Etta James fallece a sus 73 años

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Etta James junto a Muhammad Ali en 1974

Uno de los momentos más emocionantes de la película Cadillac Records, que no el más acucioso históricamente, es cuando, en medio de bluesistas como Howlin’ Wolf, Muddy Waters y Little Walter, aparece la voz imponente de Etta James. Ésta y su carácter indomable, nos deja traslucir la cinta, le abren paso en un mundo dominado por hombres.

Mucho se ha hablado de los errores de la cinta —principalmente de carácter histórico—, pero recurrir a Beyoncé para encarnar a James fue visto como una pifia mayúscula. Como escribiría James Collins: “Si quieren escuchar a Etta en su mejor forma, escuchen la versión en vivo de ‘Baby What You Want me to Do’. Beyoncé no podría acercarse a eso. Spike Lee podría hacer esta cinta con los mismos actores (excepto Beyoncé, por favor usen a Sharon Jones) y ganar un Grammy”.

Dentro de cien años poco se acordará el mundo de Beyoncé —si es que es así—, pero sin lugar a dudas todavía se hablará de Etta James, que dejó este mundo ayer a los 73 años en Los Ángeles, California, víctima de la leucemia. Su esposa y sus hijos acompañaron en los últimos momentos a Jamessetta Hawkins, la cantante que de una mezcla de elementos de jazz, soul, pop, blues, country, rhythm and blues y otros géneros hizo un estilo personal.

A pesar de sus múltiples problemas personales, Etta James mantuvo un larga y productiva carrera. Foto: Jeff Christensen/AP

De origen muy humilde, encontró en la música el vehículo para sobresalir desde que se inició en un coro de música góspel y tuvo contacto con el gran pianista Earl Hines. Fue descubierta por el productor y cantante Johnny Otis, quien por esas extrañas circunstancias del destino murió hace apenas unos días a los 90 años. Con un estilo de sobra cachondo y desinhibido, Etta James cimbró las buenas conciencias y movió las caderas de sus seguidores con canciones como “The Wallflower”, que es emblemática de su primera etapa por su explícito contenido sexual.

Su llegada a Chess Records, el legendario estudio de los hermanos Chess —documentada en Cadillac Records— fue una especie de talismán de buena suerte, pues su herencia negra, mezclada con la naciente música pop, dio vida a versiones excepcionales de canciones como “Stormy Weather”, “A Sunday Kind of Love”, “All I Can Do Is Cry” y “At Last”, que a pesar de un almibarado romanticismo en los arreglos, era eclipsado por una voz de una frescura inigualable.

Su vida privada estuvo llena de episodios dolorosos con las drogas y relaciones amorosas fallidas, experiencias que seguramente contribuyeron a ese estilo abierto que hacía temblar a sus escuchas. Basta escuchar su inmejorable versión de “I’d Rather Go Blind” o “Tell Mama”. Seguramente siguió el consejo materno: “Mi madre siempre me dijo: aunque una canción ha sido hecha mil veces, siempre puedes darle algo propio. Quiero pensar que hice eso”.

“La forma en que Etta James interpretaba el clásico ‘At Last’ era la encarnación de un alma refinada: cuerdas angelicales acompañaban a su voz apasionada que cantaba tiernamente sobre un amor consumado tras una larga espera —se lee en el cable de AP que anunció su muerte—. La vida real de James no era tan refinada como esa canción. El primer éxito de la rubia de platino fue una melodía insolente de rhythm and blues sobre sexo, y era conocida como una buscapleitos que sostenía relaciones tempestuosas con su familia, sus hombres y el sector musical”.

Por su afán ingobernabilidad, fue incluida en la lista de lo que entonces se llamaba “chicas malas”, lo que para ella no era ninguna lista negra. Por eso, en su autobiografía Rage tu Survive (Rabia para sobrevivir), la cantante escribiría: “Las chicas malas… tenían el aspecto que me gustaba. Quería ser extraña, quería que me vieran, quería ser exótica como una chica del coro del Cotton Club, y quería ser tan llamativa como la prostituta más llamativa de la calle. Sólo quería ser. Mi madre siempre quiso que fuera cantante de jazz, pero yo siempre quise ser vulgar”.