Extenso daño cerebral tiene Gustavo Cerati

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El músico argentino Gustavo Cerati, que sufrió hace tres semanas un accidente cerebrovascular, tiene un “extenso daño cerebral” y se le suministran antibióticos por una infección respiratoria, según aseguraron este martes los médicos que le atienden en una clínica de Buenos Aires.

“El examen físico y estudios complementarios de Cerati revelaron extenso daño cerebral”, destacó un parte médico del sanatorio Fleni, firmado por su director, Claudio Pensa.

“La tomografía computada realizada a su ingreso mostró un infarto extenso en el hemisferio cerebral izquierdo y daño del tronco cerebral secundario a hipertensión endocraneana”, según la nota médica, que agrega que Cerati está “inconsciente, sin ninguna sedación farmacológica, y respira espontáneamente, pero aún requiere asistencia mecánica respiratoria”.

El parte indica que los médicos debieron suministrarle antibióticos debido a una infección respiratoria y añadió que “dadas las características del cuadro clínico, que implican una lenta evolución”, el sanatorio sólo ofrecerá comunicados sobre la salud del ex líder de Soda Stereo “cuando haya cambios significativos en su situación”.

Cerati, de 50 años de edad, llegó este lunes a Buenos Aires en un avión-ambulancia procedente de Caracas, donde el pasado 16 de mayo sufrió un “evento vascular isquémico” después de ofrecer un concierto en la capital venezolana con el que cerraba su gira latinoamericana “Fuerza Natural”.

Dos días después, el rockero argentino fue operado de un edema cerebral “severo” en el Centro Médico Docente La Trinidad de Caracas, donde permaneció hasta el lunes.

Según medios locales, cuando los médicos logren estabilizar al músico será trasladado a otro centro de rehabilitación que la clínica Fleni, especializada en tratamientos neurológicos, tiene en la ciudad de Escobar, al norte de Buenos Aires.

En ese centro estuvo hasta finales de mayo el futbolista paraguayo Salvador Cabañas, quien se recuperó de un balazo que recibió en la cabeza el pasado enero en un bar de la capital mexicana.

Fuente: El Espectador