El exitoso debut de Heart y su álbum Dreamboat Annie

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En 1976, el extraordinario debut de una banda liderada por dos féminas enormemente talentosas sugirió un alegato desafiante en un escenario musical habitualmente liderado por hombres.

Cualquier ególatra machista que asegure que el buen Rock ‘N’ Roll solo es asunto de varones, debería cerrar su boca y repasar detenidamente la decena de canciones que compone el álbum debut de las grandiosas hermanas Ann (la morena) y Nancy (la rubia) Wilson. Desde el robusto y pegadizo riff de apertura de “Magic Man”, asistimos a una ceremonia de categórico rock femenino. Las Wilson, al igual que las Runaways de California o las británicas Girlschool, demostraron que no hace falta ser hombre para hacer rock con cojones. Su sonido era tan grande como la vida misma.

Producido por Mike Flicker, el primer disco de Heart, que hiciera su aparición en el mercado estadounidense en marzo de 1976, es una pletórica fuente de belleza y energía. No se trataba de un conjunto totalmente compuesto por mujeres; estaban también Roger Fisher en la guitarra, Howard Leese en los teclados, Steve Fossen en el bajo y Michael DeRosier en la batería, pero eran Ann y Nancy quienes mandaban allí. Los miembros restantes anteriormente formaban parte de una banda conocida como The Army, antes de conocer a las hermanas Wilson y cambiar su nombre a The White Heart, y finalmente a Heart.

 

Hasta esa época, el concepto del rock femenino en la onda Joni Mitchel, Carly Simon o Carole King era mucho más soft, más delicado. Establecidas en Seattle, Washington, las dos líderes de Heart abrieron las puertas para innumerables bandas femeninas que debutaron en la escena roquera entre finales de los setenta, comienzos de los ochenta, y desde entonces a la actualidad. Gracias a su exuberante sonido, muchos las apodaban las “Led Zeppelin” en versión femenina, pues es claro que tanto en las finas piezas acústicas como en las canciones más viscerales de su primer acetato podía evidenciarse el legado de Page, Plant y compañía (años más tarde, el mismísimo John Paul Jones sería un habitual colaborador en otros discos de Heart). De hecho, quienes hayan tenido oportunidad de ver videos de aquella época, podrán recordar al guitarrista Roger Fisher haciendo solos de guitarra con un arco de violín como homenaje a Jimmy Page, mientras la banda de las hermanas Wilson interpretaba su clásico “Sing Child”.

Las rudas guitarras, en contraste con arreglos de percusión más vívidos y moderados, logran atrapar al oyente desde el inicio de “Magic Man”, pero el crédito principal se lo lleva la voz líder de Ann Wilson. Así como Janis Joplin, Etta James y otras grandes señoras del blues y el soul negro americano, Ann, agresiva pero muy melódica, exteriorizaba madurez y sensualidad. Lo suyo era algo de embrujo, de tenue y prodigiosa calidad. Lo mejor del disco también está en canciones como la ya mencionada “Sing Child” (el solo de flauta de Ann Wilson hace inevitable recordar a Ian Anderson de Jethro Tull), en la colorida evocación funky de “White Lightning and Wine”, o en la apasionada “Crazy On You”, donde Nancy Wilson demuestra sus indiscutibles facultades con la guitarra. Los hermosos arreglos vocales se acoplan perfectamente a la elegante y elaboradísima ejecución de “Soul Of The Sea”, el tema más extenso del disco, donde la esencia Led Zeppelin juguetea de nuevo, recordando los mejores momentos acústicos de los volúmenes 3 y 4 de los ingleses. También hay lugar para temas más románticos y vehementes, como “How Deep It Goes”, de un suave color Folk, o “Dreamboat Annie”.

A lo largo de todo el álbum encontramos excelentes composiciones que en buena medida pueden resumir lo mejor del rock de los años setenta: voces perfectas, soberbios arreglos de cuerdas, riffs contagiosos y sesiones aptas para la silenciosa quietud nocturna. Sólo hace falta subir el volumen durante la escucha repetida de Dreamboat Annie y celebrar la existencia de estas dos encantadoras damas.

Iván Darío Torres G.

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