España está preparando homenaje a Michael Jackson

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Dicen que la experiencia ha sido mística, que es como si el espíritu de Michael Jackson estuviera en los ensayos, entre canción y canción, porque todos comparten la emoción de recrear la obra de su ídolo. El equipo de cantantes, bailarines y creativos del musical Forever King of Pop cuenta sus sensaciones mientras afina los detalles para el estreno de la obra el próximo 13 de marzo en el teatro Lope de Vega.

Y el reto de que la puesta en escena deje contentos a los seguidores es grande. No hay otro Michael. Por eso fue necesario contar con dos personas para dar vida al polifacético artista fallecido en junio pasado en Los Ángeles. Uno bailarín y otro cantante, ambos imitadores profesionales del rey del pop desde hace dos décadas. Fran Jackson para las coreografías, un valenciano que desde los 13 años se obsesionó con el modo sofisticado de bailar de Michael e imitó literalmente paso a paso al mentor, y Mampuele, un madrileño de padre congoleño y madre española que tendrá la responsabilidad de alcanzar todos los registros de la bestial voz del ídolo en escena. Los dos salieron de unas pruebas en las que participaron más de 400 personas.

“La gente no tiene que venir pensando en que va a ver lo que hacía Michael Jackson, porque él no estará sobre el escenario. Michael Jackson hubo uno, desgraciadamente se fue, y nos dejó un legado que nosotros intentamos rescatar, escenificar. Esto es un recorrido por su trayectoria musical, por su historia”, asegura Fran, un poco más alto que su ídolo pero perfectamente personificado, maquillado y engalanado en un traje brillante.

Mampuele, también personificado con gafas oscuras y sombrero negro, acentúa el carácter colectivo del homenaje. “No es un espectáculo que se base en los dobles de Michael, sino una obra colectiva”.

Ambos conservan como únicos recuerdos de su ídolo una firma. Fran de 1996, cuando Michael pasó por España con el World History Tour, y Mampuele de 1992, cuando el rey del pop llenó el Vicente Calderón y él pudo colarse a los camerinos para regalarle una canción que él había compuesto. Son sus tesoros.

Pero el reto también está en la música. De eso se encarga el arreglista Miguel Blanco. “Para mí ha sido un placer, un revival de mi juventud. Son canciones que me hicieron vivir”, asegura.