencial y cansado de los incesantes llamados de Kingston, tuvo que rendirse y acceder a la grabación. Los resultados superaron sus expectativas.

Hoy, la vida le sonríe a Sean Kingston que vende millones con su primer álbum solista. Sin embargo, hay algo que el dinero todavía no ha podido comprarle: la liberación de su madre. Eso sí, seguramente lo que recaude en su carrera alcanzará para pagar a los abogados.

Fuente: 10musica.com