Google ofrece un nuevo servicio a sus usuarios

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Este servicio consiste en la transcripción automática de los mensajes que pueden ser enviados como email.

Google lanzó este jueves el servicio Google Voice, que entre otras funciones, permite agrupar en un sólo número las llamadas de casa, del móvil y de la oficina, y convertir los mensajes de voz en textos para ser enviados por correo electrónico.

Estas nuevas prestaciones se deben a que el gigante de internet ha modernizado y ampliado los servicios que ya daba la compañía Grand Central Communications, que Google compró en julio de 2007.

Lo más novedoso del servicio es la transcripción automática de los mensajes de voz en texto, que pueden ser enviados como email o mensaje de texto SMS a un destinatario de correo electrónico.

Google emplea la tecnología de reconocimiento de voz que utiliza para su servicio de directorio telefónico Goog-411, que permite, por ejemplo, encargar una pizza desde cualquier parte del mundo con sólo marcar el código del estado en el que la persona se encuentra y decir qué servicio busca.

A través de este sistema también se pueden hacer llamadas internacionales a bajo coste, así como hacer teleconferencias gratuitas entre varios números de teléfono en Estados Unidos y Canadá.

Al igual que el producto original de Grand Central, Google ofrece la posibilidad de concentrar en un mismo número las llamadas entrantes de la oficina, de casa y del móvil. Un filtro indica quién llama y el usuario decide si responder o transferirla a un buzón de voz.

Otra de las ventajas para los usuarios de las cuentas de correo electrónico de Gmail es que pueden integrar sus contactos de internet en el teléfono.

Este servicio, que tiene una apariencia muy similar a la de Gmail, permite además archivar todos los mensajes de texto y gestionarlos como si fuera una página web.

De momento, la nueva aplicación estará disponibles sólo para los usuarios de Grand Central, aunque la compañía anunció que estará disponible para el resto de consumidores en las próximas semanas.

Fuente: El Espectador