El gran secreto de Thomas Mann

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Gran novelista y crítico, exiliado de Alemania en tiempos de Hitler y de Estados Unidos en plena caza de brujas, feliz padre y esposo y oculto admirador de la belleza masculina, Thomas Mann murió el 12 de agosto de 1955 en Zurich, Suiza, junto a su eterna compañera, Katia Pringsheim.Medio siglo después de su muerte, su secreto mejor guardado sigue despertando las curiosidades más morbosas. La homosexualidad –bisexualidad, según algunos– de Thomas Mann no fue descubierta durante su vida. Desde junio y hasta el próximo 5 de septiembre, el Museo Homosexual de Berlín exhibe, en una exposición dedicada al autor alemán bajo el nombre Hay que aplaudir, el diario que revela abiertamente las inclinaciones y deseos más secretos de Mann. La exposición, que también muestra retratos, libros, cartas y otros documentos personales, defiende la idea de que el hecho de que Thomas Mann ocultase sus tendencias homosexuales se tradujo en una sublimación de las mismas a través de obras como Muerte en Venecia y Tonio Kroger.

El Peso de la historia

Fue en 1894, con apenas 19 años, cuando Thomas Mann publicó su primera novela corta en la revista alemana Die Gesellschaft y decidió dedicar su vida a la literatura. Las primeras obras que le dieron fama –Los Buddenbrook (1901) y las ya citadas Tonio Kroger (1903) y Muerte en Venecia (1912)– mostraban abiertamente el talento narrativo del autor alemán, pero se movían aún en la temática del conflicto interno de la burguesía. La historia, con el estallido de la primera guerra mundial, se encargó de convertir a Thomas Mann en el hombre crítico que, aun considerándose apolítico, fue capaz de distanciarse de su hermano Heinrich por motivos ideológicos y acabó participando en campañas de propaganda antinazi de la BBC durante la segunda guerra mundial.

En 1924 publicó La montaña mágica, considerada una de las novelas más excepcionales del siglo pasado. En 1929 recibió el Premio Nobel de Literatura. Un año después, la novela corta Mario y el mago (1930) se convirtió en uno de sus primeros desafíos públicos a la ideología nacionalsocialista. Tras la llegada de los nazis al poder, Mann se exilió primero en Suiza y después en Estados Unidos, hasta que en 1947, indignado por la persecución de la ideología comunista, decidió volver a Europa. Mann no regresó, sin embargo, a su país natal, a pesar de ser galardonado con el Premio Goethe en 1949.

Fuente: El Periódico

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