Estas son las historias que poco se dan a conocer en el mundo del fútbol o mejor, que poco se vuelven a contar porque suponen un momento gris del deporte más popular del mundo. Justin Fashanu en 1990 dijo a través del diario The Sun, la noticia que cambiaría su vida: “Soy gay”. Fue el jugador negro más caro de la historia, pero todo cambió cuando confesó ser homosexual, ya que entrenadores y compañeros lo discriminaron. “Forbidden Games: The Justin Fashanu story” es el documental que retrata la vida del jugador y cuenta varios hechos importantes de su carrera deportiva y el final de su vida.

Estaba en el medio de una encrucijada, porque prácticamente lo habían extorsionado con contar su historia públicamente sin que él pudiera ponerle voz a su realidad. Justin Fashanu -el jugador negro más caro de la historia, al ser traspasado del Norwich al Norhingam Forest por más de un millón de dólares, en 1981- fue casi que obligado a salir del clóset, ante los embates del tabloide británico The Sun, que publicó en portada “la confesión” de Fashanu.

“Fashanu fue chantajeado. Le dijeron: ‘Sabemos que eres gay, o lo cuentas y te pagamos por ello o igualmente lo sacamos y no recibirás nada de dinero”, contó a ICON, Nick Baker, autor del libro biográfico Forbidden Forward (El delantero prohibido). El punta recibió 20.000 libras (22.800 euros) por la entrevista, pero nada en su vida fue igual.


Su carrera había empezado más de una década atrás, en el Norwich City de Inglaterra, donde debutó a los 19 años. Sus goles y su potencia activaron el radar Nottingham Forest, el club al que pasó por una cifra récord. Claro, su camino de rosas iba a toparse con el legendario entrenador Brian Clough, ganador de dos Copas de Europa y forjador de uno de los mejores equipos de la época. Clugh, rápidamente, comenzó a dejar de lado a Fashanu. El motivo estaba implítico hasta que el propio entrenador se lo dijo: se había enterado que Justin frecuentaba una discoteca homosexual de la ciudad.

“¿Dónde vas si quieres una rebanada de pan? le pregunté. ‘Al panadero, supongo’, me contestó”. “¿Dónde vas si quieres una pata de cordero? ‘Al carnicero’. “Entonces ¿por qué sigues yendo a ese maldito club de maricones?”, apuntó Clough a Fashanu. El británico le terminó prohibiendo que entrene junto al resto del grupo.

La confesión de Justin, ocurrida en 1990, no solamente estuvo alimentada por la presión de The Sun y por la discriminación de Clough, ya que la historia del delantero triste también se vio alimentada por una infancia difícil y un hermano en conflicto. La grieta comenzó a ensancharse en Norfolk, donde se crio después de haber sido acogido por una familia inglesa blanca de clase media. Sus padres biológicos, un estudiante de derecho de Nigeria y una enfermera de Guayana lo habían llevado a él y a su hermano John (un año menor) a un orfanato.

Fue John, que también se dedicó al fútbol y fue internacional con Inglaterra, el que casi que cortó lazos con su hermano al enterarse de su preferencia sexual. Incluso, llegó a ofrecerle 100.000 dólares para que no saliera del clóset públicamente, porque pensaba que aquello podía influir en su propia carrera. Como si algún club no fuese a contratarlo por tener un hermano homosexual. Así lo dejó de lado.

“Los homosexuales no tienen lugar en los deportes de equipo”, dijo John y se sumó a las declaraciones de varios futbolistas, que le cerraron las puestas a Justin. Incluso, en las canchas se lo agredía con el grito de “¡Maricón, Maricón!”.

Justin Fashanu aceptó ampliamente hablar de su vida en varios medios

Fashanu relanzó su carrera y consiguió firmar por el Brighton, donde una lesión de rodilla lo mantuvo fuera de los campos por varios meses. “Esto es lo que más afectó a su carrera. Ya nunca más alcanzaría la forma física anterior a la lesión”, afirmó su biógrafo. Acabó jugando en casi 20 equipos a lo largo de su carrera.

Luego de intentar una carrera como entrenador en los Estados Unidos, Justin recibió una denuncia por abuso sexual por parte de un ciudadano, en 1998. Su cuñada, Marisol Acuña, contó que el ex futbolista fue chantajeado por el joven, que le pidió dinero a cambio de frenar su falsa denuncia. Fashanu, conmocionado, se tomó un avión a Inglaterra, huyendo de la justicia. Por varios días, nadie supo de su paradero.

“Me he dado cuenta de que ya he sido declarado culpable. No quiero dar más preocupaciones a mi familia y a mis amigos. Espero que el Jesús que amo me dé la bienvenida; al final en él encontraré la paz que nunca tuve”. Fashanu dejó escrita esa nota, como su último acto de vida, justo antes de ahorcarse de una viga de un garage. Hoy, su historia quedó retratada en el documental “Forbidden Games: The Justin Fashanu story“. Sin dudas, un testimonio de la homofobia todavía reinante en el mundo del fútbol.

Esta historia está disponible en Netflix para los que quieran verla. Un documental que nos muestra una cara diferente del deporte más popular del mundo.

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