Eurípides, Shakespeare o Dostoyevski revivirán en el Festival Iberoamericano de Teatro en Bogotá

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La doceava edición del Iberoamericano trae una exquisita muestra de algunas obras maestras de la literatura y de piezas clásicas de la tradición dramática occidental, todas con puestas en escena muy contemporáneas. Algunos de los mejores directores de la actualidad le apuestan a esas infaltables historias con arriesgadas y originales propuestas, en versiones que abarcan el teatro japonés, la danza, los recursos multimedia y hasta el teatro gestual. Una oportunidad para saber qué es de las magistrales creaciones de Eurípides, Shakespeare o Dostoyevski en el 2010.

na Medea africana, otra asiática y otra europea; un Romeo rockero y otro que deambula con juegos pirotécnicos por las calles; una pieza de Calderón de la Barca hablada en tártaro; una “odisea caótica” y otra en la que Ulises es un inmigrante del tercer mundo. Estos son algunos de los montajes que trae el Iberoamericano. ¿Qué tienen los clásicos, que nunca mueren? Que son mil maneras de contar una sola historia, y que tienen la eterna capacidad de conmover o sorprender, más allá de las distancias geográficas o temporales entre sus creadores y sus intérpretes. Historias de la vida que encontramos a la vuelta de la esquina o en lugares remotos, contadas con tal genialidad, fuerza y exactitud para retratar el alma humana, que están siempre vigentes y no dejan de reinventase.

Medea es uno de los favoritos de los grandes del teatro actual. Frank Castorf, Satoshi Mihagui y Jean- Louis Martinelli, tres directores provenientes de diferentes países y culturas, han elegido la tragedia de Eurípides para narrar historias actuales. ¿Qué tienen en común una paupérrima población de Burkina Faso con la antigua Grecia? La religiosidad, el sentido de comunidad, las supersticiones. Esta historia muestra que los parecidos culturales trascienden años y fronteras, pues Martinelli narra la dramática historia de los desarraigados en medio de una guerra étnica, con cantos africanos, texturas y colores, miseria y devastación, en su montaje con la compañía Nanterre Amandiers, mientras que Satoshi Mihagi, uno de los nombres de mayor peso en el teatro oriental, la representa con una geisha que trabaja en un salón de té. La tradición teatral japonesa y la dramaturgia griega se unen en esta imperdible pieza del grupo Ku Na´UKA, donde las técnicas del teatro japonés, el Buraku, kabuki y Noh, los arreglos musicales de congos, bongos, djambes y changes, el despliegue visual, la sutileza del Japón y toda la fuerza ancestral del país del sol naciente generan una obra verdaderamente bella. Y si Mihagui es una eminencia en oriente, el alemán Frank Castorf es su equivalente en esta parte del globo. Basada en la tragedia de Sénaca y en Heidegger en Crimea, de Alexander Kluge, la Medea de Alemania tendrá lugar el 15 de Agosto del 2008, y ese final fatal en el que una mujer asesina a su esposo y a sus propios hijos, enceguecida por el deseo de venganza, se combina con el estilo transgresor de Castorf, para una obra imperdible. Una versión cruda de los conflictos bélicos contemporáneos, en la que se entretejen fragmentos de las dos obras y en la que Teatro Volksbühne se une con la osadía de Castorf, quien no gratuitamente es conocido como “El destructor de los clásicos”.

Pero los clásicos contemporáneos no acaban allí. Un Gregorio Samsa con una extraordinaria habilidad gimnástica y gestual, importado de Islandia, es uno de los platos fuertes. Desde un plano cenital, el espectador es testigo de la aterradora experiencia narrada por Franz Kafka, de un hombre cualquiera que amanece una mañana convertido en insecto. Islandia se estrena en el Iberoamericano con este inusitado montaje de Metamorfosis, del Vesturport Theatre y Lyric Hammersmith, que viene con la dirección de David Farr y Gísli Örn Gardarsson la composición musical de Nick Cave y Warren Ellis, y la grandiosa interpretación de su mismo director, Gísli Örn Gardarsson, que interpreta al “escarabajo” de una manera asombrosa.

Desde Israel llega Enemigos, una historia de amor, adaptación magistral del Teatro Gesher de la obra de Isaac Bashevis Singer, Premio Nobel de Literatura en 1978. Escrita originalmente en yiddish, la novela de este judeo norteamericano de origen polaco narra la historia de Herman, quien luego de haber perdido a su familia en un campo de concrentración nazi, se ve envuelto en un entramado de amores, egoísmo y lujuria. Un banquete visual, con recursos multimedia.

El escritor francés de origen argelino Albert Camus estará también en el FITB, de la mano de la espectacularidad visual del director yugoslavo Tomaz Pandur y los Teatros Pandur y Teatro Gavella. Escrita en 1938 y llevada a escena por primera vez en 1945, Calígula narra la historia de aquel emperador que, a raíz de la muerte de Drusila, su hermana y mujer, siente horror por el mundo e intenta ejercer la libertad a través del asesinato y la degradación. Un espejo de agua en el escenario, contrastes de luz, personajes portentosos hacen de ésta una pieza poética, al mejor estilo del legendario Pandur.

