Jairo Camargo, cumple 40 años como actor

Publicado en at 8:55 am
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Cuando Jairo Camargo comenzó a trabajar como actor quería cambiar el mundo. No le interesaba ser famoso, sino marcar un precedente y exorcizar los demonios de una rebeldía política que transformó en actuación.

Siempre le encantó el aplauso: desde la infancia, cuando declamó el cuento del Gato Serafín, hasta ahora con El deber de Fenster (en el Teatro Fanny Mikey) en el que interpreta a un editor de documentales que descubre la barbarie de la guerra sucia en Colombia.

“Mi primer personaje fue el de un árbol. Fue en la puesta en escena Cita en el parque, de Marcel Marceau”, recuerda Camargo, en el camerino del Teatro Fanny Mikey, un lugar pequeño -de unos tres metros de ancho por dos de largo- parecido al lugar donde ensayó sus primeros personajes en Barrancabermeja.

“Fue con el grupo Teatro Estudio de esa ciudad y trabajábamos en los montajes en la peluquería del Club Infantas, de allá. Éramos como 23 ensayando en un lugar pequeñito”, recuerda.

Dice que no quería ser famoso, sino tener herramientas para hablar de cambios. “Al teatro se lo debo todo. ¡Mierda! Ahora veo con todos estos años que he conseguido una carrera del carajo, soy un actor reconocido, un referente”, comenta el actor.

“Todo esto se debe a que he vivido un proceso. Esa es la clave en estos tiempos en los que la palabra inicio sólo existe para los computadores”.

Ese proceso se afianzó en los años 70 con el Teatro Popular de Bogotá (TPB) y le ayudó a dar el salto a la televisión y el cine. Muchos recuerdan su retrato sombrío del asesino de Jorge Eliécer Gaitán en El Bogotazo; el ‘Esqueleto’, de la telenovela Calamar, y Alirio Perafán, en Pedro el escamoso, entre cientos de personajes inolvidables en televisión, así como papeles en cine (Edipo alcalde y otros). No obstante, él insiste en que falta terreno por descubirir en el oficio.

Ahora se emociona al hablar de El deber de Fenster, que es como un reencuentro con sus inicios, con la idea de cambiar el mundo que le tocó vivir y con ese amor de dejarlo todo en el escenario. “Ha sido la mejor manera de festejar”, finaliza.
Fuente: Eltiempo.com

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