El parque de la Independencia cumple 100 años

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Bogotá transitaba los primeros años del siglo pasado tratando de salir de los estragos dejados por la Guerra de los Mil Días, la separación de Panamá, el incendio de las galerías Arrubla y las obras inconclusas del Capitolio Nacional. La pequeña capital transandina vestía todavía de ruana y alpargata, tomaba chicha a cambio de la entonces poco popular cerveza, cruzaba los puentes de piedra sobre las corrientes de San Francisco, San Agustín, Fucha y Arzobispo y esquivaba a los carruajes y al tranvía de mulas estrenado en 1884.

Sin embargo, la ciudad tenía un lento pero seguro resurgir, especialmente industrial, y vivía épocas de cambio, gozo y esperanza en la paz con el gobierno del general Rafael Reyes, en las vísperas del primer centenario del Grito de Independencia. Ahí, en esos años previos al magno acontecimiento, nació el parque de La Independencia, con el importante antecedente de la exposición agrícola e industrial celebrada en el Bosque de los Hermanos Reyes, cuyos terrenos sirvieron para construir al nuevo escenario. Ese perímetro fue entonces el límite norte de la Bogotá urbana, marcada por la línea imaginaria del Cementerio Central y la iglesia de San Diego.

Desde tal punto hacia el norte comenzaba la bella campiña sabanera, adornada de tramo en tramo por robustos nogales, acacias, cauchos y lotes de ganado, y recorrida por la carrera Séptima, la cual pasaba de ser la Calle Real a la carretera que comunicaba a la capital colombiana con sus goteras denominadas Chapinero, La Caro y el camino hacia la provincia de Boyacá. En ese extremo norte se localizó un sector lúdico y ambiental muy importante para la Bogotá de los años modernos y del cual sobrevive únicamente el parque de La Independencia, escenario que se honra en celebrar 100 años de existencia en medio de la selva de bahareque y también de concreto.

Y hablamos de supervivencia, pues el mal llamado ‘modernismo’ asfaltó literalmente al parque del Centenario, el primer recinto lúdico de Bogotá inaugurado en 1884 y unido al atrás citado con sólo cruzar la carrera Séptima. Ahora, para las próximas festividades del Bicentenario, con el mismo calendario marcado por el mes de julio que nos recuerda a los libros escolares de historia patria con las semblanzas del conflicto por el florero de Llorente, el nacimiento de Simón Bolívar y la batalla del Pantano de Vargas, entre otros, cumple años el parque más antiguo de una urbe con más de siete millones de habitantes: La Independencia.

Festejo de 100 Años
La construcción del parque de La Independencia fue una verdadera revolución progresista para una ciudad caracterizada entonces por sus parroquiales usanzas atadas al cielo encapotado, el tañido de las campanas llamando a misa y una taciturna evolución. Fue probado el cemento nacional para edificar hermosos pabellones que engalanaron a la gran inauguración celebrada la noche del 23 de julio de 1910, fecha para la cual se abrió el escenario con una ceremonia encabezada por el presidente Ramón González Valencia.

El parque quedó dotado con amplios y bien cuidados jardines y los edificios de Bellas Artes, de la Industria y Egipcio, en donde se desarrollaron las exposiciones provenientes de varios países del mundo invitados al festejo criollo. Además, se construyeron los denominados kioscos de La Luz, desde donde se alumbró el escenario, otro dedicado a retretas dominicales (1912), un estanque y una pagoda custodiada por un jardinero japonés. En el curso de los siguientes treinta años fueron demolidos los diferentes pabellones para dejar, como único testigo del escenario original, al kiosco de La Luz, hoy en día punto de atención turística de la ciudad.

En 1957, el parque es reducido (el Centenario fue borrado por completo) para abrir la avenida que comunicó a la urbe con el alejado aeropuerto Eldorado de la época. A principios de los años setenta se construye en sus cercanías el Planetario Distrital y desde entonces el escenario permanece muy similar, con sus árboles, senderos peatonales, faroles, escalinatas, sillas y bustos de militares, políticos y literatos.

La importancia de La Independencia para Bogotá no sólo radica en ser el parque más antiguo y con un siglo a cuestas: fue epicentro de la lúdica capitalina junto a Luna Park, Lago Gaitán y Nacional Olaya Herrera, lugares en donde se criaron generaciones de rolos muy típicos, esos que el cambio de siglo dejó en el olvido aunque todavía los vemos de paño, sombrero y paraguas por barrios, iglesias y Carullas de la ciudad.

Fuente: Secretaria de Cultura, recreación y deporte