La historia de Ulises que se ha ido a la guerra de Troya, y la eterna espera de su esposa Penélope y su hijo Telémaco en Ítaca mientras sus pretendientes ocupan el espacio del héroe griego, es narrada por el tradicional Teatro de los Andes de Bolivia y el protagonista creado por Homero es un emigrante latino en tierras extranjeras. La historia de Homero es reinventada por uno de los directores latinoamericanos más prestigiosos, César Brie, para hablar del racismo, la discriminación y las desigualdades sociales. Por su parte, el Teatro Ish de Israel recrea la historia de Ulises a través de Odisea caótica, una puesta en escena onírica con personajes surreales. Un viaje mitológico que permite a un padre de familia aburrido por el tedio salir de la rutina y soñar lo imposible. Una pieza de clown, teatro corporal, danza música y humor, dirigida por Masha Nemirovsky.

El Iberoamericano de teatro tendrá este año dos versiones de Romeo y Julieta. Por un lado, la música rockera y melancólica de Radiohead dará ritmo a un montaje de danza, dirigido por el esloveno Edward Clug y presentado por el Teatro Nacional Esloveno de Maribor. Se trata de una versión en la que bailarines con gran presencia escénica y virtuosismo como el propio Clug relatan la historia de amores idílicos y odios heredados. Radio and Juliet es una interpretación verdaderamente contemporánea del clásico de Shakespeare. Pero la trágica historia de amor adolescente también deambula por las calles en una adaptación dirigida por el italiano Beppe Chierichetti: El amor nunca duerme es otra versión del clásico de William Shakespeare que, recreada por el Teatro Tascabile, es un estallido visual de zanqueros, bailarines, juegos piroténicos y marionetas, que da como resultado un asombroso espectáculo de calle.

La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca también tiene un lugar en el XII FITB. Esta gran obra teatral del siglo de oro español se presenta bajo la lente de dos directores colombianos: Alejandro González Puche y Pedro Salazar. La historia de Segismundo, heredero al trono y quien es encerrado por su padre Basilio por temor a las predicciones del oráculo, es representada por la Academia Tártara Estatal Gali Kamal, de la República de Tartarístán, y será la obra inaugural de esta versión de FITB, siendo la primera vez que un director colombiano abre el Iberoamericano. De otro lado, Pedro Salazar impondrá su propio estilo a este clásico, con La compañía estable.

Fedra, aquel mito que inspiró a autores clásicos como Eurípides, Séneca y Racine en el siglo XVII, es llevado a las tablas a partir del texto de Sarah Kane, dramaturga inglesa que se suicidó en 1999 a los 28 años. En El amor de Fedra, esta versión contemporánea de Séneca da vida a una obra cruda, violenta y aterradora. Dirigida por Iva Milošević y llevada a las tablas por el grupo serbio Jugoslovensko Dramsko Pozorište.

Otras grandes de la dramaturgia y de la literatura clásica vueltas teatro son, por ejemplo, la versión británica de El Abrigo, de Gecko Theater, y dirigido por Amit Lahav, que contiene aquel argumento universal del escritor ruso Nicolás Gogol, que gira alrededor de las implicaciones sociales de tener el atuendo correcto. El universo literario de Fiodor Dostoyevski es llevado a las tablas mediante el retrato del mundo psicológico de Raskolnikov. Y, adaptado por la compañía Mladinsko, y dirigida por Diego de Brea, Crimen y Castigo acude a las metáforas simbólicas y se inspira en la adaptación al cine que Luchino Visconti hizo de la novela en La caída de los dioses. Por si fuera poco, llega también Pato Salvaje, de República Checa. Con la dirección de Jan Nebesky y presentada por Divadlo V Dlouhé, esta adaptación actual de la obra de Henrik Ibsen, nacido en Noruega en 1828, constituye un reflejo del poder que tienen la verdad y la mentira, y la crueldad de las infidelidades, dejando al descubierto las bajezas del ser humano.

El atolondrado, de Moliére, dirigida por Ricardo Behrens y presentado por La Máquina de Moliere; Hécuba y las troyanas, de Eurípides, interpretada por Teatro Hora 25, de Medellín y bajo la dirección de Farley Velázquez; la Ópera de los tres centavos, escrita por Berthold Brecht, de Umbral Teatro, dirigido por Carolina Viva; y la obra por excelencia de teatro del absurdo, Esperando a Godot, de Samuel Beckett, son otros de los montajes colombianos que, con recursos ingeniosos, personajes actuales y argumentos de hoy, reviven y consagran una vez las obras que, por su carácter universal, o por tener la capacidad de asombrar o conmover, se han hecho eternas.

Diversas y diferentes versiones de una sola obra constituyen la mejor prueba de que los clásicos pueden tener tantas lecturas como directores, que el ingenio teatral no tiene límite, y que, en definitiva, siempre perdurarán en el tiempo. Que nadie diga que los clásicos no pueden ser arriesgados, diferentes, vanguardistas, contemporáneos y actuales.

Fuente: Presna FITB